El Parlamento de Cuba discutía el sábado un proyecto de nueva Constitución que podría allanar el camino hacia el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La Habana, Cuba - El parlamento cubano comenzó hoy la discusión de la nueva Constitución que regirá el país, un documento que incluye la eliminación del concepto “comunismo” de su lenguaje, a la vez que ratifica el modelo socialista y unipartidista, pero hace importantes reconocimientos de la economía de mercado y abre las puertas al matrimonio gay.

La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) inició su sesión de verano con una agenda que incluye el importante proyecto, que sustituirá la Constitución de 1976, una Carta Magna que sufrió enmiendas en 1992 y 2002, pero que el paso del tiempo ha dejado obsoleta en diversos aspectos de la vida diaria en Cuba.

En primera fila de la discusión estuvieron el primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), Raúl Castro Ruz, y el presidente cubano Miguel Díaz-Canel. El primero presidió la comisión compuesta por 33 diputados que elaboró el nuevo documento, que constará de un preámbulo y 224 artículos, divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones.

Ese preámbulo trajo la primera sorpresa, pues se elimina la referencia a las aspiraciones de Cuba a tener una sociedad comunista y se enfoca en su carácter socialista, un cambio filosófico fundamental en un sistema que defendió la igualdad total por décadas.

"Como el preámbulo es el rostro de la Constitución creo que debe mantenerse y conservarse esa aspiración legítima del pueblo cubano de llegar a una sociedad comunista", defendió el joven diputado Yusuam Palacios.

“Esto no quiere decir que renunciamos a nuestras ideas, solamente que en nuestra visión pensamos en un país socialista, soberano, independiente, próspero y sostenible”, señaló Esteban Lazo, presidente de la ANPP.

Lazo señaló que “muchas cosas en 1976 eran diferentes, y el país y el mundo vivían otras situaciones” y sostuvo que en los congresos del Partido Comunista de Cuba (PCC) de 2011 y 2016, “ya no mencionaron más la palabra comunista” en la documentación oficial.

Si bien el borrador reivindica el socialismo como modelo económico y social, y al PCC como la única fuerza económica del país, la eliminación del concepto “comunismo” reñía con la inserción de términos como propiedad privada o inversión extranjera en la nueva Constitución.

Igualmente, y atado a esa eliminación, se decidió no incluir la concentración de riqueza como una prohibición explícita en la nueva Constitución, una medida que es respaldada por muchos diputados, quienes entienden que en el país se ha creado un sistema de clases que no es cónsono con el socialismo que predica el gobierno.

“Se ha discutido mucho y es una preocupación el tema de la concentración dela riqueza. No desconocemos los peligros que generan la concentración de la riqueza, que son preocupaciones justas y legítimas. El problema es incorporar a un texto constitucional el tema de esa concentración. Eso es inalcanzable para una norma constitucional. Los propios documentos del Partido no proscriben la riqueza, porque la riqueza se vincula a la prosperidad individual y colectiva. Es la concentración, y esa hay que limitarla por vía de la propiedad. La propiedad genera la riqueza”, dijo Homero Acosta, secretario del Consejo de Estado y miembro de la comisión que elaboró el documento.

“Es verdad que a veces eso es difícil de controlar, incluso por la vía impositiva, porque bajo el principio de quien más gane más tiene que aportar al fisco, pero a veces el que gana mucho, aporta mucho pero sigue acumulando riqueza, y eso va a suceder. No podemos limitar que algunas personas adquieran riquezas. Un deportista pude ganar legítimamente obtenga riqueza, o un creador, o un campesino por su labor, no podemos limitarlo. Debemos tratar que esa riqueza crezca y que se reparta. No nos parece que la constitución deba limitar esa acumulación. La riqueza es muy difusa y depende de las perspectivas desde las que se analice y es una dicotomía que debemos de enfrentar”, agregó en una extensa explicación del espinoso tema.

El reconocimiento de las iniciativas de corte privado se discutió ampliamente y Acosta tuvo que poner muchos esfuerzos en dejar claras las intenciones de las reformas económicas contenidas en el proyecto constitucional.

“Si en otros lugares se plantea que el Estado deje de intervenir en la economía, que el mercado regule la economía, nosotros estamos planteando la capacidad controladora y regulatoria del Estado que distingue nuestro modelo político y económico. Esa es la salvaguarda de la nación, con independencia del reconocimiento de que existan diferentes actores (seis tipos de propiedad privada). El Estado se reserva esa capacidad de control al que no se puede renunciar”, indicó Acosta.

"Se incorpora la posibilidad de que bienes de la propiedad socialista sean administradas por sujetos no estatales, como ya ocurre con el arrendamiento de locales. Y no se trata solo de alguna propiedad privada, si no también de alguna empresa mixta. Se reconoce la propiedad privada, porque al reconocer que se pueda emplear, se está hablando ya de algo más que el trabajo por cuenta propia, es más bien trabajo por cuenta ajena”, agregó el secretario del Consejo de Estado, quien defendió con vehemencia la inclusión a nivel constitucional de la inversión extranjera.

“Hay quienes han querido entender a la inversión extranjera implica una desigualdad entre los cubanos, que se discrimina a los cubanos, porque se permite. Cuba lo necesita para su desarrollo y es una práctica en varias constituciones, porque es una necesidad y no un complemento. Tenerlo en la Constitución es una garantía frente a los inversionistas, porque es un elemento dinamizador y que contribuye a esa inversión, que es necesaria y en algunos sectores es imprescindible”, explicó Acosta.

“Incluso hemos incorporado entre las formas de propiedad, la privada, y que pudiera estar entre las formas que componen una propiedad mixta, la constitución no la limita, porque depende después de una legislación. La Constitución no es un límite para eso. A futuro, un cubano, de esos que tienen ingresos legítimos, nos interesa que pueda invertir su dinero en un sector determinado, la Constitución no lo limita y por tanto no se puede decir que es discriminatoria”, añadió.

Como se había adelantado, se creará una figura de presidente a nivel oficial, pues hoy el “presidente” es en realidad el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. A su vez, se creará el puesto de Primer Ministro, quien tendrá a su cargo correr el día a día del gobierno.

El matrimonio gay recibió un fuerte espaldarazo al cambiarse el lenguaje constitucional actual de “un hombre y una mujer” a “dos personas”.

“Hay un cambio en el texto constitucional. Hasta ahora determinaba que esta institución es la unión concertada entre un hombre y una mujer. El actual texto se aparta de esa concepción y plantea que es entre dos personas, con lo cual, a futuro, la ley establecerá como se desarrollará ese concepto”, explicó Acosta, quien dirigió la discusión del documento.

La doble ciudadanía también recibirá un espaldarazo a nivel constitucional y preceptos legales, como la presunción de inocencia y la figura del habeas corpus, estarán presentes en la Carta Magna por primera vez.

Los diputados se reunirán el domingo para continuar el debate y el lunes votarán por el texto, que luego será sometido a comentarios populares para luego ser llevado a una votación de refrendación.

Ayer se presentó el nuevo gabinete de gobierno que trabajará junto a Díaz-Canel, en el cual se mantuvieron la mayoría de las figuras que ocuparon cargos bajo la presidencia de Castro Ruz, pero llamó la atención la invisibilidad de reformistas como Marino Murillo, gestor de las reformas de corte privado que Cuba experimenta en la actualidad.


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