El saliente presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (Chris Kleponis / POOL)

Washington D.C. – Por segunda vez en 13 meses, la Cámara de Representantes aprobó esta tarde referir al presidente Donald Trump a un juicio politico en el Senado, ahora imputado de un cargo de destitución por incitar una insurrección contra el Congreso que provocó al menos cinco muertes e intentó revertir el resultado de las elecciones.

Aunque se prevé que podrá completar su término, el juicio político puede servir para el Senado quitarle aTrump beneficios de expresidente e impedir que pueda aspirar nuevamente a la Casa Blanca. Nunca antes la Cámara baja había propuesto la destitución de un mismo presidente en dos ocasiones.

Un total de 232 congresistas votó a favor del cargo de destitución y 197 en contra. Diez republicanos, encabezados por la número tres de la minoría, Liz Cheney (Wyoming), se unieron a la mayoría demócrata de la Cámara baja para aprobar el cargo de destitución. Cuatro republicanos no votaron.

Es el mayor número de votos a favor de la destitución de un presidente emitido por legisladores del mismo partido del inquilino de la Casa Blanca.

Cuando Trump fue imputado en diciembre de 2019 de abuso de poder y obstrucción del Congreso, por presiones indebidas a Ucrania, ningún republicano de la Cámara baja votó a favor de proponer su destitución. En el Senado, donde Trump fue absuelto, Mitt Romney (Utah) fue el único dispuesto a destituirle.

Debe irse, es un claro y presente peligro...El presidente de los Estados Unidos incitó a una insurrección mortal contra Estados Unidos que apuntó al corazón mismo de nuestra democracia, este templo de la democracia”, indicó la speaker Nancy Pelosi.

Tras la votación, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell (Kentucky), confirmó que no habrá un juicio político antes de que Trump termine su mandato, al mediodía del 20 de enero. McConnell dijo que no hay tiempo para llevar a cabo un juicio político serio y tomar una decisión antes del 20 de enero.

Ese proceso quedaría en manos del líder demócrata, Charles Schumer (Nueva York), quien con la jura de Kamala Harris como vicepresidenta, asumirá el control de la agenda del Senado.

El histórico debate en la Cámara baja tuvo lugar bajo estrictas medidas de seguridad, incluso con soldados de la Guardia Nacional que pasaron la noche durmiendo en los pasillos del Capitolio y su centro de visitantes. La Policía de Washington D.C. dijo que el número de soldados movilizados se eleva de 15,000 a 20,000.

“Estados Unidos fue atacado y debemos responder aunque la causa de este ataque resida en el número 1600 de la avenida Pensilvania. Debe ser responsabilizado por el ataque al Congreso que ayudó a organizar e incitó”, indicó el presidente del Comité de Reglas, James McGovern (Massachusetts), quien sostuvo que este proceso de destitución tiene lugar “en la misma escena del crimen”.

Mientras, el líder republicano en esa comisión, Tom Cole (Oklahoma), sostuvo que no puede pensar en un acto de mayor división en este momento que impulsar un proceso de destitución en contra de un presidente que deja su puesto en una semana y denunció que no se haya seguido el “debido proceso” de estudiar el cargo y consultar en una vista pública con expertos.

Otros republicanos como Tom McClintock (California) destacaron que en su mensaje del 6 de enero el presidente Trump mencionó que quería una manifestación pacífica frente al Capitolio, pero la speaker Pelosi recordó que sus expresiones incluyeron una exhortación a ir a pedir cuentas al Congreso y “luchar como el infierno”.

Kevin McCarthy, líder de la minoría republicana de la Cámara baja y quien hasta el jueves pasado buscó anular votos del colegio electoral, sostuvo que aunque el presidente Trump tiene “alguna responsabilidad” por el asalto al Capitolio, por el poco tiempo que queda de su mandato el Congreso debe limitarse a censurarle y nombrar una comisión que investigue los sucesos del 6 de enero.

“Un voto a favor de un juicio político avivará aún más las llamas de la división partidista”, sostuvo McCarthy, un cercano aliado de Trump.

El líder de la mayoría demócrata, Steny Hoyer (Maryland), advirtió que no puede hablarse esta vez de que ha habido una transición de poder pacífica.

Después de una guerra civil, la esclavitud, guerras mundiales, una gran depresión, el macartismo y una pandemia, el congresista demócrata Adam Schiff (California) sostuvo que Estados Unidos ahora ha tenido que lidiar con “el ‘trumpismo’ y una insurrección nacionalista blanca”.

Con el voto a favor de un republicano, Adam Kinzinger (Illinois), la Cámara de Representantes había aprobado también anoche (223-205) una resolución que solicita al vicepresidente Michael Pence invocar la enmienda 25 de la Constitución de Estados Unidos para forzar la salida del presidente Donald Trump, aunque horas antes el número dos del gobierno federal había descartado esa acción.

El acto de insurrección que cometieron miles de los seguidores de Trump interrumpió el pasado 6 de enero el proceso constitucional de corroborar los votos del colegio electoral, causó cinco muertes, incluida la de un Policía del Capitolio federal, daños a la propiedad y un ataque al Congreso de proporciones nunca vistas en la historia de Estados Unidos. El ataque puso en riesgo la vida del vicepresidente Michael Pence, los congresistas y funcionarios del Congreso.

Las autoridades federales han hecho ya más de 70 arrestos, pero prevén cientos adicionales y cargos de asesinato, sedición y conspiración, entre otros.

Una encuesta de CBS refleja que el 55% de los estadounidenses apoya la destitución de Trump. “El presidente Trump puso en grave peligro la seguridad de Estados Unidos y sus instituciones de gobierno. Amenazó la integridad del sistema democrático, interfirió con la transición pacífica del poder y puso en peligro una rama del gobierno. Por ello, traicionó la confianza en él como presidente”, indica la resolución aprobada.

La medida advierte que “Donald John Trump ha demostrado, por su conducta, que será una amenaza para la seguridad nacional, la democracia y la Constitución si se le permite permanecer en el puesto, y ha actuado de una manera tremendamente incompatible con el gobierno propio y el estado de derecho”.

El cargo en contra de Trump recuerda que estuvo dos meses alegando falsamente un fraude masivo en las elecciones, incluso pidiendo al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, “encontrar” los votos que permitieran revertir el resultado de las elecciones en ese estado.

“No podemos esperar al 19 de enero, hasta el 20, hasta la inauguración (de Joe Biden), (Trump) no puede ser presidente ahora, no debió ser presidente ayer, no lo debió ser el día del ataque”, indicó la congresista demócrata puertorriqueña Alexandria Ocasio Cortez (Nueva York), quien ha señalado que los senadores y representantes que después del asalto al Congreso votaron por anular votos del colegio electoral también deberían salir de sus puestos.

En una transmisión por Instagram, Ocasio Cortez indicó anoche que “muchos de nosotros estuvimos cerca de la muerte” a causa de las turbas, una experiencia que describió como “traumática” y que en su casó incluyó un evento específico del cual pensó no saldría con vida.

Además de Ocasio Cortez, los otros boricuas demócratas - Nydia Velázquez, Darren Soto y Ritchie Torres-, votaron a favor de la destitución de Trump. La comisionada residente en Washington, Jenniffer González, aunque no vota en el hemiciclo para este asunto, abogó también por la destitución de Trump.

“Nunca ha habido una traición más grande por parte de un presidente de los Estados Unidos a su cargo y al juramento a la Constitución”, indicó la republicana Cheney, hija del exvicepresidente Richard Cheney y a quien el presidente Trump criticó en el mensaje que ofreció a los seguidores que luego fueron al Capitolio federal avivados por el inquilino de la Casa Blanca.

Los otros republicanos que votaron a favor de la destitución de Trump - además de Cheney y Kinzinger-, fueron David Valadao (California), Anthony González (Ohio), Tom Rice(Carolina del Sur), Dan Newhouse (Washington), Fred Upton (Michigan), John Katko (Nueva York), Jaime Herrera Beutler (Washington) y Peter Meijer (Michigan).

“La verdad nos hace libres del miedo”, señaló la congresistaHerrera Butler.

El martes, el presidente Trump rehusó asumir responsabilidad por el asalto al Capitolio, al indicar que la gente piensa que sus expresiones fueron “totalmente apropiadas”.Para Trump, este nuevo cargo es parte de una “cacería de brujas” en su contra.

Ante la posibilidad de protestas con personas armadas en Washington D.C. y los capitolios de los 50 estados, como ha advertido el FBI, el presidente Trump hizo hoy un llamado a descartar la violencia.

La speaker Pelosi nombró anoche los nueve fiscales-congresistas que tendrían a cargo presentar el cargo de destitución en un juicio político en el Senado. El grupo estará liderado por Jaime Raskin (Maryland) e incluye a la delegada de las Islas Virgenes, Stacey Plaskett.

Aunque el juicio político se llevaría a cabo después de salir de la Casa Blanca, un incentivo sería lograr una votación en el Senado que como castigo le impida a Trump aspirar nuevamente a la presidencia de Estados Unidos.

Otros procesos de destitución

Aunque es el único en enfrentarse a dos procesos de destitución, otros dos presidentes han sido imputados de cargos que buscaban su expulsión de la Casa Blanca.

El 19 de diciembre de 1998, la Cámara baja federal, también básicamente en votación partidista, imputó a Bill Clinton perjurio ante un gran jurado y obstrucción de la justicia, por mentir sobre su relación extramarital con la que fuera becaria en la Casa Blanca Monica Lewisnky.

Antes que Clinton, Andrew Johnson se enfrentó a un proceso de destitución en 1868, en medio de pugnas políticas, luego de tratar de cesar al secretario de Guerra, Edwin Stanton. Como Trump en febrero pasado, Clinton y Johnson también fueron absueltos por el Senado.

Un cuarto presidente de EE.UU., Richard Nixon, estuvo a punto también de ir a un juicio político. Nixon, sin embargo, renunció a su puesto en 1974, abrumado por el encubrimiento del escándalo Watergate y luego de que el Comité de lo Jurídico de la Cámara baja aprobó cargos de destitución en su contra.