Los días serían de tan solo unas seis o doce horas, debido a la fuerza gravitatoria que ejerce nuestro satélite sobre la Tierra (NASA).

La Tierra se formó hace aproximadamente unos 5 mil millones de años atrás, mientras que la Luna se formó 30 millones de años después y para entonces, nuestro planeta era una masa enorme de magma.

¿Pero qué pasaría si no se hubiera formado la Luna, o si de repente desapareciera?

A lo largo de la historia, el mundo de la astronomía ha analizado ese panorama, y uno de ellos es Bernard Froig, científico de la Agencia Espacial Europea (ESA) y líder de la misión de investigación lunar conocida como SMART-1, la primera misión lunar europea.

Luego de sus investigaciones sobre los distintos efectos que tiene la Luna sobre el planeta Tierra, Froig señala que la ausencia de la llamada fuerza de marea sería una de las responsables de los cambios más significativos.

Esto quiere decir que, si la Luna repentinamente desapareciera, la altitud global y las corrientes de los océanos se modificarían considerablemente. El agua de estos se redistribuiría y tomaría dirección hacia los polos, lo que provocaría diversos problemas.

Uno de ellos afectaría a las especies marinas, que se han adaptado al medio en el que ahora se encuentran, es decir, a las condiciones de acuerdo a las corrientes y el flujo de la marea, algo que dejaría de ocurrir si no existiera la Luna.

Su desaparición afectaría también a la vida en la Tierra, y el efecto más inmediato sería la desaparición de la propia luz solar reflejada por la Luna, que alteraría los ritmos biológicos de muchas especies animales y vegetales que se han adaptado y evolucionado bajo la presencia cíclica de la luz lunar.

La gran mayoría de los animales y las plantas serían incapaces de adaptarse a la nueva situación, lo que se reflejaría en extinciones masivas.

En relación con el movimiento de la Tierra, también tiene un papel fundamental, ya que la ayuda a estabilizarse y a mantenerse con el mismo movimiento mediante su influencia gravitacional.

Los días serían de tan solo unas seis o doce horas, debido a la fuerza gravitatoria que ejerce nuestro satélite sobre la Tierra, ralentizando su rotación.

Debido al aumento de la velocidad de rotación de la Tierra también serían mayores los vientos que se producirían en su atmósfera, que alcanzarían por lo general velocidades de 100 o 125 millas por hora.

En consecuencia, la desaparición de la Luna generaría climas extremos, días más cortos y muy probablemente una extinción masiva de especies.

Afortunadamente para nosotros, hace millones de años se formó nuestro satélite, y es muy poco probable que este desaparezca de repente.


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