Los expertos descubrieron que los insectos recurrieron al canibalismo para sobrevivir (Journal of Hymenoptera Research/Wojciech Stephan).

Un búnker ubicado en Templevo, Polonia albergó por años a una colonia de hormigas caníbales, las cuales fueron puestas en su hábitat natural para estudiar su comportamiento.

Los expertos descubrieron al extraño grupo en 2013 mientras investigaban murciélagos hibernando en el mismo búnker, que se usaba para almacenar armas nucleares en la era soviética.

Sin embargo, el séquito de hormigas que cubrían el piso despertaron el interés de los científicos, ya que todas eran hormigas obreras y no tenían una fuente de alimentación obvia, según detalla una investigación publicada en el Journal of Hymenoptera Research.

Las hormigas en el búnker fueron un brote accidental de una colonia más grande que vivía a nivel del suelo, cerca de pequeñas tuberías de ventilación que conducen al búnker subterráneo.

Journal of Hymenoptera Research/Wojciech Stephan

Cuando se encontraron por primera vez, los científicos estimaron la presencia de cerca de un millón de hormigas individuales. 

No obstante, al paso de los años, los investigadores se percataron de que las hormigas parecían crecer en número, lo que provocó una investigación sobre cómo esto era posible.

Fue entonces cuando los científicos del Instituto de Zoología de la Academia de Ciencias de Polonia, en Varsovia, descubrieron que los insectos recurrieron al canibalismo para sobrevivir, y lo han hecho pese a las condiciones en las que viven sin luz, sin comida o algún medio para reproducirse.

"Aquí mostramos que la colonia sobrevivió y creció gracias a la afluencia de trabajadores del nido de origen sobre el búnker", dijeron el profesor Wojciech Czechowski y el Dr. István Maák, los autores del estudio.

Y destacaron que el grupo de hormigas sobrevivió usando "el consumo masivo de cadáveres de los compañeros de nido encarcelados".

En 2016, científicos experimentaron con la construcción de un puente con el fin de que las hormigas tuvieran el acceso a su colonia original. En un inicio, se les permitió a un centenar de ellas recuperar el acceso al nido, donde vieron que eran aceptados como pertenecientes a la colonia original más grande.

Después de este éxito, hicieron que el puente fuera permanente, y las visitas más recientes al búnker han revelado un número muy pequeño de hormigas que aún viven allí, por lo que se cree que la gran mayoría regresó al nido original.


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