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A diferencia de la Tierra, la Luna no cuenta con una atmósfera protectora, por lo que no tiene una defensa natural que detenga o desintegre este tipo de objetos. (semisquare-x3)
A diferencia de la Tierra, la Luna no cuenta con una atmósfera protectora, por lo que no tiene una defensa natural que detenga o desintegre este tipo de objetos. (EFE)

Durante la noche del 20 de enero y la madrugada del 21, millones de personas alrededor del mundo pudieron presenciar un eclipse lunar, acompañado de una superluna y una luna de sangre, un fenómeno que no se repetirá hasta dentro de dos años.


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