Luis Arriaga y otro puertorriqueños enfrentan, a su manera, la incertidumbre y la amenaza del huracán que azotó a Bahamas.

KISSIMMEE, Florida.– Unos arbolitos de gandules, tiestos con recao, matas de plátano y caña de azúcar flanquean el camino de arena que lleva a la casa de Luis Arriaga, un boricua de Caguas que hace seis años vive en un alargado vagón en la comunidad Siesta Lago en Kissimmee.

Para él y el medio millar de vecinos en esa comunidad que residen en los llamados “mobile homes”, el Condado de Osceola emitió una directriz de desalojo debido al peligro que supone para este tipo de vivienda prefabricada las lluvias copiosas, las ráfagas de viento y hasta los tornados que podrían acompañar a Dorian en su paso cercano por la costa de Florida.

“Nos avisaron por un mensaje grabado que me llegó al celular que desalojara, pero no. No me voy. Pasé Irma aquí hace dos años y no pasó nada”, dijo Arriaga, quien estaba sentado sobre una mesa de madera. Se sacó el celular del bolsillo y buscó el mensaje grabado en inglés y español. Era la voz de la puertorriqueña Viviana Janer, una de las comisionadas de Condado de Osceola, exhortanto a los residentes de estas viviendas a que desalojaran a la brevedad.

Ni siquiera la voz familiar de Janer convenció a Luis, ni tampoco a otros dos vecinos boricuas que lo acompañaban, Miguel Campis, natural de Cabo Rojo, y Mike Lawry, también nacido en ese pueblo costero de suroeste de Puerto Rico.

“Amarré lo que pude y aquí seguiré esperando la tormenta que se ha quedado como en ‘parking’, como que nos cogió miedo”, continuó Luis. “Cuando pasó Irma, la pasé aquí mismo tomando café”, intervino Mike cuya casa queda junto a la de Luis.

Aseguraron que donde está su casa nunca se inunda cuando llueve mucho. Sin embargo, ellos parecen ser los únicos en la calle. Los vecinos aledaños desalojaron las viviendas y se movieron a hoteles o a la casa de amigos y familiares, contaron.

“Es que hemos estado siguiendo la información en las noticias. Parece que se ha alejado, pero nos van a coger vientos fuertes y mucha lluvia. Lo que me preocupa son los tornados”, dijo Campis. “No es que estemos felices, pero sí esperamos que no pase nada”.

En efecto, los informes meteorológicos indican que Dorian se ha movido un poco al norte y parece que no tocará tierra floridana, ha reducido su fuerza, pero aún sigue siendo un huracán fuerte con posibilidades de causar serias marejadas en las comunidades costeras, traer mucha lluvia y hasta provocar tornados.

“Mira, esta casa ha estado aquí desde los años 70 y ha visto pasar muchas tormentas y huracanes, y sigue ahí”, dijo Luis.

“Son ‘trailers’, pero aguantan”, agregó Campis.

“Pero lo único que me preocupa son esos dos árboles”, dijo Luis mirando los dos árboles gigantes que durante las horas de mucho sol arrojan sombra y fresco sobre su casa, pero que ahora suponen una amenaza latente.

Ya suman 10,000 refugiados

A horas de que Florida sienta los efectos de Dorian, el gobernador de este estado, Ron DeSantis, informó hoy que la cifra de refugiados ya alcanzaba las 10,000. Se trata de personas en condados costeros que viven en áreas inundables o en casas móviles.

El primer mandatario dijo que dejaba en manos de las autoridades locales la decisión sobre cuándo activar o dejar sin efecto órdenes de desalojo mandatorio. Esta directriz se puso en vigor en los condados costeros de Brevard y Volusia. También se ordenó la evacuación de residentes que vivan en áreas vulnerables en los condados de Duval, Flagler, Indian River, Martin, Nassau, Palm Beach Putnam St. Johns, y St, Lucie.

“Según los pronósticos, el huracán estará cerca de nosotros, pero en el mar y la parte más fuerte de la tormenta (el cuadrante noreste), estará en el agua”, dijo el primer mandatario. “Afortunadamente, el riesgo será menor a lo que esperábamos, pero el peligro no ha pasado”, señaló en una rueda de prensa desde Tallahassee, capital de Florida.

DeSantis se solidarizó con los residentes de las Bahamas e indicó que los esfuerzos de ayuda a esa zona recaerán en el Departamento de Estado federal. “Pero nosotros, por ahora, nos enfocaremos en ver qué sucederá en Florida”, declaró.

Esta madrugada el Aeropuerto Internacional de Orlando, la principal puerta de acceso a este estado, suspendió sus operaciones, asunto que ha provocado ajustes y cancelaciones de 116 vuelos.

El gobierno del Condado de Osceola que se disponía a poner en vigor un toque de queda, decidió revocar su determinación.

"Las mejorías pronosticadas en el informe del tiempo nos ha llevado a la decisión de levantar el toque de queda que se iba a imponer", anunció esta tarde ese condado.

Por otro lado, el Sistema de Escuelas Públicas del Condado de Orange -el octavo más grande en Estados Unidos- anunció que se propone reanudar clases el jueves.

Sin embargo, las operaciones en el Aeropuerto Internacional de Orlando, la principal puerta de acceso a este estado, se mantuvieron suspendidas ayer causando .

Mientras, en la zona central, en Kissimmee y la zona metropolitana de Orlando, el ambiente lucía como un día normal. Los comercios operaban como de costumbre y no se veían filas. Las góndolas ya lucían abastecidas y había cajas de agua suficientes, uno de los artículos que escaseó cuando se anunció que el huracán tenía la zona central en su ruta. Las gasolineras también operaban con normalidad.

Quizás la señal que se avecinaba un mal tiempo extraordinario fue el cierre temprano ayer de algunos de los parques de atracciones de Walt Disney Resort, que cesaron operaciones temprano en la tarde. En sus 48 años de historia en Florida, estos parques apenas han cerrado operaciones en seis ocasiones. La última vez ocurrió en el 2017 durante el paso del huracán Irma, cuando cerraron durante dos días.


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