Varias personas son vistas con mascarillas en el portal de una casa, hoy jueves en La Habana (Cuba). (EFE/Yander Zamora)

La Habana, Cuba - Las muertes por COVID-19 se elevaron hoy a 49 en Cuba, luego de que las autoridades sanitarias reportaran seis fallecimientos, la jornada más mortífera desde que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 se detectó en la isla el pasado 11 de marzo.

El Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap) reportó que entre los muertos hay una anciana de 98 años, una mujer de 84, una de 80, un hombre también de 80, una fémina de 67 y un varón de 35 años que padecía de cáncer.

Contrario a otras ocasiones, hay dos casos que no se especifica su procedencia y se cree que el de la mujer de 98 años esté vinculado al contagio masivo reportado en un hogar de ancianos de Villa Clara, de donde también es la mujer de 84 años, pero no se especificó si estuvo en el brote de la casa de abuelos.

“Lamentamos profundamente lo ocurrido y transmitimos a sus familiares y amigos nuestras más sentidas condolencias”, expresó el Minsap.

Cuba reportó hoy 50 nuevos positivos, para un total de 1,285 contagiados con el SARS-CoV-2, que ya está presente en todas las provincias del país, a pesar de que no se ha declarado la fase epidémica, que implica contagios generalizados.

“De ellos, 807 pacientes mantienen una evolución clínica estable, siete están reportados en estado crítico, hay cuatro graves, 49 fallecidos y 416 altas médicas”, sostuvo la institución médica.

Las autoridades cubanas vigilan 3,393 pacientes en hospitales y 6,727 personas en sus hogares, mientras acumulan 36,134 pruebas para detectar el nuevo coronavirus.

Los 50 nuevos casos confirmados fueron cubanos y el 72.0 por ciento de ellos (36) son asintomáticos, lo cual sigue preocupando a los especialistas cubanos.

Otro dato que mantiene en vilo al Minsap es la capital, donde siguen subiendo los casos y hoy se reportaron allí 30 de los 50 nuevos positivos.

La Habana, que ya tenía el récord en Cuba en cuanto al número de contagios, pasó a ser la segunda provincia del país con respecto a la tasa de incidencia de la enfermedad.

El doctor Francisco Durán, director nacional de Epidemiología, precisó en conferencia de prensa que esta capital, con sus 517 casos en total, tiene una tasa de 24.4 por 100,000 habitantes, sólo superada por Isla de la Juventud, con 41.7. De hecho, en Isla de la Juventud se puso en cuarentena un cuarto sector poblacional, dada su tasa de enfermos.

Durán García expresó su pesar por las muertes acumuladas en la isla, de la cual se ha declarado “insatisfecho”, pero indicó que del total de pacientes confirmados con la COVID-19 que en Cuba han requerido de cuidados intensivos y respiración artificial, el 63.8 por ciento ha sobrevivido.

Explicó que de los 1,285 pacientes confirmados, 102 se han atendido en las terapias intensivas, 51 de ellos en estado crítico, por tanto, han necesitado de soporte de ventilación artificial. De ellos 11 han salido del estado crítico, siete se mantienen en las terapias y que el promedio para el uso de respiradores es de 8.5 días.

Cuba también informó que de 1,285 casos confirmados como positivos, 136 son niños, es decir, el 10.6 de los infectados, ocho de ellos son menores de un año, 19 están en el rango de 1-4 años, 34 en el de 5-9, 35 en el de 10-14, y 40 en el de 15-18.

Durán García expresó que la intención de Cuba es hacer más pruebas rápidas y completas en grupos de población que haya estado expuesta o que tiene mayor riesgo, experiencia que ha demostrado gran efectividad en el mundo para el control de la enfermedad.

Precisó que por el momento la prueba completa se le realiza en Cuba al 100 por ciento de los casos sospechosos, que son “aquellas personas que presentan síntomas o que ha tenido algún riesgo epidemiológico, es decir, contacto con un caso confirmado o vivir en lugares donde se ha detectado una transmisión de la enfermedad”.

Agregó que “la prueba de biología molecular también se aplica a todos los casos con Infección Respiratoria Aguda (IRA) Grave, a los que fallecen con cuadro de insuficiencia respiratoria aguda, a los colaboradores de salud cuando van a salir al exterior y a personas que pertenecen a un área escogida con riesgo elevado”.

Mientras el Minsap batalla con la enfermedad en pleno, el gobierno intenta contener los problemas aledaños que ha traído la pandemia, como la escasez de alimentos y el aislamiento.

Manuel Marrero, primer ministro de Cuba, enfatizó en la necesidad de “incrementar las producciones de alimentos, en momentos que se recrudecen las posibilidades de adquirirlos en los mercados internacionales debido al bloqueo económico”.

Precisó que “se debe ser más ágil en la detección de los casos considerados sospechosos, para evitar que al ser atendidos pasen a un estado crítico”.


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