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El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. (Agencia EFE)

La Habana, Cuba - El complicado escenario económico que enfrenta Cuba a corto y mediano plazo ha tomado carácter de urgencia, por lo que el gobierno cubano hizo un llamamiento hoy a ajustarse los cinturones a todos los niveles, a la vez que señalaba a la presión de Estados Unidos como el principal resposable del agudizamiento de la crisis financiera que vive la isla.

La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el máximo ente legislativo de Cuba y de cuyas entrañas emana el poder ejecutivo del país a través de los consejos de Estado y de Ministros, convocó hoy una sesión extraordinaria para echar una mirada a la economía, asediada por una limitación en la entrada de divisas, cuyas causas principales estriban en el incremento de las medidas de presión por parte de Estados Unidos, así como el incumplimiento interno en los planes de inversión extranjera, la reducción en las importaciones y el aumento en la producción nacional.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, cabeza de los consejos de Estado y de Ministros, dijo en su mensaje de clausura ante los diputados cubanos que “se nos plantean dos prioridades absolutas: la preparación para la defensa y la batalla económica al mismo tiempo. La estrategia es trabajar sin descanso con alternativas ya diseñadas, sin abandonar los objetivos planteados en función del mayor bienestar para nuestro pueblo”.

Díaz-Canel señaló que la tensa situación financiaera, de la cual no se ofrecieron cifras concretas, requirirá de una planificación de la economía en tres bloques: 2019-2021, 2022-2026 y 2027-2030.

Esa estrategia centrará a corto plazo el trabajo en los sectores estratégicos del turismo, la industria biotecnológica y farmacéutica, las fuentes renovables de energía, la producción de alimentos, la exportación de servicios profesionales y la construcción.

“Es infinita la lista de tareas, pero quiero detenerme en primer lugar en la actualización del Plan de la economía para las situaciones más complejas… Poner en marcha de inmediato medidas económicas pendientes que tienen que ver con demandas y necesidades; con reorganización del comercio interior, funcionamiento del sistema empresarial, cooperativas agropecuarias y no agropecuarias, y el trabajo por cuenta propia”, sostuvo Díaz-Canel, quien criticó duramente otra de las causas de la crisis en Cuba, la de la generalización de la corrupción.

“Internamente aún arrastramos los fardos de la ineficiencia administrativa, mentalidad importadora, falta de ahorro y los insuficientes ingresos por exportaciones, y no podemos excluir las manifestaciones de corrupción y las ilegalidades, inaceptables en la Revolución”, afirmó.

“La agricultura, las producciones exportables, el turismo, la sustitución de importaciones, la inversión extranjera y el encadenamiento productivo con toda la producción nacional posible, estarán en el centro de nuestras acciones como Gobierno... Para decirlo en buen cubano: la crudeza del momento nos exige establecer prioridades bien claras y definidas, para no regresar a los difíciles momentos del período especial”, aseveró el jefe de Estado

El presidente cubano advirtió así del fantasma del “periodo especial” a sólo días que el exmandatario y primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Rául Castro Ruz, hiciera lo mismo en su discurso de proclamación de la nueva Constitución.

El periodo especial fue el momento histórico que vivió Cuba tras la caída de la Unión Soviética en 1991, lo que dejó la economía colapsada y requirió de más de una década de penurias de todo tipo y medidas extraordinarias para poder volver a reactivarla.

Durante esa época, Estados Unidos recrudeció su cerco económico a través del bloqueo o embargo económico y aprobó la polémica Ley Helms-Burton, la cual establece diversos mecanismos para multar y prohibir el comercio de empresas en terceros países que hacen negocios con Cuba.

Esa ley tiene en su Título III una disposición que abre a demandas en Estados Unidos contra empresas que “trafiquen” con bienes confiscados a compañías o ciudadanos estadounidenses, una disposición que nunca ha sido puesta en vigor por su carácter extraterritorial y que siempre fue suspendida por todos los presidentes, hasta ahora, cuando Donald Trump pretende autorizarla.

Ese clima de incertidumbre ha provocado un retraimiento en el proceso de inversión extranjera en Cuba, que comienza a sentir los estragos en el acceso a los mercados internacionales para fines de importaciones o créditos.

“Este año se han esmerado en darnos plazos con la posible aplicación del Título III de la ‘Ley de la Esclavitud’, como en realidad debería llamarse. Ahora lo aplazan por un mes o por unos días, con arrogantes amenazas, como quien sostiene sobre todas nuestras cabezas una espada capaz de cortarlas, si no nos rendimos. ¿Qué es la Helms-Burton toda, sino el bloqueo de 60 años convertido en ley? ¿Qué más pueden hacernos después de 60 años de persecución, agresiones y amenazas?”, indicó el mandatario.

Las palabras de Díaz-Canel no son mera retórico cuando de la crisis económica se trata.

A pesar de que garantizó que Cuba cumplirá con la proyección de crecimiento de cerca de un por ciento en el Producto Interno Bruto (PIB), Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación (MEP), alertó de vienen meses sumamente complejos.

“Enfrentamos fuertes restricciones financieras, atrasos en pagos de algunas deudas y en la obtención de créditos, porque a veces al mismo proveedor al que se le debe, entonces no da crédito. Estamos enfrentando un nivel por debajo en la inversión extranjera”, sostuvo el ministro, quien adelantó que las importaciones y la emisión de deuda serán limitados.

“No se va a cumplir el plan de importaciones porque no se logra mantener los créditos por la falta de pago. Hay un nivel de importaciones que no van a llegar al país, que no podemos contar con ellas por la tenga situación económica… No hay para todo”, manifestó con contundencia ante un auditorio repleto de diputados que guardaban silencio y ponían caras de preocupación.

Gil reveló que en el primer trimestre no alcanzaron los niveles de divisas proyectados, aunque esperan poder balancear los estimados en lo que queda de año, pero para ello deben mantener bajo el endeudamiento.

“No podemos incrementar la espiral de endeudamiento para el 2019 y 2020. No podemos crecer en base a incrementar la deuda, por encima de la capacidad de la economía de pagarla, no se puede pedir prestado más dinero del que se es capaz de pagar, aún cuando haya quien lo preste”, recalcó.

Mientras se esfuma el crecimiento en la economía cubana vivido durante los últimos años del acercamiento con Estados Unidos, promovido por Barack Obama, el panorama seguirá poniéndose peor.

Estados Unidos, en su cruzada por sacar del poder a Nicolás Maduro en Venezuela, ha decidido que Cuba es el principal socio ideológico del gobierno velezolano, por lo que ha tomado diversas medidas para presionar económicamente a isla, sobre todo cortando su acceso a mercados internacionales, limitando sus capacidades para recibir petróleo y cercando aún más las posibilidades para que las empresas estadounidenses hagan negocios en tierras cubanas.  

La estrategia parece que ha comenzado a hacer estragos, pero en Cuba la gente común, que vive las penurias a su máxima expresión, ha cerrado filas con Díaz-Canel, y repiten las palabras que el mandatario usó hoy en su discurso, de que “en Cuba mandamos los cubanos y las cubanas”.

Así lo confirmó Ana Carmen Masó, una mujer de mediana edad que salía de hacer sus compras de un mercado agrícola poco surtido en La Habana.

“Estos americanos no acaban de entender que haciéndonos pasar hambre lo que hacen es que nos unen más, porque esto aquí es de nosotros, no es de ellos”, dijo la mujer, con rabia y cargando los pocos vegetales que consiguió para pasar el fin de semana.


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