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El globo gigante de bebé Trump fue uno de los atractivos de la actividad. (Especial El Nuevo Día / Carla Martínez)

West Palm Beach - Decenas de vehículos se acercaron lentamente a Mar-a-Lago, el lugar de descanso del presidente Donald Trump en Florida, la tarde del sábado con reggaetón y salsa retumbando a su paso. Tocaron el claxon y ondearon banderas puertorriqueñas desde las ventanas de sus autos y camionetas. Iban rumbo a una marcha a unos cuantos kilómetros para conmemorar el primer aniversario del huracán María.


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