Katia Medina, derecha, es la Senior Business Development Consultant de Central Florida, y  Gabi Ortigoni, presidenta del Hispanic Chamber of Commerce de Metro Orlando. (semisquare-x3)
Katia Medina, derecha, es la Senior Business Development Consultant de Central Florida, y Gabi Ortigoni, presidenta del Hispanic Chamber of Commerce de Metro Orlando. ( Especial El Nuevo Día / Carla D. Martínez)

Orlando – Boricuas de diversos trasfondos profesionales participaron hoy en una cumbre encabezada por el Puerto Rico Research Hub de la Universidad Central de Florida (UCF) y el Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College de Nueva York para delinear temas y establecer una agenda de temas de investigación sobre la comunidad borincana en este estado sureño.

En relativamente poco tiempo, Florida pasó de una población de 480,000 puertorriqueños en el año 2000 a más de 1.2 millones en el 2017, dijo Fernando Rivera, director del Puerto Rico Research Hub.

Según los datos que presentó, el puertorriqueño que se ha mudado a Florida es relativamente joven -con una edad promedio 34 años; está integrado en su mayoría por mujeres; el 56% dice que hable inglés muy bien, tiene preparación académica y vive alquilado.

Esa creciente presencia puertorriqueña en este estado ha obligado a los aspirantes políticos a incluir en su agenda a los boricuas por su potencial poder decisional electoral. “Están pendientes a lo que piensen los puertorriqueños”, comentó Edwin Meléndez, director del Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College en Nueva York.

Así las cosas, este estado luce como el lugar donde más boricuas residen fuera de la Isla, y se plantea como el escenario donde posiblemente se gestará una agenda de auxilio hacia la isla en la medida que incremente la cantidad de funcionarios en posiciones electivas -puertorriqueños o no- que apoyen los intereses boricuas y sean capaces de influenciar en Washington.

Meléndez, quien hizo un recuento histórico de las situaciones y cambios que llevaron a la Isla a la crisis económica actual, afirmó precisamente que la llamada diáspora tendrá un rol vital en la recuperación económica de Puerto Rico. A fin de cuentas, la mayoría de los puertorriqueños viven fuera de la isla: mientras que en Borinquen residen 3.3 millones de personas, se calcula que más de 5 millones reside en Estados Unidos.

El investigador dio cuenta de un proyecto en progreso a base de un sistema de información geográfica en el cual se combinan datos socioeconómicos y poblacionales sobre los puertorriqueños en Florida con mapas. Esto permitirá, por ejemplo, conocer hacia dónde se mueven los boricuas, en qué condados están residiendo, entre otros temas.

El tema del estatus afloró como un escollo principal en la recuperación socioeconómica de la isla, según dijo Anthony Suárez, exlegislador estatal por Florida y expresidente de la Asociación puertorriqueña de abogados en Orlando.

“Hasta que no se resuelva el problema del estatus de la isla, los puertorriqueños seguirán viniendo aquí para buscar representación pues no la tienen en la isla”, dijo. “Y esto es lo que yo voy a hacer: quiero organizar algo a nivel nacional, en todo Estados Unidos, para que Puerto Rico deje de ser una colonia”, afirmó Suárez, uno de los primeros boricuas en ser elegido como legislador en Florida en 1999.

Johanna López, la primera puertorriqueña e hispana electa a la JuntaEscolar del Condado de Orange habló, por su parte, de la necesidad de estudiar la baja participación de los padres puertorriqueños en los asuntos escolares de sus hijos. “Creo que es por el idioma, porque no se atreven a pesar de que en muchas escuelas aquí, los hispanos somos la mayoría y las reuniones de padres deberían hacerse en español e inglés”, dijo.

Asimismo, comentó que debería investigarse por qué maestros puertorriqueños, con las debidas certificaciones, ocupan actualmente en Florida empleos en restaurantes de comida rápida y hoteles, cuando podrían integrarse fácilmente a los sistemas educativos ya sea del Condado de Orange o de Osceola, donde se concentra la población puertorriqueña.

En cuanto a las oportunidades económicas, la presidenta de la Cámara de Comercio Hispana Orlando Metro, Gabi Ortigoni dijo que Orlando se proyectó como la segunda región de mayor crecimiento económico en todo Estados Unidos y -según dijo-  los puertorriqueños e hispanos en general serán el motor de esta bonanza fiscal.

Sin embargo este crecimiento económico que ya asoma, enfrenta serios retos sociales, como es la falta de vivienda asequible y las limitaciones de acceso a los onerosos servicios médicos, dijeron Yanidsi Vélez-Bonet, directora estatal de la organización comunitaria Hispanic Federation y la antropóloga puertorriqueña Alessandra Rosa, quien es profesora en la Universidad de South Florida.

Destacaron la importancia de que los puertorriqueños participen en el Censo que viabilizará nuevos datos que se podrían traducir en más dinero para fondos y en cambios en distribuciones electorales que pudieran viabilizar la elección de más hispanos y boricuas a posiciones electivas.


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