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Profesionales de la salud participan de una de las reuniones de discusión del proyecto de nueva Constitución en Cuba. (Suministrada) (horizontal-x3)
Profesionales de la salud participan de una de las reuniones de discusión del proyecto de nueva Constitución en Cuba. (Suministrada)

La Habana, Cuba - Las primeras de miles de sesiones para analizar el proyecto de nueva Constitución en Cuba se realizaron hoy, lunes, en toda la isla.

El propósito del proceso es medir el pulso de la población sobre el documento que reformará por completo la Carta Magna e insertará en el panorama cubano importantes reformas políticas, económicas y sociales como el matrimonio gay, el cual ha dado de qué hablar desde el disparo de salida.

A partir de hoy, 13 de agosto, fecha del natalicio del fenecido dirigente histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, y hasta el 15 de noviembre, sobre 135,000 reuniones se llevarán a cabo en todo el país con la finalidad de recoger impresiones sobre el nuevo texto constitucional.

Las reuniones, por diseño, no son foros de consenso o de validación de ideas, pero todos los ciudadanos tienen la oportunidad, dirigidos por una pareja de moderadores, de dar su opinión sobre el texto, hacer preguntas, llamar la atención sobre errores de forma o de contenido, y proponer modificaciones o nuevas propuestas.

El formato es sencillo, con los moderadores llamando, al inicio, a un pequeño acto protocolar, seguido por la apertura de los turnos para hablar al récord. Todo es anotado, pero nada se somete a consideración del pleno ni se lleva a votación; más bien es un recogido de ideas que serán filtradas en diversas fases hasta que se decida cuáles, si alguna, de las intervenciones será incorporadas finalmente al texto que está proyectado llevarse a referéndum en febrero próximo.

Los escenarios son diversos, desde centros de trabajo, sedes de organizaciones masivas, órganos militares o puntos de reunión en las comunidades. Se espera que se den hasta 12 millones de intervenciones, entre las dadas internamente y las que vengan del extranjero a través de un proceso de recolección digital que arrancará en septiembre.

Por ejemplo, la prensa internacional tuvo acceso hoy a tres paneles de discusión, uno de empleados de salud en un hospital en Centro Habana, otro en la sede de la Aduana General en el Aeropuerto Internacional José Martí y otro en la sede de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en el reparto capitalino de Koly.

“Este es un proceso de discusión y este documento es muy complejo; hay que leerlo con calma. Creo que este es un proceso para lograr que se hagan cambios, porque el Estado no lo puede acoger todo y parte de la ayuda a los ciudadanos pueden venir del sector privado. El Estado no puede solo, tiene que salir adelante con ayuda del sector privado y de todos los ciudadanos”, dijo a El Nuevo Día la profesional de la salud Isabel Palacios, quien participó en la primera sesión que se realizó en el hospital Nguyen Van Troi del populoso municipio capitalino de Centro Habana, donde el tema económico tomó protagonismo.

Las asistencias varían. Unos lugares se ven llenos, otros vacíos, como el caso del hospital. En unos hay mucha participación, en otros muy poca. La mayoría de la gente apoya el proyecto, aunque expresan preocupaciones por la inclusión del matrimonio gay, la concentración de la propiedad privada en unos pocos, la diferencia entre el primer ministro y el presidente, así como preguntas sobre el concepto de “ciudadanía efectiva” que incluye el proyecto de nueva Constitución.

Fuera de La Habana el tema principal es la reforma a los gobiernos regionales, mediante la eliminación de las asambleas provinciales, la introducción del concepto de autonomía municipal y la inclusión de un gobernador no electo como la figura de máxima autoridad administrativa en la región.

En las provincias se hicieron recomendaciones concretas que han comenzado a dar de qué hablar a nivel nacional, como la ofrecida por la licenciada en Derecho, Clara Corrales Colás, quien propuso que se debe extender hasta los 65 años, para los hombres, la edad requerida para ser elegido presidente de Cuba.

La jurista, de amplia trayectoria, opinó, sin embargo, que para las mujeres la edad límite deben ser los 60 años, como dice el proyecto de Constitución, el cual no hace diferenciación entre hombres y mujeres, y expresa con claridad que no se respaldará ninguna forma de discriminación.

La idea de la abogada lo que busca es que la nueva Constitución recoja lo contenido en la legislación vigente en cuanto al retiro, que fija en 60 años la jubilación para las mujeres, pero estipula 65 para los hombres.

El tema del matrimonio igualitario es otro que promete dar tela para cortar en el proceso, sobre todo, en las provincias, donde la población es más reacia y conservadora en sus visiones sociales.

Un ejemplo es el especialista en Meteorología de la provincia de Sancti Spiritus, Freddy Ruiz, quien, según la Agencia Cubana de Noticias, planteó en la reunión de su sector obrero que el concepto de matrimonio debe quedarse igual a como se esboza en el actual Código de Familia, que lo estipula como la unión voluntariamente concertada entre un hombre y una mujer con aptitud legal para ello, y no que sea entre dos personas sin definir género, como se propone en el proyecto de Constitución.

Esa visión fue apoyada por el obrero Gilberto García, quien se manifestó de acuerdo con el punto de vista de Ruiz, pero propuso que al matrimonio entre un hombre y una mujer se añada una autorización para las uniones de hecho.

García también tocó el punto de la elección del presidente de la República y propuso que su elección, al igual que los gobernadores provinciales, sea por voto directo de los electores, lo cual “dejaría sin argumentos a quienes en el exterior cuestionan nuestra democracia”.

En Cuba los ciudadanos no votan directamente por el presidente, pues ese deber cae en los miembros de la Asamblea Nacional del Poder Popular, cuya mayoría tampoco es electa de manera directa por el pueblo y sí por una comisión nominadora que somete los candidatos a una validación.

En Santiago de Cuba, el tema del matrimonio igualitario también dejó su estela de debate. Allí, la empleada del sector gastronómico Dairi Gasper propuso modificar el capítulo tres, Artículo 68, párrafo 192 del proyecto de Constitución, porque aunque asegura no discrimina a quienes tienen una orientación sexual diferente, prefiere la formulación del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer.

Algo similar ocurrió en la provincia oriental de Las Tunas, donde los campesinos Juan Cabrales y Jesús Pérez defendieron que se respete la orientación sexual de cada persona, pero se opusieron al polémico Artículo 68 del proyecto, que propone el matrimonio igualitario, y defendieron que se mantenga como aparece en la actual Constitución, definido como un hombre y una mujer.

Así, la primera jornada de muchas ha comenzado a dejar clara la ruta de los intereses de la población. La economía, la reestructuración gubernamental, el matrimonio igualitario y la figura presidencial cargan una agenda que traerá no pocos debates y obligará al gobierno a elegir entre acoger el sentido general de la población o hacerse de la vista gorda para adelantar sus focos de interés.


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