Vías cercanas al Malecón de La Habana, Cuba. (AP)
Vías cercanas al Malecón de La Habana, Cuba. (AP)

La Habana, Cuba - El gobierno cubano anunció hoy que activará en las próximas dos semanas un complejo plan de recuperación de la “nueva normalidad”, el cual tiene como objetivo la reactivación económica sin que la epidemia de la COVID-19, bajo control en la isla, gane terreno.

El plan incluye la reactivación de los servicios brindados por el sector privado, así como importantes actividades gubernamentales, como el turismo, aunque en un inicio sólo para los nacionales cubanos, mientras que las fronteras permanecerán cerradas.

Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, informó hoy en el popular programa televisivo Mesa Redonda que los datos evidencian el control sobre la COVID-19 en la isla, donde el 85.4 % del total de casos confirmados han sido dados de alta, sólo ha habido una muerte en los pasados 11 días y los reportes de pacientes graves o críticos se mantiene en una expresión mínima.

El mandatario cubano sostuvo que el plan tiene dos etapas. La primera, dividida a su vez en tres fases, es la de recuperación. La segunda es una estrategia de fortalecimiento económico para enfrentar la severa crisis a nivel mundial.

Es la primera etapa la que podría entrar en ejecución, con una primera fase, a mediados de la próxima semana o principios de la otra, sino hay un incidente extraordinario, expresó Díaz-Canel, quien enfatizó en que esa recuperación será “gradual y asimétrica”.

Explicó que no todas las provincias arrancarán al mismo nivel o en las mismas fases de esa primera etapa, porque hay 13 de ellas (son 15 en total, más Isla de la Juventud como municipio especial) que no han reportado casos en semanas y podrían avanzar en el plan, mientras que otras, como La Habana, cargan la cola de los contagios, y tardarán más en incorporarse a plenitud a la recuperación.

Indicó que la Isla desarrolla modelos matemáticos y epidemiólogicos, los que arrojan que el epicentro y la cola de la pandemia se ubica en La Habana, por lo que la capital tendrá un tratamiento diferenciado.

Díaz-Canel sostuvo que Cuba trabajó para controlar la pandemia y que “el reto ahora es evitar, en la nueva etapa, el endemismo de la misma. Para ello, declaró, una de las premisas será el pesquisaje activo, sumado a la pesquisa con tecnología SUMA, la cual permitirá identificar casos y sus contactos, sistema de actuación único en el mundo y que ha permitido el control de la enfermedad en la Isla”.

Agregó que “se pronosticó, precisó, que haya un primer rebrote entre los meses de septiembre y noviembre, sobre lo cual se han tomado medidas con el objetivo de que su afectación sea menor”.

Como parte del plan, Cuba mantendrá las restricciones actuales de entrada y salida internacional, y la prohibición de vuelos comerciales en la primera y segunda fase de la recuperación post COVID-19, dijo Manuel Marrero Cruz, primer ministro de Cuba, quien acompañó a Díaz-Canel en el anuncio.

Como parte de las medidas de recuperación pos-COVID-19, se va a reiniciar el turismo, pero en la primera fase sólo con el mercado interno, mientras que en la segunda fase podrán venir viajeros internacionales, pero sólo en vuelos específicos dirigidos a los aeropuertos que sirven los Cayos del norte y sur de la isla.

Esos turistas deberán someterse a pruebas de PCR, a tomarse la temperatura, a seguimiento médico en los hoteles y a restricciones en su movimiento, pues sólo podrán estar en los cayos y no en otras partes de la isla mayor.

“Hay un protocolo para el caso de que un turista sea positivo, y similar tratamiento recibirán trabajadores del sector, quienes trabajarán durante siete días, serán monitoreados y utilizarán medidas y medios de protección y salir mantendrán siete días de aislamiento en su hogar”, precisó el Primer Ministro.

Respecto al balneario de Varadero, informó que se ha estudiado la apertura de ese polo turístico, que podría dividirse entra una zona para nacionales y otra para extranjeros.

El plan de Cuba estriba en no mezclar a los nacionales con los extranjeros hasta tanto haya una cura para la COVID-19.

No se dieron detalles de cuáles serán los servicios turísticos a los que podrán acceder los cubanos o los residentes en la isla, pero las autoridades cubanas adelantaron que los cuentapropistas podrán activar sus negocios privados tan pronto la primera fase de la etapa de recuperación sea puesta en marcha en su provincia.

Eso implica que los cubanos podrán ocupar casas particulares en playas o destinos turísticos, así como visitar las clásicas paladares.

Las playas abrirán, pero bajo supervisión policial y cuando los gobiernos provinciales lo permitan.

El transporte público reiniciará, pero cada provincia lo activará gradualmente y los viajes interprovinciales comenzarán en la segunda fase.

Las medidas sanitiarias se mantendrán, como la desinfección obligatoria de manos y superficies, el distanciamiento físico y el uso de protectores nasobucales.

Las clases se reiniciarán en septiembre, con la conclusión del actual curso escolar, mientras que el nuevo comenzará en noviembre. Los que acaban niveles en junio, sea elemental, intermedio, superior o universitario, fueron evaluados ya, de modo que no pierdan su año.

“Esta primera etapa tiene el propósito de regresar a una normalidad, pero entendida como una nueva normalidad; evitar un rebrote de la enfermedad, y desarrollar capacidades de enfrentamiento al mismo,  además de reducir riesgos y vulnerabilidades como consecuencia del nuevo coronavirus”, indicó Marrero Cruz.

El anuncio de las autoridades cubanas se dio exactamente a tres meses del primer caso de COVID-19, que se registró el pasado 11 de marzo en la ciudad de Trinidad, en tres turistas italianos.

Tras 11 días consecutivos sin reportar muertes a causa de la COVID-19, Cuba reportó hoy un fallecido, para acumular 84, y tiene 2,219 positivos al virus, de los cuales sólo 240 están activos y uno está grave, ninguno crítico. Hoy se reportaron ocho nuevos casos, siete de ellos en La Habana.

Alejandro Gil Fernández, viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, afirmó que la COVID-19 ha tenido un fuerte impacto en la economía cubana y que el gran reto es que el país quede en mejores condiciones que antes de que llegara esa pandemia.

Recordó que ha habido una contracción en las naciones desarrolladas y un incremento de la pobreza en América Latina, y particularmente en Cuba “tenemos restricciones en ingresos en divisas por paralización del turismo y otras actividades de servicios y productivas”.

Expresó que “ha disminuido la productividad en todos los actores económicos, hay más de 250,000 trabajadores por cuenta propia con sus actividades suspendidas,  y existen gastos adicionales en la salud, en el transporte, en la atención a los centros de aislamiento y pérdidas de ingresos al presupuesto del Estado”.

Dijo que “aunque en el mundo hay un dilema entre salud y economía, para nosotros la primera es la prioridad, de ahí el concepto de que la manera más eficiente de proteger la economía es protegiendo la salud del pueblo”.