1,862 personas han dado positivo al coronavirus. (EFE)

La Habana, Cuba - La COVID-19 se encamina a convertirse en una enfermedad endémica, por lo que las autoridades sanitarias cubanas se preparan para ese escenario en un futuro cercano, mientras batallan la crisis actual con medidas de aislamiento y prevención, las cuales han logrado mantener controladas la propagación y las muertes en la isla.

El doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap), expresó hoy que todo indica que la COVID-19 se quedará como una endemia, por lo que en Cuba “se trabajará como hasta ahora para que el número de casos que se diagnostiquen y confirmen sea el menor posible, y, de producirse, no tenga trascendencia hacia la gravedad o el fallecimiento”.

Una enfermedad endémica es aquella que permanecen entre la población de manera continua y estabilizada, sin una cura que la erradique y sin la necesidad de que surjan brotes generalizados. Ejemplos de ellas son el sida, el dengue, la influenza, entre otras.

El especialista explicó que “es muy difícil pronosticar cuándo sería ese momento, pues depende de que la situación del mundo sea menos convulsa, y aclaró que en ese hipotético escenario se adoptarán un grupo de medidas de control sanitario internacionales, para lo cual existe un reglamento”.

Sostuvo que todavía no se abrirán los vuelos internacionales ni el turismo en Cuba, a pesar de que varias aerolíneas han anunciado ventas de boletos hacia la isla.

Indicó que cuando la enfermedad se haga endémica, Cuba podría hacer una apertura controlada y entre las medidas que se aplicarían van desde registrar a la persona que entra, tomar la temperatura corporal, hacer un chequeo médico, un seguimiento de su evolución en las primeras 72 horas y, ante cualquier síntoma, someterla a un aislamiento.

“Tenemos la suerte de no tener fronteras terrestres, por lo que las entradas siempre son por vuelos o puertos”, dijo, y enfatizó en que con el cumplimiento de esas medidas se puede abrir el acceso a Cuba con el menor riesgo posible, “pero en su momento, y aún no se está en ese momento”.

Durán García explicó que en el mundo hay diversas enfermedades que son endémicas, como el paludismo y el dengue, y que en la “Mayor de las Antillas” se vigilan para evitar su propagación, por lo que este no sería un escenario ajeno a la isla.

Cuba registró hoy 22 nuevos casos de la COVID-19, sin fallecimientos por tercer día consecutivo y con 35 altas. Es el día con más casos desde el pasado 6 de mayo, cuando se registraron 26.

La mayoría de los casos se reportaron hoy en la provincia de Matanzas, donde 19 de los positivos salieron de dos incidentes de contagio masivo no especificados por las autoridades.

“Tenemos una situación compleja en Matanzas”, dijo Durán García en su rueda de prensa diaria para reportar el estatus de la pandemia en Cuba y el mundo.

A pesar de esos dos casos de infección, la isla mantiene un balance positivo de la COVID-19, con 1,862 pacientes acumulados y 79 muertes, de entre las 79,834 pruebas hechas en la isla.

“Hasta el momento se han dado 1,460 altas en total, lo que significa que el 78.4 por ciento de los pacientes ya se han recuperado de la COVID-19”, manifestó Durán.

En estos momentos, con los 79 fallecidos, Cuba tiene un índice de letalidad de 4.2 por ciento, por debajo de la tasa de letalidad internacional, que es de 6.86.

A pesar de los buenos resultados registrados hasta la fecha, según los datos oficiales y en comparación con otros países de la región, el gobierno cubano reiteró el llamado a la población a mantener la disciplina, “hoy más que nunca”.

El presidente Miguel Díaz-Canel destacó como resultado de “esta batalla” que, en comparación con lo sucedido en otros países, “no ha colapsado nuestro sistema de salud y ha sido bajo el porcentaje de profesionales cubanos de ese sector que han contraído la enfermedad. No se ha tenido que lamentar la muerte de ninguno y todos tienen hoy una evolución favorable”.

El primer ministro Manuel Marrero Cruz sostuvo que los buenos resultados han provocado una percepción en parte de la población de que el país volverá pronto a la normalidad y con ello ha surgido un exceso de movimiento de personas en las calles que están confiadas de que lo peor pasó.

“Tenemos que evitar las malas interpretaciones y el exceso de confianza”, indicó Marrero Cruz.

La mayor preocupación de Cuba sigue siendo La Habana. Las provincias, sobre todo las orientales, llevan días largos sin reportar casos en masa, por lo que la crisis se ha centrado en provincias centrales como Villa Clara y Matanzas, además de la capital.

La Habana, con más de 2 millones de habitantes, sigue siendo el territorio de mayor complejidad de la nación, al tener confirmados 890 casos y mantener abiertos siete eventos de transmisión local.

Según especificó el gobernador habanero Reinaldo García Zapata, en la capital se encontraban ingresados hasta el viernes 392 personas en los hospitales, de ellos 207 son casos confirmados. “El índice hospitalario bajó a un 28 por ciento y el del uso de la terapia intensiva a siente por ciento, una tendencia que también ha ido consolidándose”, expresó el funcionario.

“Continúan en marcha, las medidas de reforzamiento en los municipios de Centro Habana y La Habana Vieja (dos de los más densamente poblados del país), así como en los consejos populares de Luyanó Moderno, en el municipio de San Miguel del Padrón, y Latino, en el municipio del Cerro”, explicó.


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