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Howard Rodríguez-Mori, quien hace más de dos décadas estudia  el tema de la migración puertorriqueña a Florida, dijo que las mudanzas de los puertorriqueños suelen ocurrir en mayor número en periodos de vacaciones. (GFR Media)
Howard Rodríguez-Mori, quien hace más de dos décadas estudia el tema de la migración puertorriqueña a Florida, dijo que las mudanzas de los puertorriqueños suelen ocurrir en mayor número en periodos de vacaciones. (GFR Media)

Orlando - El aumento en el empobrecimiento de los trabajadores, las señales desde Washington que advierten sobre el posible fin del crédito por el arbitrio a las foráneas, la discusión sobre la incertidumbre en torno a las pensiones y el recrudecimiento de la crisis económica local podrían empujar a más gente a salir del país pronto.

“Y podría ser una oleada más pronunciada que anteriores, aunque no tan grande como la que ocurrió tras el huracán María, que fue un fenómeno dramático”, estimó Howard Rodríguez-Mori, profesor de Florida State University al indicar que a estos elementos se suman el recrudecimiento en la criminalidad, el tema del alto costo de la electricidad, el deterioro de otros servicios públicos, y el desasosiego en general de la ciudadanía con los gobernantes de la isla.

Rodríguez-Mori, quien hace más de dos décadas estudia desde Florida el tema de la migración puertorriqueña a este estado, dijo que las mudanzas de los puertorriqueños suelen ocurrir en mayor número en periodos de vacaciones, como el receso navideño que se acerca, verano o semana santa.

“Hay también un sentimiento de resignación entre la gente de que lo que ocurre es por algún designio divino y al mismo tiempo de que en un futuro viene algo mejor, que ‘Dios traerá algo mejor después’, y así van agrupando las municiones para un buen día tomar la decisión de marcharse del país”, dijo.

El académico dijo que este conjunto de elementos se convierte en lo que los demógrafos llaman “fuerzas de empuje”, que son -precisamente- condiciones que hacen que una persona decida salir de un lugar para mudarse a otro lugar donde existen “fuerzas de atracción”. Esas fuerzas de atracción pueden ser mejores condiciones laborales, tranquilidad y mejores escuelas, entre otras.

El peligro de otra gran ola migratoria en estos momentos es que, según Rodríguez-Mori, la situación socioeconómica de la isla es aún más frágil, y supondría añadir más peso a la ya insoportable carga que llevan los que se quedan.

En otras palabras, a la cada vez más reducida población isleña le toca pagar con sus impuestos el alto costo de servicios, así como de la deuda que arrastra Puerto Rico, explicó.

“No es que yo estoy invitando a la gente a que se vaya de la isla, es que estoy planteando el efecto obvio de todas estas fuerzas que se vuelven a combinar”, comentó.

Aunque en Puerto Rico siempre ha habido un proceso de migración -tanto de gente que se va de la isla como de personas que regresan- se ha establecido que el año 2006 marcó el inicio de una gran ola migratoria hacia Estados Unidos ocasionada principalmente por la crisis económica que atraviesa Puerto Rico.

Esa migración tuvo una dramática aceleración cuando, en el 2017, el huracán María devastó la isla agudizando la situación económica, echando al suelo los servicios básicos y creando una situación que ha sido clasificada como una crisis humanitaria de la cual aún hoy día quedan huellas.

El estado de Florida es uno de los estados que más cantidad de puertorriqueños ha estado recibiendo, y se espera que cuando el Censo publique sus datos confirme que destronó a Nueva York como el lugar donde viven más boricuas fuera de Puerto Rico.

A causa del huracán, se estima que entre 60,000 y 100,000 puertorriqueños se mudaron para Florida, aunque se cree que una cantidad no precisada regresó a la isla o se movió a otros estados donde existen servicios amplios de vivienda pública y otras ayudas sociales. Florida no es un estado benefactor y la disponibilidad de vivienda social es mínima, y las ayudas sociales son muy limitadas.

“Ciertamente mucha gente que se fue a Florida regresó a la isla porque que no dieron pie con bola. Pero, lo cierto es que, en Puerto Rico, muchísima gente tampoco está dando pie con bola y con muchas más limitaciones”, comentó.