El caso primario en la tienda La Época, que inició el 12 de mayo con sintomatología y que acudió el día 18 al sistema de salud. Pasó seis días trabajando con síntomas. (EFE / Ernesto Mastrascusa)
El caso primario en la tienda La Época, que inició el 12 de mayo con sintomatología y que acudió el día 18 al sistema de salud. Pasó seis días trabajando con síntomas. (EFE / Ernesto Mastrascusa)

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La Habana, Cuba - El incremento de los casos de COVID-19 en La Habana en los últimos días, los cuales han desentonado con la contención lograda en el resto de Cuba en los últimos 30 días, ha llevado a las autoridades cubanas a cerrar el cerco sobre la población, de modo que se detenga la cadena de contagios, que en la última semana ronda el centenar.

El presidente del Consejo de Defensa Provincial de La Habana (CDP), Luis Antonio Torres Iríbar, dijo que “la capital cubana está en la cola de la epidemia, por ser prácticamente la única provincia donde hay transmisión con una alta prevalencia de asintomáticos, y eso refleja la existencia de circulación viral, más allá de quienes van apareciendo con síntomas”.

El funcionario explicó que se hace urgente el fortalecimiento de las medidas de control, pues hasta un 81 por ciento de las personas positivas han sido asintomáticas, lo cual acaba generando infecciones en centros de trabajo o en tiendas estatales, como ocurrió con el contagio múltiple registrado en la popular tienda capitalina La Epoca.

La doctora Yadira Olivera Nodarse, subdirectora Provincial de Salud y directora del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de La Habana, dijo que hasta el momento en la capital, 1,075 pacientes han resultado positivos a la COVID-19.

La Habana había tenido un comportamiento favorable hasta el día 19, fecha de inicio del control de foco en la tienda La Época, ubicada en el consejo popular Dragones, en el municipio Centro Habana, donde resultó positiva una trabajadora, que fue el caso indicativo”, manifestó Olivera Nodarse.

“La tienda estaba cerrada para el público. En ella se estaban elaborando módulos para la venta a organismos. El día 19 se comienza la pesquisa para el control del foco y se encuentran algunos trabajadores con sintomatología que fueron remitidos. Reportan hasta el momento 29 positivos. Con este foco se inicia un cambio en el rumbo y comportamiento de la epidemia”, afirmó.

La especialista indicó que “durante la investigación se encontró el caso primario en la tienda La Época, que inició el 12 de mayo con sintomatología y que acudió el día 18 al sistema de salud. Pasó seis días trabajando con síntomas. En 24 horas cualquier persona de la capital puede estar en más de un municipio y contactar con un indeterminado número de pacientes. Este evento ha acumulado hasta el cierre de ayer 114 casos entre trabajadores y contactos de estos”.

Tras el brote en La Época, un trabajador de la tienda infectó a su esposa, que llevó el virus a los Laboratorios AICA, donde a su vez se enfermaron empleados de una empresa de transporte que da servicios allí. “El promedio de caso confirmados se incrementa por día, ya que este evento se extendió en la provincia”, dijo la doctora.

En el reporte de ayer del Ministerio de Salud Pública (Minsap) se registraron 37 casos en La Habana, la mayoría de ellos vinculados al incidente en cadena reportado en La Época, el laboratorio y la empresa de transporte. Hoy el Minsap reportó otros nueve positivos, todos vinculados a este brote, que mantiene a cientos de contactos directos en vilo y la lista sigue creciendo.

Torres Iríbar sostuvo que es un hecho que “la provincia se encuentre en una especie de recurva, o un gran pico, obliga a trabajar con mucha responsabilidad y seriedad, y para esto se necesita del máximo apoyo de la población con un incremento del aislamiento social e individual, el uso de los medios de protección y de desinfectantes”.

Expresó que “nadie puede violar lo que está aprobado; en la capital no puede hacer trabajo por cuenta propia quien no esté autorizado; ni empresas estatales, cooperativas o mixtas, pueden llamar a trabajadores a sus puestos si todavía no está implementado el cierre de esa medida”.

Al igual que el resto de Cuba, aunque no ha sido ordenado un toque de queda total, el gobierno canceló los trabajos no esenciales y las clases, obligó al uso de protectores nasobucales en las calles, prohibió eventos y reuniones masivas, suspendió el transporte público, e instó a la población a permanecer en sus hogares.

Activó varias disposiciones legales que podrían conllevar cárcel de hasta tres años a sus infractores y creó un sentido de riesgo que provocó que los ciudadanos siguieran al dedillo las recomendaciones oficiales.

Esa estrategia ha funcionado en las provincias, a tal punto que algunas de ellas llevan más de 15 días sin reportar positivos, pero en La Habana el cuento ha sido diferente.

A pesar de que la mayoría de la población capitalina se mantiene en aislamiento, lo cierto es que un sector importante ha tenido que lanzarse a la calle a buscar alimentos o productos de aseo, lo que requiere de hacer largas colas y batallar entre tumultos en algunas tiendas para conseguir provisiones.

El jefe de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en la capital cubana, coronel Frank Gimen Jiménez, sostuvo que “a partir de la situación de la provincia se potenciarán  las medidas de enfrentamiento contra quienes no usan el nasobuco e ingieren bebidas alcohólicas en la vía pública, así como aquellas que están en edades de  riesgo, son vulnerables a la enfermedad y están expuestas en las calles”.

Expresó que se perseguirá a aquellos choferes de carros públicos que dan servicio ilegalmente y transitan con personas en los vehículos, “así como  seguir trabajando en relación con el orden y la disciplina en los centros comerciales y acorralando las violaciones de quienes realizan fiestas y alquilan piscinas”.

El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez anda que trina con el descontrol súbito que se ha registrado en La Habana, pues la enfermedad en Cuba iba en picada en las últimas tres semanas y ya el gobierno hablaba de la posibilidad de retornar una “nueva normalidad”. 

Lo peor es que (el incidente) ha ocurrido en un momento donde se suponía que ya nosotros teníamos bastante control de la enfermedad; sin embargo, en las últimas cuatro jornadas casi siempre nos ha puesto por encima de los 20 casos diarios, causando realmente un malestar, un retroceso en los días en que podíamos eliminar la enfermedad”, sostuvo el presidente cubano.

“La realidad es que ha existido negligencia y la repercusión de este hecho nos ha demostrado que, aun con la experiencia que tenemos en el enfrentamiento a la COVID-19, todavía seguimos cometiendo errores, y cada vez que hay un descuido, miren lo que sucede”, agregó.

Mientras la batalla por el control de la COVID-19 en Cuba continúa, la isla acumula en total 2,092 positivos desde que se registró el primero el pasado 11 de marzo. No se han reportado muertes en los últimos días, las cuales acumulan 83.