La conga, que es como se conoce aquí a las manifestaciones, era el principal desahogo de esta comunidad. (semisquare-x3)
La conga, que es como se conoce aquí a las manifestaciones, era el principal desahogo de esta comunidad. (Benjamín Morales Meléndez)

La Habana - Un centenar de activistas de la comunidad gay en Cuba desafiaron la directriz institucional y marcharon animádamente por una de las principales zonas de La Habana, en un acto que fue disuelto por la la policía tras varios forcejeos entre manifestantes y oficiales, que acabaron en arrestos.

La manifestación, muy inusual en Cuba porque no contaba con la autorización oficial, se convocó ante la cancelación de la “Conga Cubana contra la Homofobia y la Transfobia”, un colorido desfile en el cual miles de miembros de la comunidad gay cubana celebraban la diversidad y abogaban por sus derechos.

La Conga, que se supone se realizara hoy, fue suspendido esta semana por el gobierno cubano, primero alegando la crítica situación económica del país y luego argumentando que elementos opositores al sistema pretendían deslucir la esencia de la manifestación, que era organizada por el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), el cual es dirigido por Mariela Castro Espín, hija del expresidente Raúl Castro Ruz.

La decisión de cancelar el desfile molestó a muchos activistas cubanos, quienes a través de las redes sociales convocaron para esta tarde un marcha pacífica para reafirmar los derechos de la comunidad, la cual fue desautorizada por el gobierno, que la calificó de acto disidente.

A pesar que desde temprano en la mañana algunos de quienes convocaron la manifestación alegaron en las redes sociales haber sido detenidos en sus hogares por las fuerzas de seguridad, poco más de un centenar de personas llegaron al Parque Central de La Habana para hacer la marcha, en claro desafío al orden institucional, pues en Cuba están prohibidas las protestas contra el gobierno.

“Si la palabra marcha hace ruido, vamos a caminar, a pasear en este día que se supone era la Conga. Nos suspendieron la Conga, pero no el derecho a expresar, en paz y sin violencia, que queremos que se nos respete”, sostuvo la activista gay Mirna Rosa Pabón, quien fue de las primeras en llegar al Parque Central para la manifestación.

“Queremos demostrar al mundo que somos un grupo que pelea por sus derechos y exige que nuestras garantías sociales se den y se otorguen. Necesitamos nuestros derechos constitucionales honrados”, sostuvo Yasmani Sánchez Pérez, uno de los organizadores de la manifestación.

Los activistas llegaron con banderas del movimiento gay internacional, tatuajes pintados en diversas caras del cuerpo e insignias nacionales de Cuba.

Habían muchos gays, pero también estaban familias con niños que querían dar apoyo a sus familiares.

“Esta es una lucha dura, que ellos han dado por años, y que ahora le suspendan la Conga así no es justo. Se merecen un mejor trato”, sostuvo un hombre que se identificó como Amílcar y que estaba allí con su niña y su esposa para apoyar a su hermano, quien es homesexual.

Evelio Domínguez, un veterano de las congas contra la homofobia que es transformista, encabezó el desfile con una enorme bandera cubana y otra del arcoiris, para que no se pierda la costumbre de ver la petición de respeto de los gays en las calles cubanas.

“Nosotros sólo pedimos una vez al año manifestar nuestra realidad, darnos visibilidad y que no pretendan guardarnos en el clóset. No estamos en contra del gobierno ni de la Revolución, eso no, pero sí defenderemos nuestros derechos. Este año el gobierno nos falló, pero esperamos que todo se reponga”, indicó Domínguez.

El desfile inició en el Parque Central y bajó por todo el popular Paseo del Prado, que divide a La Habana Vieja del municipio de Centro Habana. Todo iba en paz y calma. Los manifestantes desfilaban en paz, gente se les unía en su reclamo y se escuchaban las consignas “¡Viva el matrimonio igualitario, qué viva la diversidad!”, “¡Sí se pudo!” y “¡Oye no necesitamos conga, oye no necesitamos conga!”, así como el estribillo “Y el anillo pa’ cuando”, en alusión a la canción de la boricua Jennifer López y el deseo de la comunidad gay de lograr el matrimonio igualitario.

Pero todo se complicó al llegar al final del Prado. Los manifestantes intentaron seguir por la avenida del Malecón, donde están enclavadas las obras de la Bienal de La Habana y la policía intervino.

Frenaron la marcha y surgieron las escaramuzas, en la cual se llevaron preso a Sánchez Pérez y, al menos, a otro de los manifestantes, al cual un grupo de agentes tenía tirado en el piso de un autobús de pasajeros que estaba vacío y había sido llevado allí por la policía.

El momento fue de suma tensión y varios manifestantes se enfrentaron a los oficiales de civil que intervenían con sus compañeros. Al final, uno de los organizadores se unió a un coronel de la policía para calmar los ánimos.

“Esta manifestación es ilegal, no tiene permiso. Se les permitió hacer su marcha por el Prado y acaba aquí, por favor, entiendan que están violando la ley y deben disolver este acto”, pidió el oficial policial.

Los manifestantes coquetearon con la idea de desafiar la orden policial, pero se pusieron de acuerdo y disiparon la protesta, evitando mayores enfrentamientos.

Algunos de ellos se disponían ir a un acto oficial convocado en otra zona de La Habana, donde habría música, para mostrar que su intención era pelear por sus derechos y no actuar como disidentes.

“Nosotros no somos disidentes. Es una pena que nos tilden de eso y que esto haya acabado así. Somo gays que peleamos por nuestros derechos. Hoy se supone sea un día de fiesta y pasó esto, con compañeros que irán presos sabrá Dios hasta cuándo. Pero iremos al acto oficial, como debe ser,porque esta es una sola comunidad”, dijo Mario Esteban García, quien aseguró es gay y residente en La Habana.

El escenario de hoy se cuajó luego de que el gobierno cubano suspendiera la principal manifestación de la comunidad gay en el país y la decisión no fuera bien recibida, a tal punto que se convocó esta marcha alterna.

Las autoridades cubanas anunciaron el lunes en la noche que el más importante evento de la comunidad gay en Cuba sería cancelado y no se realizaría este año, una movida que representó un importante golpe a un sector de la población cuya defensa la lleva Mariela Castro Espín.

La determinación de suspender el evento, que discurría lleno de colorido las calles habaneras y contaba con apoyo de diversas organizaciones internacionales, llegó a menos de un mes de que se proclamara la nueva constitución de Cuba, la cual dispone de un referendo en menos de dos años para definir el matrimonio igualitario.

Sería el segundo golpe que recibe el movimiento encabezado por Castro Espín, una diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) que empujó, sin éxito, que se incluyera en la nueva constitución el matrimonio gay. En su lugar y ante la presión de los sectores religiosos, se optó por el referendo futuro, aunque se aprobaron las uniones de hecho para parejas del mismo sexo.

La conga, que es como se conoce aquí a las manifestaciones, era el principal desahogo de esta comunidad, que está celebrando su semana a nivel global. Su suspensión no dejó contentos a un sector de sus militantes, que, como prometió, llegó al Parque Central de La Habana y se manifestó sin la bendición oficial, algo poco usual en Cuba.


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