El impacto en la economía de la crisis provocada por la pandemia es el mayor miedo que hay entre la población cubana, que teme más a que llegue un segundo periodo especial. (EFE / Ernesto Mastrascusa)

A nuestra audiencia: El Nuevo Día te ofrece acceso libre de costo a su cobertura noticiosa relacionada con el COVID-19. Si quieres apoyar nuestra misión de brindarte información verdadera, pertinente y útil ahora y después de la emergencia, te exhortamos a suscribirte en suscripciones.elnuevodia.com.

La Habana, Cuba - La emergencia sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19 ha impactado seriamente la maltrecha economía cubana, a tal punto que las autoridades llamaron hoy a tomar medidas innovadoras para enfrentar en un futuro no muy lejano a un contexto económico que recuerda al temido “periodo especial”, vivido en Cuba en la década de los noventa.

Para enfrentar la emergencia, Cuba tomó decisiones complejas, como cerrar sus fronteras y frenar el flujo, no sólo del turismo, sino de los cubanos que entran y salen de la isla para traer dinero o productos de consumo para sus familiares y la venta en el mercado informal.

También se ordenó un aislamiento social que limitó el movimiento entre provincias, el transporte colectivo y los trabajos no esenciales, por lo que la actividad económica ha estado sumamente limitada, como en muchos países del mundo.

Estimados oficiales sitúan el impacto de la emergencia con una reducción de entre un 30 y 35 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra similar a la ocurrida en los 90 tras la caída del bloque socialista.

El gobierno cubano no está ajeno del impacto económico que tendrá la pandemia en la golpeada economía cubana, que ya venía haciendo agua por la presión de Estados Unidos, que arreció las medidas de bloqueo económico desde la llega de Donald Trump, y a las propias zozobras internas, sobre todo, en eldesarrollo de la inversión extranjera, la gestión de las pequeñas y medianas empresas, y la batalla contra la corrupción.

El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez apretó el botón de la urgencia al señalar el viernes en una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros que “Cuba se enfrasca en salvar vidas y en concretar una estrategia que dé respuesta al desafío de esta situación de crisis y que estimule las soluciones que necesitamos para impactar en el desarrollo económico y social del país”.

Díaz-Canel sostuvo que “la pandemia ha provocado un impacto y un cambio en la vida del mundo y también del país” y sostuvo que la emergencia representa “un reto y un desafío inédito”, lo que obligará a Cuba a transformar su modelo económico y social.

El mandatario cubano hizo referencia a los lineamientos para la conceptualización del modelo económico y social cubano, un documento diseñado por el Partido Comunista de Cuba (PCC) que propone modernas y atrevidas propuestas para el desarrollo de la isla, pero que ha sido echado en el olvido en la práctica.

Ese plan, algunos de cuyos pilares fueron incluidos en la reforma constitucional del pasado año, propone mayor apertura económica, un rol más activo de la propiedad privada, destaque a la inversión extranjera y marcos legales para la innovación en la economía.

“Se trabajará defendiendo, como concepto, que todo lo que está pendiente de implementación de la Conceptualización del Modelo Económico y Social, de los Lineamientos y de las Bases para el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, esté presente en lo que vamos a elaborar y proponer”, indicó Díaz-Canel.

“Para las propuestas que se hagan, hay que tener en cuenta la experiencia que han acumulado el país y la Revolución en todos estos años; las medidas que hemos aplicado en el Período Especial; las que aplicamos cuando tuvimos que enfrentar la situación de desabastecimiento de combustible; las que fuimos incorporando después en ese proceso y todas las medidas de la pandemia”, agregó.

La situación de la emergencia-19 ha colocado a Cuba en una posición tan compleja, que el propio presidente utilizó un término que es raro en la jerga oficial cubana, el de “liberar”.

“Con todo esto estaríamos dando respuesta a uno de los temas fundamentales que siempre hemos debatido en estos años, que es liberar definitivamente las fuerzas productivas en el país, y que esa liberación de las fuerzas productivas tenga un impacto en el desarrollo económico y social de la nación”, manifestó el presidente.

En esa cruzada, el presidente cubano contará con el apoyo del primer secretario del PCC y principal figura de dirigencia en Cuba, Raúl Castro Ruz, quien en una reunión del Buró Político de la única colectividad política en la isla, expresó que “este es el problema estratégico principal que tenemos, al que hay que dedicarle todos nuestros esfuerzos. Hay que seguir trabajando en estos temas, montarnos en este tren y no bajarnos más… lo que acordemos hay que cumplirlo; ante los obstáculos, no detenernos, y si es necesario modificar algún acuerdo, por razones objetivas, se consulta al nivel correspondiente”.

Díaz-Canel sostuvo que “hay que propiciar un debate amplio, donde nos propongamos cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, y contamos con toda la comprensión y apoyo por parte de la dirección del Partido para hacerlo”.

Para un sistema socialista como el de Cuba, las palabras de las figuras tope del gobierno no son menores, pues representan una luz verde a, de una vez y por todas, reformar una economía que no acaba de arrancar y que no tiene la capacidad financiera para recuperarse por sí sola de la depresión económica que la COVID-19 ha provocado a nivel internacional.

El viceprimer ministro Alejandro Gil Fernández, quien también es titular de Economía y Planificación, llamó a “disponer de una estrategia económica para la recuperación y ordenar el desenvolvimiento de la economía cubana, en un escenario de crisis mundial”.

Señaló que “una economía con cero turismo y arreciamiento del bloqueo, no puede seguir trabajando normalmente y que nada pase. Hay que dar los argumentos con transparencia, para que todos nos unamos; ajustarse a la realidad e imponerse a ella con trabajo… Se trata de garantizar la vitalidad del país, la alimentación de la población y que el impacto económico se absorba con el menor costo social posible; que distribuyamos entre todos los cubanos esta carga en función de salir adelante”.

Gil Fernández explicó que el plan de recuperación del país es visto en dos fases: una primera relacionada con la recuperación más inmediata de la actividad económica luego de la pandemia; y una segunda encaminada a fortalecer la economía nacional.

“Se estima que el país pueda iniciar la etapa de recuperación en los próximos meses, regresando de manera gradual a la nueva normalidad. Este proceso no será de un día para otro”, manifestó.

Esa primera fase determinará la apertura gradual de servicios y actividades -garantizando el distanciamiento físico entre las personas y otras medidas para mantener la enfermedad bajo control-, poner en ejecución conceptos que fortalezcan la economía y darle rienda suelta a una estrategia “innovadora”, que permita la puesta en escena de los lineamientos aprobados por el PCC para renovar la economía.

Gil Fernández afirmó que los principios de eseplan de desarrollo son cónsonos con la ideología socialista, pero ponen sobre la mesa conceptos de economía de mercado, como la inversión y la propiedad privadas.

“Los principios son la planificación centralizada; la regulación del mercado; la complementariedad de los actores económicos; el papel dinamizador de la demanda interna; la implementación de aspectos claves que están aprobados y pendientes, fundamentalmente relacionados con formas de gestión y propiedad; así como el redimensionamiento del sector empresarial y el privado, y la adecuada relación que tiene que haber entre ambos”, indicó.

El primer ministro Manuel Marrero Cruz también impregnó de urgencia a la crisis e indicó que “ahora nos ponemos todos a prueba, en la búsqueda de soluciones, en algunos casos, a problemas bastante añejos”, entre los cuales están el avance de la inversión extranjera, la renovación del sistema financiero y las redefiniciones de las políticas monetarias, fiscales, de precios, crediticias, cambiarias, de empleo y salario.

“Tenemos que dedicarle todo el tiempo que lleva, hacerlo con calidad, profundidad y una mente innovadora. Esta tarea nos permitirá avanzar en situaciones complejas y poner la economía en una situación favorable”, expuso.

El impacto en la economía de la crisis provocada por la pandemia es el mayor miedo que hay entre la población cubana, que teme más a que llegue un segundo periodo especial, con todo lo que eso implica, por la incapacidad del país para producir divisas que le permitan adquirir insumos en el extranjero, así como la ausencia de oferta en el extranjero de artículos de consumo, sobre todo, alimentos y productos de aseo, de los cuales Cuba importa unos $2,000 millones al año.

La carta del gobierno está en el aumento de la producción interna para incrementar la disponibilidad de alimentos y productos de aseo -además de limitar las importaciones- y en el crecimiento de las exportaciones para tener divisas que permitan las compras en el extranjero de materia prima e insumos médicos.

Esa estrategia está confrontando problemas, pues los mercados comienzan a experimentar desabastecimientos generalizados y el gobierno está quemando sus últimas reservas para poder enfrentar el cierre de fronteras y la ausencia de los ingresos que trae el turismo.

Gil Fernández prevé que serán necesarios mayores controles en la distribución de bienes a la población, por lo que se avecinan tiempos en los que será muy compleja la adquisición de productos de primera necesidad o de la canasta básica que no estén regulados.

Esa realidad impactará los pequeños comerciantes, que dependen de las tiendas estatales para abastecerse, igual que los ciudadanos comunes.

La emergencia ha requerido ingresos multimillonarios para su enfrentamiento en Cuba, como en cualquier parte del mundo, tanto que Díaz-Canel ha dicho que “estamos gastando hasta lo que no tenemos” para enfrentar la crisis.

Ese gasto para lidiar con la enfermedad, a la cual Cuba le gana la batalla al mantener hasta la fecha 1,754 positivos y 74 muertes, mientras 1,140 han sido dados de alta, pasará una enorme factura a la isla, por lo que una nueva forma de lidiar con la economía apunta a ser puesta en marcha con urgencia por las autoridades cubanas, para que el virus no acabe enfermando de gravedad a todo el sistema.


💬Ver 0 comentarios