El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano se desarrolla esta semana en Cuba. (GFR Media)

La Habana, Cuba - Varios clásicos del cine cubano han vuelto a la vida a través de un programa de cooperación con la industria cinematográfica de Hollywood, en otro ejemplo de cómo el mundo cultural sigue sus relaciones entre Cuba y Estados Unidos, a pesar de la tensión política entre ambos países.

En el marco del XLI Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, se dio a conocer hoy de cómo Hollywood ha colaborado en la restauración de importantes obras cubanas.

Randy Haberkamp, director del Programa de Preservación de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood, dijo que ha sido un honor poder presentar copias restauradas de varios filmes clásicos de la cinematografía cubana en La Habana.

“Ver la reacción del público tras la proyección de ‘La muerte de un burócrata’, restaurada de forma íntegra en nuestros laboratorios, nos emocionó mucho, realmente es muy grato estar aquí como parte del XLI Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano”, dijo en conferencia de prensa en la Sala Tágana del Hotel Nacional, epicentro de la cita.

“Una pelea cubana contra los demonios” y “Los sobrevivientes”, ambas del destacado cineasta cubano Tomás Gutiérrez Alea (Titón), fueron las cintas cubanas pioneras en pasar por esos procesos; la primera ha sido una de las más difíciles por el avanzado proceso de deterioro de sus negativos.

“Aunque la tecnología digital es muy avanzada, hay ocasiones en las cuales es imposible perfeccionar a totalidad el material”, explicó, sin embargo, “gracias a la existencia de otras copias, mediante el escaneado se puede corregir el daño en gran por ciento, es por eso que los rollos originales son piezas claves para trabajar”.

Según Haberkamp, al recibir La muerte de un burócrata, se escaneó cinco veces para su digitalización, pues fue la única manera de perfeccionar los daños ocasionados por el calor y la humedad que presentaban las cintas.

Actualmente los laboratorios de la referida Academia se ocupan de “La última cena”, también de Titón y calificada como “muy compleja, principalmente en sus escenas de poca iluminación filmadas a la luz de las velas”.

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood posee una de las cinematecas más grandes del mundo, y hasta la fecha ha reparado alrededor de mil materiales de diferentes géneros de varios países.

Gracias a la colaboración mantenida con el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, el público cubano e internacional, ha tenido la oportunidad de disfrutar otra vez filmes emblemáticos como “Fresa y Chocolate”, el cual también tuvo su reestreno durante la edición 76 del Festival Internacional de Cine de Venecia.

“Lo más importante de empresas como esas es que ante la gran pantalla otra vez se despiertan emociones, y el espectador, con la misma frescura de aquella primera vez, logra revivir películas emblemáticas, cuyas tramas, en ocasiones aún permanecen tan actuales como antaño”, sostuvo el estadounidense.


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