María Rivera, junto a su esposo e hijo, se mudaron en busca de tener especialista para tratar a su retoño, pero viven bajo un techo de plástico desde hace casi un año y medio debido a que el familiar que los albergó, les pidió que se marcharan.

Orlando – La vivienda de la puertorriqueña María Rivera, su esposo Juan y su hijo Lexavian es una caseta de campaña que los vientos del huracán Dorian amenazan con dejar hecha añicos.


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