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Federica Mogherini (camisa negra), alta representante de la UE para los Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, participa de una reunión con funcionarios del gobierno cubano. (AP / Adalberto Roque)
Federica Mogherini (camisa negra), alta representante de la UE para los Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, participa de una reunión con funcionarios del gobierno cubano. (AP / Adalberto Roque)

La Habana, Cuba - Mientras Donald Trump intenta aislar a Cuba mediante la presión económica y política, la Unión Europea (UE), clásico socio de Estados Unidos en materia internacional, ha tomado una ruta en la dirección opuesta, afincando sus intereses en la isla y fortaleciendo públicamente esa relación.

La más reciente de esas manifestaciones ocurrió esta semana, cuando Federica Mogherini, alta representante de la UE para los Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, visitó la isla en carácter oficial y reforzó el mensaje de que la entidad está al lado de Cuba y rechaza las medidas de presión económica de Estados Unidos, incluyendo el embargo.

En ese escenario, se fortalece la pregunta de por qué el bloque europeo ha tomado esa determinación. Hay cinco factores fundamentales para esa decisión:

Puro interés económico 

La UE se ha convertido, como bloque, en el mayor socio económico de Cuba, por encima de Venezuela, China y Rusia. Desde que en el 2008 se reanudaron las relaciones bilaterales, la UE ha invertido en Cuba sobre $220 millones para tres sectores prioritarios: agricultura sostenible y seguridad alimentaria, el medio ambiente y cambio climático, y la modernización del país.

Además, los empresarios europeos han invertido sobre $100 millones en la isla en diversos rublos, desde el turismo hasta la minería, por lo que la presencia del capital de la UE en Cuba no es menor.

La isla, a su vez, se ha convertido en un consumidor activo de materia prima, suministros industriales y alimentos europeos, por lo que la relación comienza a ser cada vez más simbiótica. El gobierno cubano ha sido muy astuto en abrir la puerta al capital europeo, lo cual le ha comprado un aliado que, si bien no impide la presión estadounidense, por lo menos da una necesaria dotación de aire fresco a la asediada economía de la isla. 

Entrada estratégica a la izquierda latinoamericana

América Latina baila entre la derecha y la izquierda con mucha facilidad. Ese vaivén obliga a quienes lo ven desde afuera a tener socios en las dos alas del avión. Como andan la cosas por acá, el que hoy es de derecha, mañana es de izquierda, y viceversa, por lo que tener socios constantes en cada lado garantiza aliados políticos permanentes para los peores momentos.

Por eso la UE ve a Cuba como un socio, como dijo la propia Mogherini, “crucial” en la región. Cuba es una constante y el referente entre la izquierda latinoamericana, por lo que contar con su apoyo garantiza entrada al bloque europeo  en cualquier escenario.

Ejemplo es el caso de Venezuela, en el cual la UE se ha aliado con Estados Unidos, pero utiliza a Cuba como elemento de diálogo bilateral para que la comunicación no se quiebre del todo y los intereses europeos salgan dañados lo menos posible. Cuba es para la UE una ficha importante a la hora de sostener el diálogo con los gobiernos de izquierda en la región.   

Influencia en países no alineados en la ONU

Desde los tiempos de Fidel Castro Ruz, la estrategia cubana de mantener una voz activa en la ONU ha sido constante. Contrario al órgano regional, la Organización de Estados Americanos (OAS, por sus siglas en inglés), al cual Cuba no da la mínima credibilidad y de la cual no forma parte desde que fue expulsada hace más de medio siglo, en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la conducta cubana es otro cantar.

Allí, la isla se ha labrado una alta credibilidad en el bloque de los Países No Alineados, el cual no controla Estados Unidos y agrupa a decenas de naciones en desarrollo, o sea, potenciales mercados para vender productos. La UE sabe que tener a Cuba de buenas es contar con un apoyo y un potencial interlocutor en ese importante grupo de países, por lo que vale la pena tener a la isla de amiga.

Orgullo propio, no dejar a Washington decidir por ellos

Esta es quizás, después del interés económico, la razón más poderosa para que la UE haga en Cuba lo contrario a Estados Unidos.

En términos reales, Cuba no representa ninguna amenaza para el bloque europeo, como tampoco es un tema de seguridad regional para Europa. Por ello, es el escenario ideal para enfrentarse a Estados Unidos y enviar el mensaje de que en Europa los estadounidenses no mandan.

El punto de inflexión se dio cuando Trump activó el Título III de la Ley Helms-Burton en abril pasado, el cual permite que se demande en Estados Unidos a empresas o individuos que “trafiquen” con bienes confiscados a estadounidenses en Cuba tras el triunfo de la Revolución.

Entre esos “traficantes” hay múltiples empresas europeas, las cuales, como la cadena española de hoteles Meliá, lleva décadas operando en la isla. La UE sostiene que el Título III y toda la Ley Helms-Burton es extraterritorial, por lo queactivó una “ley antídoto” que impide a ciudadanos o empresas europeas reconocer demandas o acciones legales en su contra amparadas en ese estatuto.

Europa, igual, se declaró en contra del embargo económico de Estados Unidos contra Cuba y ha censurado que Washington quiera arrastrar a la isla en su cruzada que busca el cambio de poder en Venezuela.  

Creen que la estrategia de Obama era mejor

La última razón es una práctica. La UE entiende que la política de apertura iniciada por Barack Obama tenía más sentido.

El gobierno cubano acusa de la mayoría de sus desgracias al bloqueo estadounidense y a su política de acoso económico. Europa entiende que los años de Obama, en los cuales se propició el comercio y se puso la bola de la acción en la cancha cubana, fueron muestras de que la presión económica de medio siglo fracasó.

Así que los europeos han decidido mantener esa ruta y no desviarse, de manera que están logrando una apertura extraordinaria para sus intereses en un mercado virgen, mientras Estados Unidos se queda atrás.