La acción de Estados Unidos ha sido tomada en medio de la pandemia global por la COVID-19, lo cual supondrá que Cuba tendrá todavía más dificultades para conseguir equipamiento. (EFE)

La Habana, Cuba - El Departamento de Estado de Estados Unidos volvió a incluir a Cuba en su lista de países que presuntamente no colaboran con la lucha contra el terrorismo, junto a otras naciones como Irán, Corea del Norte, Siria y Venezuela.

La decisión supone nuevas sanciones contra la isla, sobre todo en el ámbito financiero, y revierte una acción tomada en el 2015, cuando Cuba fue sacada de la lista durante el mandato del entonces presidente Barack Obama, luego de haber sido incluida durante 33 años.

El texto oficial del anuncio sostiene que estos países están incluidos bajo la Sección 40A de la Ley de Control de Exportación de Armas como “no cooperantes completamente” con los esfuerzos antiterroristas de Washington; y, con base en esa normativa, se prohíbe la venta o licencia para la exportación de artículos y servicios de defensa a ellos.

Refiere que Cuba fue incluida porque miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia permanecieron en La Habana en 2019 y el gobierno cubano se negó a extraditar a 10 de sus miembros, luego que la misma se adjudicara un atentado con coche bomba en la Escuela General Santander de Cadetes, de Bogotá, que dejó 22 muertos y más de 60 heridos.

También, el Departamento de Estado alega que Cuba alberga a varios prófugos de la justicia estadounidense; entre ellos mencionan a Joanne Chesimard, quien fue condenada por ejecutar al soldado estatal de Nueva Jersey Werner Foerster en 1973.

Los guerrilleros del ELN que están en Cuba son parte del equipo de negociadores del proceso de paz que quedó trunco, cuando el presidente Iván Duque llego a la presidencia de Colombia y cerró el diálogo.

Cuba fue escogida como sede de las negociaciones tras un pedido de Noruega, porque Ecuador se rehusó a seguir como base de las conversaciones y los países garantes del proceso solicitaron a las autoridades cubanas acoger el proceso de paz, luego del exitoso pacto logrado en La Habana entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el gobierno de Juan Manuel Santos.

Ante el ataque del ELN a la base militar en Bogotá, Santos pidió a la Interpol que arreste a los negociadores en Cuba -lo cual la Interpol no ha ejecutado ni solicitado- y pidió a la isla que los deporte.

Noruega, país garante del proceso de paz entre el ELN y el gobierno colombiano, ha insistido en que todas las partes, incluyendo a Cuba, deben cumplir con el protocolo de rompimiento de negociaciones, el cual sostiene que los guerrilleros deben ser devueltos a la selva colombiana de forma segura y sin la intervención de Colombia.

El gobierno de Duque desconoce esa directriz y ha sido apoyado por la administración de Donald Trump en esa teoría, aunque suponga quebrar los protocolos de negociaciones de paz establecidos por la ONU y firmados por todas las partes antes de iniciar las plática de paz.

Cuba decidió desde el principio acogerse a lo que estipula el acuerdo y al pedido de Noruega como garante de las negociaciones, por lo que no ha accedido a deportar a los guerrilleros.

Es por ello por lo que hoy el gobierno estadounidense ha utilizado esa ficha para marcar a la isla como un país que no ayuda en la lucha terrorista, a pesar de que la isla condena el terrorismo incluso en su propia constitución.

Sobre el caso de Chesimard, integrante de las llamada “Panteras Negras”, así como otros prófugos, Cuba y Estados Unidos llegaron al entendido de que no se trataban de terroristas, pues sus delitos fueron cometidos antes de las nuevas leyes antiterroristas estadounidenses, y por eso Obama sacó a la isla de la lista en el 2015 sin mayores problemas.

La determinación de Estados Unidos llega un día después de que el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla exigiera al gobierno estadounidense claridad con relación al ataque a tiros ocurrido el mes pasado en la Embajada de Cuba en Washington y realizado por el cubano exiliado Alexander Alazo, a quien La Habana señala como un vínculo de los grupos anticubanos en Florida.

Cuba entiende que el incidente constituye un ataque terrorista y que Estados Unidos oculta información intencionalmente sobre las causas del tiroteo.

“Cuba es una víctima del terrorismo. La lista de actos de terrorismo cometidos por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba es larga, así como la complicidad de las autoridades estadounidenses con individuos y organizaciones que han organizado, financiado y ejecutado ese tipo de acciones desde territorio estadounidense”, escribió en Twitter el jefe para Estados Unidos de la Cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío.

La acción de Estados Unidos ha sido tomada en medio de la pandemia global por el COVID-19, lo cual supondrá que Cuba tendrá todavía más dificultades para conseguir equipamiento o financiación médica, dado que bajo esa lista pueden ser prohibidas diversos tipos de actividades que vinculen al sistema financiero estadounidense.

Se espera en las próximas horas una reacción formal del gobierno cubano.

Venezuela fue colocada en la lista en el 2019, porque el presidente Nicolás Maduro y sus funcionarios presuntamente “continuaron proporcionando entornos permisivos para que los terroristas en la región mantengan su presencia”, entre ellos supuestos disidentes de las FARC y miembros del ELN.

Sobre Siria, Estados Unidos considera que este país “ha continuado su apoyo político y militar a grupos terroristas”, entre ellos Hezbolá.

Al referirse a Corea del Norte, la acusan de continuar brindando acogida a cuatro personas japonesas que participaron en el secuestro de un vuelo de una aerolínea japonesa en 1970.

En el caso de Irán, le atribuyen ser “el mayor patrocinador estatal del terrorismo del mundo”, al apoyar a Hezbolá, grupos terroristas palestinos y otros que operan en todo el Medio Oriente.


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