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Un grupo de personas levanta banderas cubanas y estadounidenses durante una vigilia convocada por varios de los más influyentes grupos del exilio cubano. (Agencia EFE)

La Habana, Cuba - La batalla dialéctica entre Estados Unidos, Cuba y Rusia por el futuro de Venezuela continúa su escalada al mejor modo de la guerra fría, con el gobierno estadounidense acusando a ambos países de brindar respaldo político, militar y financiero a la administración Nicolás Maduro, lo que fomenta la violación de los derechos civiles del pueblo venezolano.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, acusó al gobierno cubano de hacer todo lo posible para “sostener la muerte y la miseria diaria de los venezolanos ordinarios, incluyendo a los militares y sus familias” y reiteró su imputación de que Cuba provee a Maduro de cobertura política y asistencia militar para mantenerse en el poder.

“Cuba adiestra a la policía secreta venezolana en tácticas de tortura, espionaje doméstico y otros mecanismos de represión que las autoridades cubanas han aplicado contra su gente por décadas”, expresó Pompeo en una intervención con periodistas en Washington.

“¿Por qué Cuba ha acumulado tanta influencia en Venezuela? ¿Qué hay allí para ellos? Sigan la ideología, sigan a las elites corruptas y quizás, más importante todavía, sigan el dinero”, agregó el jefe de la diplomacia estadounidense, quien calificó la relación entre Cuba y Venezuela como una “hecha en el infierno”.

Tras su ataque a Cuba, Pompeo dirigió sus cañones hacia Rusia y acusó al gobierno de Vladimir Putin de presionar a países para que no reconozcan a Juan Guaidó como presidente interino, lo que propulsa Estados Unidos y ha sido reconocido por 54 naciones, pero rechazado por otros 195 miembros de la Organización de las Naciones Unidas.

Denunció, igualmente, que Rusia ha vendido miles de millones en armas al gobierno venezolano, incluyendo sistemas antiaéreos y otra “asistencia letal”.

“Rusia ha gastado enormes cantidades de dinero para sostener sus estrechos lazos con el régimen en Venezuela”, indicó Pompeo, quien acusó a la empresa estatal rusa Rosneft, de desafiar las sanciones económicas de Estados Unidos a Venezuela, mediante la compra de crudo venezolano.

Las acusaciones de Pompeo, como era de esperarse, recibieron una fuerte censura de las autoridades cubanas.

“Es totalmente falso que Cuba esté participando en operaciones de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana o los servicios de seguridad. Se trata de una calumnia difundida deliberadamente por el Gobierno de los Estados Unidos. Cuando políticos y funcionarios del gobierno estadounidense la esgrimen, mienten deliberadamente con agresivos fines políticos, pues cuentan con datos e informaciones suficientes y conocen la verdad”, sostuvo el gobierno cubano en una declaración.

“Cuba no interviene en los asuntos internos de Venezuela, como Venezuela no interviene en los de Cuba. A diferencia de los Estados Unidos que tiene unas ochenta bases militares en América Latina y el Caribe, incluida la que usurpa territorio cubano en Guantánamo, y unas ochocientas en el planeta que disponen de más de 250,000 soldados; Cuba no tiene ninguna en país alguno, ni especialistas en tortura y represión policial, ni cárceles secretas, ni fuerzas navales o aéreas merodeando las costas y el espacio aéreo inmediato de estados soberanos ni satélites observando cada detalle”, agrega.

La empresa rusa Rosneft, por su parte, negó las imputaciones de Pompeo y señaló que sus acuerdos comerciales y financieros con Venezuela se realizaron antes de las sanciones establecidas por Estados Unidos, por lo que su carácter es retroactivo y no aplica a sus operaciones.

El petróleo se ha convertido en tema central de los esfuerzos de Estados Unidos por cambiar el gobierno en Venezuela.

El gobierno interino de Guaidó anunció que está prohibido despachar petróleo venezolano a Cuba, como ocurre actualmente a través de una colaboración mediante la cual Venezuela envía unos 50,000 barriles diarios a la isla a precio preferencial, a cambio de la presencia en su país de unos 20,000 especialistas cubanos en salud, deporte y recreación.

El asesor en seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, extendió esa directiva y advirtió de sanciones a todas las empresas que envían actualmente petróleo a Cuba, la mayoría de ellas provenientes de Rusia, Argelia, Irán y China, o las que facilitan los trámites crediticios a esos fines.

Queda por ver la operatividad de esa directriz, pues Maduro mantiene el control de la estructura de Petróleos de Venezuela S.A. (Pedevesa), pero Cuba aprovechó el contexto para darle un golpe a Bolton.

“John Bolton es un mentiroso reconocido, con credenciales de larga data. Este funcionario fue quien en 2002 acusó a Cuba de poseer un programa de desarrollo de armas biológicas, falacia desmentida públicamente por quien era entonces su jefe, el exsecretario de Estado, Colin Powell, y por el expresidente James Carter. El infundio provocó, además, que Bolton fuera sometido a una investigación por el Congreso de los Estados Unidos”, sostuvo el gobierno cubano en su declaración.

“Bolton asimismo estuvo entre los promotores de la mentira de que el gobierno de Iraq poseía en 2003 armas de destrucción masiva y un programa para desarrollarlas, la que, repetida a todos los niveles del gobierno estadounidense y amplificada por los grandes medios de comunicación, sirvió de pretexto para la agresión y ocupación militar de ese país del Medio Oriente por parte de los Estados Unidos, a un precio de cerca de un millón de muertos y millones de desplazados iraquíes, además de miles de soldados estadounidenses fallecidos y heridos durante la campaña militar cuyo objetivo fue también el petróleo”, agrega.

La escalada de tensión continúa, con Venezuela como el eje y Estados Unidos a la ofensiva en conjunto con sus aliados, mientras, por el otro lado, Rusia, Cuba y China arman su defensa, un claro indicador de que los días de la guerra fría han regresado.

En medio de todo el diferendo verbal, Estados Unidos, además, anunció el lunes la ampliación de la lista de entidades cubanas sancionadas por sus vínculos con el aparato militar de Cuba, una medida que expondrá a esos organismos o empresas de la isla a demandas en las cortes estadounidenses.

El Departamento de Estado incluyó en la “Lista de Entidades con Restricciones de Cuba” a cinco nuevas instalaciones turísticas vinculadas a los militares cubanos, además de colocar una nota explicativa alertando sobre la posibilidad de nuevas inclusiones.


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