Chrystia Freeland, ministra de Relaciones Exteriores de Canadá y el canciller Bruno Rodriguez. (AP/Ismael Francisco)

La Habana, Cuba - Chrystia Freeland, ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, agotó ayer una visita relámpago a Cuba, en la cual se reunió con la alta dirigencia cubana para tratar importantes temas bilaterales, entre ellos la crisis política que se vive en Venezuela.

Freeland se reunió ayer por separado con el presidente Miguel Díaz-Canel y el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, cónclaves en los cuales el tema venezolano fue central.

“Útil debate con mi homólogo cubano Bruno Rodríguez Parrilla en La Habana sobre los lazos entre Canadá y Cuba, la crisis en Venezuela y el apoyo a las empresas canadienses que operan en Cuba”, escribió Freeland en Twitter al término de la cita con Rodríguez Parrilla.

En un comunicado, la jefa de la diplomacia canadiense expresó que “la crisis en Venezuela fue el foco de la reunión. Ambos cancilleres resaltaron el proceso de Noruega que está vigente y expresaron la esperanza de que se halle una salida a la crisis”.

El gobierno canadiense mantiene una intensa presión sobre su homólogo cubano para que La Habana se convierta en un mediador que provoque cambios en la crisis venezolana y, de paso, mejores sus relaciones con Estados Unidos.

La visita de Freeland a La Habana ocurre luego de que se reuniera la semana pasada con el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, quien, a pesar de su retórica pesada contra Cuba, ha reconocido en diversas ocasiones que el gobierno cubano puede ser crucial en encontrar una salida negociada a la crisis en Venezuela.

Cuba no reconoció que la reunión fuera citada para tratar esencialmente la crisis venezolana y sostuvo que se trató de una “visita de trabajo”.

La prensa cubana señaló que, durante su encuentro con Freeman, el presidente Díaz-Canel y la funcionaria canadiense “intercambiaron acerca del estado de las relaciones bilaterales y la voluntad de continuar ampliándolas en todos los ámbitos. Asimismo, dialogaron sobre temas de mutuo interés de la agenda internacional y regional”.

Además, Díaz-Canel “reiteró la solidaridad de Cuba con la República Bolivariana de Venezuela y la preocupación por el daño provocado a esa nación latinoamericana y a su población por las sanciones económicas, la política de asedio y el aislamiento al que ha se le ha sometido”.

Mientras, el sitio oficial de la Cancillería cubana publicó que “este encuentro da continuidad al intercambio sostenido entre ambos ministros en La Habana el pasado 16 de mayo, y en Toronto el 7 de junio, en el marco de los lazos de amistad y cooperación que unen a ambas naciones”.

“Durante la reunión, los Cancilleres intercambiaron sobre la situación internacional, ocasión en la que el ministro cubano reiteró la firme e invariable solidaridad de Cuba con el Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, la República Bolivariana de Venezuela y la unión cívico-militar de su pueblo”, informó la declaración oficial.

“Rodríguez Parrilla exhortó a apoyar la iniciativa de diálogo respetuoso con el gobierno venezolano sobre la base de los principios del Derecho Internacional y los postulados de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, en particular, el rechazo al uso y a la amenaza del uso de la fuerza, la igualdad soberana y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados”, agregó.

Cuba reconoció que se trató el espinoso tema de los llamados “ataques sónicos”, un escándalo sin solución que provocó el cierre de los servicios consulares de Estados Unidos en La Habana, así como la reducción casi al mínimo de dichos servicios en la Embajada de Canadá en Cuba.

Estados Unidos y Canadá alegan que varios de sus diplomáticos sufrieron daños neurológicos por unos ruidos extraños que provocaron diversos efectos, desde mareos hasta pérdida de funciones neurológicas.

Estudios independientes aseguran que el ruido escuchado se trata de un grillo, mientras otros afirman que las enfermedades tienen un origen desconocido, pero que algo enfermó a esas personas, por lo que no pueden liberar de culpa a las autoridades cubanas.

“El Ministro tomó nota del retorno de algunos servicios migratorios a la embajada canadiense en La Habana, a la vez que abogó por la pronta normalización del funcionamiento de esa misión diplomática en correspondencia con el nivel de las relaciones bilaterales. De igual modo, reiteró que solo una cooperación seria y objetiva puede contribuir al esclarecimiento de las afecciones de salud reportadas por diplomáticos canadienses”, sostiene la nota diplomática de Cuba.

Ambos países expresaron un repudio conjunto a la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton por parte de Estados Unidos, pues empresas canadienses con operaciones en Cuba podrían ser demandadas en tribunales estadounidenses, lo cual Canadá considera una medida extraterritorial.

Canadá es el mayor emisor de turistas de Cuba y uno de sus mayores sociales comerciales.


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