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La ciudadanía cubana se desvive por el fútbol, y los hermanos caribeños, al igual que en Puerto Rico, laboran a todo vapor para desarrollar jugadores de gran calibre que, en un futuro, los devuelvan a la Copa Mundial

La Habana, Cuba - La fiebre de fútbol que vive Cuba ha provocado una explosión del fanatismo por ese deporte en la isla, pero no se ha traducido en un boom a nivel competitivo, aguas en la cual el país naufraga entre pobres rendimientos internacionales y una liga nacional carente de referentes de alto nivel.

El fútbol vive un crecimiento sin precedentes en las calles cubanas y un fanatismo desmedido entre su población, pero ese escenario se muestra sólo con las competiciones internacionales de alto nivel en el extranjero, porque en Cuba, la liga y los jugadores nacionales son prácticamente desconocidos para la mayoría de los seguidores del deporte rey.

La estructura federativa cubana reconoce ese hecho y quiere, sin embargo, aprovechar la fiebre para desarrollar el deporte en la base e incrementar el rendimiento competitivo en el Equipo Nacional, un proyecto ambicioso que busca devolver a Cuba a una Copa Mundial, lo cual no ocurre desde 1938, donde el onceno de la isla acudió como invitado.

Las autoridades cubanas tienen la historia de su parte. El fútbol en Cuba tiene más de 100 años de vida y su liga se ha sostenido aún en los peores momentos, lo cual puede convertirse en el cimiento ideal para construir, según ellos, hasta un sueño mundialista.

“El fútbol cubano, que mucha gente piensa que es de ahora, tiene más de 100 años. Es verdad que con la transmisiones de los mejores torneos internacionales en la televisión se ha ido creando una cultura futbolística en el país y hay presente un movimiento masivo y popular importante. Actualmente se practica en todos los municipios, en los dos sexos, y existe un apoyo incondicional del gobierno para su desarrollo”, dijo a endi.com el comisionado nacional del fútbol cubano, René Pérez.

Cuba cuenta hoy con más de 1,700 entrenadores a lo largo de toda su geografía, la mayoría de ellos con formación universitaria. 

El fútbol está incluido en el programa de educación física del sistema escolar y se practica en todas las Escuelas de Iniciación Deportiva (EIDE) en cada una de las provincias del país, con matrícula en las categorías Sub-15 y Sub-18 en ambos sexos.

Además, hay creadas una docena de academias para moldear jugadores mayores de 18 años y menores de 23, hay diseñado un amplio calendario competitivo que comienza en la base, se recibe la ayuda de proyectos impulsados por varias instituciones como la Unicef y la propia Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), existen convenios de cooperación con importantes clubes y otras federaciones nacionales, muchos de los cuales contribuyen a sostener una Escuela Nacional donde convergen todas las selecciones nacionales.

Mientras, el fútbol femenino ha tenido una explosión en cuanto a masividad respecta y el de sala mantiene la estabilidad que le ha permitido representar a la región en cinco mundiales. También se comienza la práctica del fútbol de playa en varias provincias del país y se ha propiciado institucionalmente las convocatorias para torneos del llamado “fútbol callejero”, con el objetivo de potenciar la práctica de los jóvenes en los barrios y tener una mayor posibilidad de captar el mejor talento disponible para ese formato de juego.

Sin embargo, las estrategias siguen sin dar los frutos deseados y el fútbol cubano hoy ocupa el lugar 180 en el ránking mundial. El regreso a una Copa Mundial después de la primera y única incursión en Francia sigue pendiente y ya han pasado seis años del último resultado de cierta relevancia, la conquista de un cetro a nivel caribeño.

“Nuestra principal debilidad ha estado en la infraestructura para desarrollar el deporte, aunque con el apoyo del Inder y de la FIFA ya logramos tener un terreno sintético y está aprobado otro para Santiago de Cuba”, reconoció Pérez.

En Cuba no abundan estadios ni campos propios para desarrollar una liga de alto nivel, como pasa con el béisbol. También faltan implementos básicos y el talento, el principal recurso, suele abandonar el país en su edad más productiva para buscar otros horizontes profesionales.

“Estoy convencido de que existe una base para trabajar y si somos capaces de aplicar una adecuada selección de talentos y un sistema de superación, podemos tener buenos resultados. Pienso que lo primero, para que el fútbol cubano se desarrolle, es el fútbol de base. Si no se tiene, no puedes aspirar a tener resultados en el alto rendimiento. Ese es el secreto de la pirámide del alto rendimiento, si no tienes masividad no puedes tener talento disponible”, sostuvo el comisionado Pérez.

Para Yuinieris Castillo, quien conduce desde hace nueve años al equipo de Sancti Spíritus en la Liga Nacional, el problema está un poco más arriba de la base. 

“Hay mucho fútbol, se juega mucho fútbol, pero callejero. El fútbol organizado en Cuba cada vez es más difícil, porque hay muchos jugadores que cuando llegan a cierta edad, cuando terminan en la EIDE, se desvinculan y cuesta trabajo lograr jugadores de élite”, apuntó.

“Nuestros campeonatos nacionales son cortos, no tienen la calidad requerida, se juegan a horarios que no son los más adecuados, las condiciones no son las idóneas, a pesar de los esfuerzos que se ha hecho la comisión nacional. Entonces los muchachos se desmotivan y no siguen jugando porque tienen otros intereses y  necesidades y tratan de satisfacerlas fuera del fútbol”, añadió .

Cuba ha comenzado a dar pasos, sobre todo, en el tema de la retención de su talento y ha autorizado la participación de sus jugadores en ligas extranjeras. 

“Estamos inmersos en ese proceso de contratación de jugadores que se ha abierto. Hemos tenido jugadores probándose en diferentes países como México, Panamá, República Dominicana y hasta en Europa. El objetivo fundamental es lograr que eleven su nivel técnico para que puedan aportar a un desarrollo. Tenemos abiertas las puertas a los clubes interesados, con apego a nuestros reglamentos y principios, velamos porque eso se cumpla. Somos los representantes de nuestros jugadores y si lo hacemos bien, va a ser positivo. Tenemos jugadores muy jóvenes con mucho talento y existe interés, pero la contratación comienza a partir de los 18 años”, explicó Pérez.

A pesar de esa visión, apenas cinco jugadores han logrado firmar en el extranjero, representados por la Asociación Cubana de Fútbol.

Para desarrollarnos hay que insertar jugadores en ligas, y no solamente en las del Caribe, estamos dando pasitos, pero muy pequeños, y con dos o tres jugando a ese nivel nunca vamos a llegar. A veces tenemos jugadores que pueden estar a un nivel superior, pero se nos hace difícil que lleguen” argumentó Castillo.

Carmelo Ortega, oriundo de Islas Canarias y presidente de la Asociación de Fútbol de La Habana, considera que se puede hacer mucho más para impulsar el desarrollo del fútbol, pero el propósito choca con limitaciones económicas.

“Hace falta dinero para todo. Hay que arreglar los campos y hace falta entrenadores que traigan el fútbol moderno. Tenemos buenos muchachos, pero no tenemos a veces el conocimiento para desarrollarlos. Necesitamos que los jugadores se inserten en todos los lugares posibles y que gente que sabe, como los argentinos, los brasileños, los alemanes, nos ayuden a organizarnos. El fútbol necesita atención desde los primeros pasos, si quiere ir a una Olimpiada o a un Campeonato Mundial”, afirmó el veterano hombre de fútbol.

La estructuración de un torneo que satisfaga a jugadores y aficionados se hace urgente. Las autoridades cubanas reconocen que el certamen de élite, que ya va por su edición número 103, necesita ser revolucionado y andan buscando alternativas para hacerlo.

“La vida dice que tenemos que cambiar, pero hay varios factores que te determinan el cambio, como la infraestructura, las potencialidades de desarrollo, la economía. Estamos en un análisis con el objetivo de hacer crecer nuestra liga. La mejores del mundo juegan 36 partidos y a lo mejor no podemos llegar a eso, pero tal vez si a 26. Pero eso lleva una logística. Estoy convencido que estamos en condiciones de próximamente hacer cambios en la estructura en el torneo de primer división, buscando que se puedan jugar más partidos, que contribuya al espectáculo”, afirmó Pérez.

La estructura actual del fútbol presenta a equipos representativos de las 16 provincias, con dos categorías y divididos en zonas.

Hoy los que llegan a la fase final apenas juegan 16 o 18 partidos por temporada, una cifra insuficiente para el desarrollo del talento local si se compara con otros países de la región. 

“No es lo ideal, pero tiene que ver con temas económicos. Estamos buscando propuestas y buscando un financiamiento para crecer, tenemos que aspirar a que nuestra liga se juegue como las principales del mundo”, argumento el dirigente federativo.

“Si logramos lo que nos estamos proponiendo estaríamos muy por encima del promedio que se juega en las ligas de los países del Caribe y de Concacaf, excepto en México o en la MLS de los Estados Unidos”, sentenció.

“Nuestro fútbol es aficionado y seguirá siendo aficionado, pero eso no significa que no se compita. Tenemos una ventaja en que no hay desnivel entre los equipos, hay competitividad. El nivel técnico no es igual que otros países, pero el equilibrio, el resto de las cosas que debemos hacer, convierten en interesante nuestro torneo”, reflexionó.

¿Será eso suficiente para que Cuba llegue a un Mundial? Pérez apuesta que sí.

“Para incrementar resultados existen tres factores básicos, que son, el desarrollo de la base y el mejoramiento de la liga nacional, perfeccionar y hacer bien la contratación de jugadores, y la adecuada aplicación de la ciencia y la técnica en el estudio de rivales para llegar a un nivel superior. Estoy seguro, y a lo mejor por mi edad no lo veo, que si se hace, Cuba está cerca de volver a clasificar a un Mundial”, aseguró Pérez y ojalá, pedirán los cubanos, que tenga razón.


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