En la foto el músico cubano Alaín Pérez (extrema derecha) presenta el disco. (Benjamín Morales Meléndez / Especial ELNUEVODIA.COM)

La Habana, Cuba - Como si no fuese bastante reunir en un mismo fonograma a tres de los mejores soneros cubanos contemporáneos, “A romper el coco” contó con la maestría y el talento de los boricuas Charlie Aponte, Edwin Bonilla y Bobby Allende, para ponerle más sazón a una obra de arte que se perfila como el disco del año en la “Mayor de las Antillas”

El CD, que reúne por primera vez en un mismo producto a las estrellas cubanas Alain Pérez (compositor y cantante), Alexander Abreu (trompetista y líder de Havana D'Primera) y Mayito Rivera, excantante de Los Van Van y una de las mejores voces del son y la salsa, fue presentado ante la prensa en esta capital el lunes.

La propuesta es un recorrido por diferentes décadas en la historia del tradicional formato de conjuntos, desde el de Arsenio Rodríguez (años 50 del siglo XX) hasta el Son 14 de Adalberto Álvarez (años 80), un estilo precursor y alimento de lo que se conocería luego como salsa.  

“Nosotros tratamos de mantener en el camino lo que grandes músicos nos dejaron como legado”, dijo Pérez, quien además es un virtuoso instrumentista múltiple.

El disco se armó con diez canciones de géneros como son montuno, pilón, afro y conga, con orquestaciones típicas que recuerdan la época dorada del formato de conjuntos, con destaque para instrumentos como la trompeta, el piano y el tres. Se respeta el sonido original, pero tienen un aire actual logrado con modificaciones en los arreglos, maneras de cantar y de tocar los instrumentos.

El talento puertorriqueño contribuyó mucho para lograr el sabor del fonograma, reconocieron en la conferencia de prensa. Alden González, quien tuvo la idea del proyecto y lo produjo junto a Geovanis Alcántara, no esconde su admiración por la maestría de los boricuas. 

“Fue muy importante el aporte de los puertorriqueños, Charlie Aponte es un sonero de talla mundial, que cantó muchos años con El Gran Combo, y tiene un conocimiento grande de nuestra música tradicional, pero también de la contemporánea. Cuando lo llamé para pedirle colaboración, me maravilló el conocimiento que tiene de la carrera de Mayito, Alain y Alexander Abreu”, expresó.

González, ganador de varios Latin Grammy por su trabajo con el Septeto Santiaguero, conoció a Aponte porque “los músicos del Gran Combo van mucho a la Casa del Trova en Santiago de Cuba”, y luego de una colaboración para el Septeto trabaron amistad. 

Papo Lucca también aceptó participar en el disco a la primera llamada, pero “luego por razones de salud no pudo estar, lamentablemente, porque hubiera sido un aporte interesantísimo y además su Sonora Ponceña es uno de los grandes conjuntos”.   

Por suerte, pudieron contar con el talento de otros puertorriqueños. 

“Bobby Allende que es un gran percusionista y Edwin Bonilla, del que soy gran admirador por como entiende la música cubana y la defiende en sus discos”, afirmó el prestigioso mánager y productor. 

Además, contaron con la aportación del ingeniero de sonido Ronnie Torres, “destacado ingeniero boricua, nos gusta mucho que logra el sonido que necesita la música tal y como queríamos mostrarla”, explicó Alden González.

El maestro César “Pupy” Pedroso, Premio Nacional de la Música en la “Mayor de las Antillas”, estuvo como invitado y celebró “esa unión que realmente nos hacía mucha falta, y no se puede dejar dormir tampoco, hay que continuar con ese mismo ímpetu defendiendo el son, la verdadera representación de la música nuestra”.

Defender la música cubana, del son a la salsa

“A romper el coco”, disponible en plataformas digitales desde mayo, se ha posicionado como el más vendido de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem), la más importante de la isla. 

En el fonograma se escuchan temas de los conjuntos Matamoros, Chapotín, Casino y la Sonora Matancera, entre otros, popularizadas en su momento por voces hoy míticas como las de Roberto Faz y Benny Moré. Además, hay creaciones de Enrique Bonne, Pacho Alonso y Rafael Cueto, entre otros, y el bolero “Te odio y te quiero”, que popularizaran Panchito Riset y el boricua Luis “Lija” Ortiz. 

“Esto es un trabajo de amor, quiero que los jóvenes de hoy sigan inspirados; hay que fortalecer esa raíz, ese árbol de estilos y expresiones de la música desde lo sincero; las corrientes de hoy son inevitables y los géneros y las tendencias más comerciales son válidas, pero lo mío primero”, dijo Pérez.

Pérez, quien brilló como bajista del flamenco Paco de Lucía y posee un timbre capaz de desdoblarse como los añejos boleristas y soneros, se lamenta de que por cuestiones como el embargo de Estados Unidos los cubanos “hemos sufrido comercialmente, aislados del gran mercado, aunque nuestra música desde entonces influyó a toda la que hoy suena en el mercado latino”.

González reconoció que en su momento “los salseros boricuas vieron que había avidez de música cubana en el mercado, y lamentablemente nosotros en vez de asumir una posición a favor de la defensa que ellos estaban haciendo de nuestra música, empezamos a decir que nos querían robar eso, hemos manejado mal algunas cosas”.

Hoy esos recelos son cosas del pasado y ambos pueblos se unen en joyas como el disco “A romper el coco”, donde Charlie Aponte lidera el “Popurrí de Arsenio Rodríguez”, e interpreta junto a Edwin Bonilla (bongó y campana) y Mayito Rivera fragmentos de “Cambia el paso”, “Mami me gustó”, “Sandunguera” y otros temas del “Ciego maravilloso”, muy influyente en el sonido que adquirió la salsa en Nueva York.

Bonilla también tocó en el tema que nombra el CD (en la voz de Pérez), mientras que Allende lo hizo en “Negro de sociedad”, junto a Alexander Abreu y La Conga de Los Hoyos.

Entre los planes de la Egrem está preparar un gran concierto en diciembre donde quieren invitar a los boricuas a interpretar el disco en vivo, y ya se piensa grabar una segunda parte de esta producción, posiblemente en 2021. 

Es un esfuerzo por revindicar la tradición de los mejores ritmos populares cubanos que según representantes de la industria y los artistas presentes en la conferencia, no están en su mejor momento de preservación y popularidad. 

Pérez afirmó que en las escuelas de arte “la música cubana hay que enseñarla, sus sutilezas, y corregirla como cualquier lección de música clásica”. 

“Hay un talento increíble de músicos jóvenes, pero se está perdiendo la forma, la manera y el concepto de estas músicas. El sonido cubano siempre evolucionó, pero del son a la salsa y la timba hay una historia, un camino, y la juventud se está perdiendo en ese camino, para tocar timba hay que saber de dónde viene”, concluyó.


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