(AP)

La Habana, Cuba - A dos meses de que se registrara el primer caso de COVID-19 en Cuba, traído por un grupo de italianos que se hospedaban en el enclave turístico de Trinidad el pasado 11 de marzo, la enfermedad registra en la isla 1,783 positivos y 77 fallecidos, con una marcada desaceleración en los contagios la última semana y sin reportes de infección generalizada.

Luego de un abril en el cual los contagios subieron como la espuma, al igual que la lista de muertos, mayo ha venido con una reducción considerable en los casos, que no superan los 20 diarios y la mayoría se han dado en focos de infección específicos, como centros de trabajo o familias grandes.

Cuba registra hasta 1,783 casos positivos al coronavirus causante de la COVID-19, 77 de ellos han fallecido y 1,229 pacientes han sido recuperados, informó el Ministerio de Salud Pública (Minsap).

“Del total de confirmados en el país con el virus SARS-CoV-2, se mantienen ingresados 475 pacientes, de ellos 468 presentan evolución clínica estable, uno está en estado crítico y seis en estado grave”, precisó el MINSAP en su parte diario, en el cual, por segundo día seguido, no se informaron muertes.

Hoy, 11 de mayo, se reportaron 17 nuevos positivos, la mayoría de ellos ubicados en la provincia de Camagüey, donde un contagio masivo provocó seis de siete casos detectados allí, todos contactos de una joven que dio positivo la semana pasada.

Las autoridades sanitarias cubanas entienden que, a dos meses de detectarse los primeros casos del SARS-CoV-2, Cuba se mantiene dentro del pronóstico favorable y por debajo de lo que se esperaba hasta hace varios días, cuando se supone se registrara el pico de la enfermedad.

El doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Minsap, explicó en su conferencia de prensa diaria que “al cierre del 10 de mayo se muestra una disminución de los casos positivos… Se mantuvo la tendencia al incremento de altas con 36, por encima de los nuevos casos reportados, uno de ellos un bebé de ocho meses de nacido, del municipio de Limonar, en Matanzas, y no hubo que lamentar ningún fallecido”.

Durán García alertó que esta semana “es muy importante continuar minimizando la expansión de la pandemia, como se ha orientado desde el inicio, con un enfoque multisectorial”, por lo cual insistió en el llamado al aislamiento social y la autorresponsabilidad como vías para frenar el contagio.

Asimismo, anunció que desde hoy comienzan a realizarse las pruebas de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) en tiempo real y otras mediante la tecnología del Sistema Ultra Micro Analítico (SUMA), de manera generalizada, comenzando por los sectores potencialmente expuestos a la enfermedad.

Esas pruebas se harán en Cuba porque casi el 50 por ciento de los casos confirmados a la COVID-19 tienen un comportamiento asintomático, lo cual complica más el enfrentamiento a esta pandemia de alta transmisibilidad, destacó el experto.

“Entre los nuevos diagnosticados con la COVID-19 el 88.9 por ciento es asintomático y en el 5.3 por ciento de los casos no se ha logrado identificar la fuente de infección”, indicó.

El problema fundamental con los asintomáticos es que enferman otras personas vulnerables sin saberlo, las cuales acaban muy enfermas o mueren.

Hasta el momento, el 67.5 por ciento del total de los pacientes diagnosticados han recibido el alta clínica, lo cual ha sido un gran triunfo para el sistema de salud cubano, que ha decidido hospitalizar al 100 por ciento de los positivos y sus contactos directos para hacerles pruebas.

Para detectar los 17 casos reportados hoy, en Cuba se hicieron 1,847 pruebas y la isla acumula 69,182 muestras realizadas en total, 2.6 por ciento de ellas son positivas.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, calificó de “realmente favorable” el balance de los últimos días de batalla a la COVID-19 en Cuba.

Al hacer un análisis de la semana que recién concluyó, el mandatario comentó que en tres jornadas no se produjeron muertes, aunque “tuvimos que lamentar cinco fallecimientos… Además disminuyeron los pacientes activos, o sea los que estaban ingresados para ser atendidos, lo cual le ha ido quitando carga a nuestro sistema de instituciones de salud”.

A pesar de ese escenario, Díaz-Canel insistió en que “no podemos ganar en confianza, al contrario, hay que seguir consolidando las medidas; hay que seguir evaluando las insuficiencias que tenemos para, en el menor tiempo posible, ir regresando a la normalidad”.

Al respecto de esa otra etapa a la que debe ir pasando el país, comentó que “en el Consejo de Ministros se han tomado un grupo de decisiones con relación a la planificación de la recuperación y a todo lo que en el futuro y en el presente más cercano realizará el país para también enfrentar la crisis económica asociada a esta pandemia”.

Cuba ha reiterado que el éxito de su estrategia no es definitivo y que este puede ser sólo el primer asalto de una larga pelea contra la COVID-19, por lo que mantiene su nivel de alerta alto y llama a la población a mantenerse en sus casos y evitar los contagios masivos.

La estrategia cubana se ha centrado en amplios esfuerzos de detección de casos, mediante la pesquisa de potenciales enfermos casa por casa, el aislamiento u hospitalización de todos los casos confirmados, en conjunto con sus contactos directos, así como el seguimiento por los médicos de familia a relacionados con ellos a segundo y tercer nivel.

Las fronteras fueron cerradas y, en los casos excepcionales de entradas al país, se tiene que ir a aislamiento compulsorio. Los viajes interprovinciales fueron eliminados, así como el transporte público de todo tipo.

Las actividades no esenciales fueron suspendidas, por lo que la mayor parte de la población debe permanecer en sus casas, aunque no se ha emitido una orden de encierro formal. Se ha hecho obligatorio el uso de mascarillas para estar en la calle y en las puertas de las tiendas o edificios que permanecen abiertos, hay soluciones con cloro para lavarse las manos de manera compulsoria.

También se han aislado o puesto en cuarentena a comunidades que tengan focos de contagios o estén expuestas, como el municipio capitalino de Centro Habana, el más densamente poblado del país.

También se ha mantenido una campaña preventiva entre la población, al administrarle productos homeopáticos o medicamentos como la Biomodulina T, para levantar las defensas del sistema inmunológico.

El mayor problema ha sido la alimentación de la población, que tiene que salir a las calles a buscar qué comer y se encuentra con tiendas desabastecidas, así como enormes filas a las afueras.

También se registran casos en los que la población ha relajado las medidas de aislamiento y han ocurrido contagios masivos. Lo mismo ha pasado en instituciones médicas, hogares de interés social o centros de trabajo esenciales.

De hecho, los dos mayores casos de infecciones, que rondan los 150 contagios, junto a casi una decena de muertes, se dieron en un hogar de ancianos de Villa Clara y en un centro de cuidados de deambulantes de La Habana.

Otra de las dificultades estriba en la mala higiene en centros de aislamiento o instituciones hospitalarias, que confrontan con problemas en los suministros de productos de aseo o de implementos sanitarios mínimos, como la falta de sábanas para los pacientes.

Aún así, la isla ha logrado mantener buenos resultados, aunque, a pesar de ellos, Cuba no canta victoria y, como dijo el doctor Durán García, “aunque Cuba se mueve en el escenario favorable, no es conveniente relajar las medidas de contención, hay que continuar el aislamiento social para cortar la COVID-19”.


💬Ver 0 comentarios