Se fue de Puerto Rico para escapar del fenómeno atmosférico, pero ahora tiene que enfrentarlo en Orlando.

Kissimmee – Cuando Teresa López vio que la trayectoria del huracán Dorian lo llevaba rumbo a Puerto Rico, agarró un avión y se fue a la casa de su hermana Luz en Kissimmee.

“Vine para acá huyéndole y ahora Dorian viene para acá”, dijo hoy la ríopedrense al acababa de salir del supermercado puertorriqueño Willers Supermarket donde consiguió una caja de agua embotellada, salchichas y otros alimentos enlatados.

“Ahora me quedo aquí esperando el huracán. Lo que está para uno, está para uno, y la naturaleza hace como quiere. Al menos acá la gente está preparándose, pero de forma más tranquila y uno consigue de todo”, dijo.

Su hermana vive en Florida Central hace 31 años y contó que cuando un huracán fuerte llega a Florida, suele perder fuerza cuando toca tierra.

“Claro, siempre hay daños porque el tipo de construcción acá no es como la de Puerto Rico, pero las cosas se recuperan rápido. Sí le tengo terror a los tornados que vienen con los huracanes. Cuando pasó Charley (2004) recuerdo que me estaba asomando por la puerta y vi con mis ojos cuando un tornado arrancó un árbol y se lo llevó”, narró.

En el supermercado, los clientes entraban y salían casi todos cargando en sus carritos los mismos productos: agua, salchichas y galletas. Excepto Evelyn Batista, quien entró a la tienda como un tornado buscando un colador.

“Como buena puertorriqueña, he pasado bastantes tormentas y uno sabe qué hacer y qué artículos de primera necesidad tener, como este colador que es buenísimo para colar un café boricua”, dijo la ponceña.

“Hay que confiar en Dios y si él no quiere que pase por aquí, pues se irá al mar. Pero si viene, pues tenemos que orar y unirnos más”, dijo la mujer que desapareció rápidamente del supermercado con el colador en la mano.

“El agua es lo que la gente viene buscando. Ya se han ido dos contenedores y estamos esperando un nuevo cargamento que debe llegar pronto desde Miami”, dijo Edgardo Montalvo, gerente de Willer’s Supermarket.

“Willer no pudo llegar desde Puerto Rico pues no consiguió un vuelo, pero él quiere que la gente sepa que esta tienda estará abierta en horario extendido, que tendremos agua suficiente y artículos no perecederos y que estamos para ayudar a la comunidad puertorriqueña e hispana aquí en Kissimmee”, dijo el hombre.


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