Los miembros de la realeza británica, inclusive, pasearon en un automóvil MG-TD de 1953 en azul metálico.

La Habana, Cuba - Los príncipes británicos han aprovechado cada minuto en Cuba para pasarla bien. 

Carlos, príncipe de Gales, y su esposa Camila, duquesa de Cornualles, agotan una visita de cuatro días a La Habana que ya incluyó una ofrenda floral en el monumento a José Martí, una visita al Palacio de la Revolución para reunirse con el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como un extenso paseo por La Habana Vieja con un guía de lujo, el historiador de la ciudad, Eusebio Leal.

Este martes, su tercera jornada en tierras cubanas, la dinámica no fue diferente.

Los príncipes británicos comenzaron su día con una de las mayores pasiones del heredero de la corona británica, los carros antiguos.

Carlos llegó al parque John Lennon, un hermoso rincón de La Habana dedicado al cabecilla de The Beatles, para encontrarse con un despliegue de símbolos de la cultura británica, entre ellos 26 modelos de automóviles británicos, entre ellos de las marcas MG (Morris Garages), Bentley, Aston Martin y Rolls-Royce, unos en excelentes condiciones, otros no tanto, pero todos juntos formando un panorama lleno de colorido.

El propio Carlos arribó en compañía de Camila manejando un MG-TD azul metálico de 1953 en perfecto estado. Lucía relajado y sonriente, vestido de un elegante traje crema, mientras su esposa exhibió un ligero traje color verde menta.

El vehículo manejado por el príncipe llegó precedido por un desfile de motoras clásicas británicas.

Carlos conversó animadamente con los dueños de los vehículos, se tomó fotos e intercambió con el público, que se reunió en varios centenares al conocer que la pareja real, la primera que visita oficialmente a Cuba, estaba en la zona, localizada en el corazón del barrio capitalino de Vedado.

Me dijo que el carro es igualito a uno que él tiene guardado. El tipo es genial, espectacular, sabe muchísimo de autos, me sorprendió. Sabe de marcas, modelos, los que se fabricaron, si son edición especial o no, me hizo muchas preguntas de detalles técnicos del carro”, dijo a El Nuevo Día el propietario del hoy “vehículo real”, Eduardo Bermúdez

“Me preguntó que quién había sido el dueño anterior, aunque él ya sabía que este carro era del embajador británico que estaba en Cuba en 1957, que fue quien lo trajo. Y ahora, después de todos estos años, lo viene a manejar el Príncipe de Inglaterra, lo cual es muy bonito. Es un orgullo de verdad”, agregó el hombre, quien explicó cómo logra mantener el auto en tan buenas condiciones.

“Compro las piezas originales en Inglaterra y las importo a través de un mecanismo legal en Cuba. Y el resto, pues lo hacen los mecánicos cubanos, que son espectáculares. ¿El carro? Llegó a mí de una forma, pero es una historia larga que es mejor no hacer (risa pícara)”, manifestó.

Los príncipes pasearon libremente por la zona, examinaron de cerca las motos, mientras una banda local interpretaba clásicos de las bandas británicas The Beatles, Rolling Stones, Queen, entre otras.

Incluso se sentaron junto a la estatua de John Lennon, todo un icono habanero que fue 

Inaugurada el 8 de diciembre de 2000, en presencia del expresidente cubano Fidel Castro Ruz, como arte de una jornada de homenaje realizada en la isla al cumplirse 20 años del asesinato de quien integrara los Beatles, junto a Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr.

La obra del escultor José Villa Soberón, que pesa dos toneladas y contiene una placa con un fragmento de la canción “Imagine” (“You may say I’m a dreamer, but I’m not the only one”), presenta a Lennon sentado en un extremo del banco, como invitando a los visitantes a sentarse con él a conversar y a tomarse unas fotos. 

El lugar es una parada obligada para los turistas que visitan Cuba y representa una de esas ironías típicas del sistema cubano, que acabó inmortalizando a un hombre y un grupo cuya música estuvo proscrita por años en la isla. 

Carlos y Camila disfrutaron el panorama, se sentaron junto a la estatua de Lennon, posaron para las fotos y luego compartieron con niños y adultos de la pequeña comunidad británica en la isla, limitada casi exclusivamente a diplomáticos, empresarios y estudiantes o profesores en intercambios.

Tras su coloridad mañana, los caminos de los príncipes se separaron. 

Carlos partió hacia el proyecto de la zona porturaria de Mariel para inaugurar un proyecto de energía solar. 

Mientras que Camila visitó la sede central de la Federación de Mujeres Cubanas, donde conoció que el 52% de los integrantes de la Asamblea Nacional del Poder Popular son mujeres, que el 48.4% de quienes componen el Consejo de Estado son féminas, y que ellas ocupan el 67.2% de los roles técnicos y profesionales en Cuba.

Los príncipes cerrarán su tercer día en Cuba con una gala en el Gran Teatro Alicia Alonso, donde disfrutarán de una velada del mejor ballet cubano.

Mañana, miércoles, tienen prevista una visita al Centro de Inmunología Molecular, antes de partir al aeropuerto para poner fin a su gira de 11 días por el Caribe.

Contrario a lo que ocurre, por ejemplo, con Estados Unidos, Cuba y el Reino Unido mantienen relaciones históricas ininterrumpidas desde 1902, un vínculo que en los últimos años se ha profundizado mendiante el diálogo político entre ambos países.

De hecho, en el marco de la visita de los príncipes, Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, sostuvo un encuentro con Lord Ahmad de Wimbledon, ministro de Estado británico para la Mancomunidad y las Naciones Unidas, quien se encuentra en Cuba con motivo de las Altezas Reales.

En el encuentro ambos diplomáticos la disposición común de ampliar los vínculos bilaterales en áreas diversas, según una nota divulgada en el perfil en Twitter del Canciller cubano.

El lunes, Rodríguez dialogó telefónicamente con Jeremy Hunt, secretario de Estado para las Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad del Reino Unido, con quien “constató el buen estado de las relaciones bilaterales” e intercambiaron sobre otros temas de la agenda internacional. 

La visita de los príncipes británicos ocurre en un contexto político complejo, con Estados Unidos cerrando el cerco en torno a la isla por sus vínculos con Venezuela, por lo que la visita real ha dado un respiro a las autoridades cubanas y enviado el mensaje de que Reino Unido no necesariamente sigue al pie de la letra lo que dicta Washington.


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