Los restaurantes pueden operar al máximo de su capacidad, según las nuevas normas del estado. (The Associated Press)

La vida nocturna regresó este fin de semana al sur de Florida después de seis meses, para alegría de dueños de bares y clubes nocturnos y de sus clientes y en medio de advertencias de que la COVID-19 puede volver a repuntar si no se siguen las reglas.

Los medios de Miami y de Fort Lauderdale publican este domingo imágenes de distintas zonas de ocio de ambas ciudades con numeroso público animado y festejando la entrada en la Fase 3 de la reapertura económica anunciada el viernes por el gobernador Ron DeSantis.

En las fotos y videos se ve poca gente con mascarillas y no todo el mundo respetando la distancia de seguridad. Los entrevistados en los bares manifestaron su contento por volver a salir de noche y hacer una vida parecida a la de antes de la pandemia.

Debbie Nelms, una turista texana que visita Fort Lauderdale, se mostró sorprendida por la velocidad con la que Florida se mueve. “El COVID es algo todavía muy real”, dijo a Canal 7.

Según el Departamento de Salud de Florida, los casos de COVID-19 acumulados desde el 1 de marzo en el estado son a fecha de hoy 700,564 y las muertes, 14,202.

En las últimas 24 horas se contabilizaron 1,882 casos nuevos y 12 muertes, y el índice de positivos se situó en 4.08 %.

Por casos acumulados de COVID-19 Florida está en el puesto número tres, detrás de California y Texas, y Miami-Dade el segundo condado de la lista, solo superado por el de Los Ángeles (California), con 169,426, sumados los 282 nuevos de hoy. Las muertes en Miami-Dade totalizan 3,231..

El decreto de DeSantis autoriza la apertura de bares y restaurantes al 100 por 100 de su capacidad y prohíbe sancionar a quien no use mascarillas, medidas en contradicción con las que imperaban en el condado de Miami-Dade y en su vecino Broward, que son los más afectados por la pandemia en Florida.

El anuncio generó confesión y también preocupación en el sur de Florida, que hace tan solo unos días entró en Fase 2, pues por la elevada incidencia de la COVID-19 la zona quedó rezagada del resto del estado en el proceso de vuelta a la normalidad.

Una aceleración preocupante para algunos

Los alcaldes de Miami, Francis Suárez, y Miami Beach, Dan Gelber, expresaron su preocupación por las consecuencias que podría tener esta “aceleración” del proceso gradual, como la definió el primero.

Suárez, que fue uno de los primeros en contagiarse la COVID-19 en Florida, dijo a CNN que las autoridades de salud les recomendaron ir “lenta y metódicamente” hacia la reapertura y el uso de mascarillas ha demostrado ser eficaz para contener el virus.

El alcalde de Miami señaló que la obligatoriedad de llevar mascarillas en público so pena de multa ayudó a bajar notoriamente los contagios en su ciudad y subrayó que se había logrado que el 80 o 90 % de la gente las usase, algo que puede perderse ahora.

También opinó que DeSantis interfirió en las competencias de salud pública de su municipio.

Gelber fue el primero en reaccionar a la entrada en Fase 3.

“Esto parece una decisión política, no inspirada en el instinto de proteger a nuestros residentes y nuestra economía. Impedirnos el hacer cumplir con la obligatoriedad del uso de mascarillas no tiene sentido y solo hará que más gente se enferme y nuestra reapertura segura se vea obstaculizada”, escribió en Twitter el sábado.

Guía de la nueva normalidad

Por su parte, Carlos Giménez, el alcalde del condado Miami-Dade, que engloba a Miami, Miami Beach y otras ciudades, adaptó la normativa condal al decreto de entrada en Fase 3 y publicó una “Guía para la nueva normalidad”.

Según esa guía, todos los negocios deben seguir cumpliendo con las normas de seguridad por la COVID-19 y “como mínimo” deberían asegurarse de que empleados y público lleven tapabocas todo el tiempo y se mantenga la distancia de 6 pies.

El toque de queda se mantiene, de 11:00 p.m. hasta las 6:00 a.m., y no se impondrán más multas por no llevar mascarilla, aunque sí se podrá apercibir a quienes incumplan la normativa.

“El virus no diferencia el horario, quienes están poniendo el horario son los políticos”, dijo Roberto Ramos, dueño de un bar de la Pequeña Habana de Miami, quien se mostró contento por poder reabrir su negocio pero reclamó el fin del toque de queda.

Giménez, que busca ser elegido representante en el Congreso federal en las elecciones del 3 de noviembre, destacó que el nivel de positivos de COVID-19 está por debajo del 5% y las hospitalizaciones siguen bajando en el condado y se declaró “orgulloso” por la respuesta de la comunidad para detener la propagación del virus.

Al mismo tiempo agradeció al gobernador el haber incluido a Miami-Dade en la orden de entrada a la Fase 3 de la reapertura.

Estados Unidos alcanzó este sábado la cifra de 204,480 fallecidos y 7,076,828 casos confirmados de la COVID-19, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.