El barco de Royal Caribbean Souvering of the Seas pasó muchos años usando el puerto de San Juan como su base.
Varios barcos de la empresa Royal Caribbean dejaron huella entre los viajeros en Puerto Rico. (DANIEL MOREL)

¿Quién olvida esas reuniones familiares que en vez de ser en las casas se hacían por “todo lo alto”, con tremendo viaje en crucero? Los “quince de la nena”, el 50 aniversario de los padres, los cumpleaños o las escapadas entre amigos… todos tenían desde la década de 1990 un lugar perfecto y masivo de celebración: el mar. Aunque hubo otros barcos mucho antes, como el Carla C, que sentó pautas en Puerto Rico, el amor por los cruceros entre nuestros viajeros fue creciendo mucho más desde la década de 1990, haciendo de los barcos la opción favorita para las fiestas familiares y de amigos, al extremo que eran muchos los que ahorraban por largo tiempo para hacer de esos viajes soñados, una realidad.

El histórico barco Carla C usó a San Juan como su puerto base en la década de 1980 y principios de los 90.
El histórico barco Carla C usó a San Juan como su puerto base en la década de 1980 y principios de los 90.

Las opciones variaban y algunos de los cruceros favoritos eran de Royal Caribbean, como el legendario Song of Norway, el Monarch of the Seas y el Sovereign of the Seas. Algunos salían desde San Juan, facilitando esos viajes y haciéndolos más económicos. Pero ya fuera desde Miami, Florida, o desde nuestro puerto principal, salían grandes grupos coordinados a través de agencias de viajes y A&A Tours, la empresa que dio a conocer a Royal Caribbean en la Isla y en todo el Caribe.

Fue una época dorada para la industria con esa y otras empresas líderes, que tuvo como resultado desarrollar la pasión intensa que hoy tienen miles de puertorriqueños por varias líneas de crucero, incluyendo a Carnival Cruises, cuyos barcos clásicos, Festivale y Tropicale también fueron muy populares entre nuestros viajeros, a Norwegian Cruise Line y a Cunard.

Algunos de esos barcos ya no existen por la cantidad de años que hace que estrenaron, pero a otros se los ha llevado la pandemia del Covid-19, y ahora también son parte de la historia. Aunque algunos de ellos habían enfilado rumbo fuera de Puerto Rico hace años, y ya hasta habían cambiado de empresa, para el viajero de esa época, estos representan parte de hermosos recuerdos.

La pandemia terminó con su vida

Son varios los barcos que han sido vendidos y literalmente destruidos por la pandemia del coronavirus, y no han tenido un final nada pomposo pero para sus empresas dueñas, uno muy necesario. Con el proceso conocido como desguace o desecho de la estructura de los barcos, el Monarch of the Seas, el Sovereign of the Seas, el Carnival Fantasy y el Carnival Inspiration, llegaron a Aliaga, en Turquía. Allí, en lo que muchos conocen como “el cementerio de los cruceros” han sido prácticamente desmantelados, luego de haber vendido las partes y piezas útiles que todavía tenían, y procederse en ese lugar con el reciclaje final.

De ellos, el desguase del Monarch of the Seas, llamado en su última etapa “Monarch” es quizás el que más nostalgia ha traído. Ese barco tuvo nuestro puerto como base en sus salidas para el Caribe, hasta el 2001. Es decir, no solo fue importante para nuestros viajeros, sino también para atraer turismo a la isla.

Entre los datos curiosos del Monarch of the Seas, un barco que tenía capacidad para 2,400 pasajeros y 850 tripulantes, estaba el que tuvo la primera mujer capitana en un barco grande de toda la industria de cruceros. La capitana Stahre-Janson de Suecia, se convirtió en el 2007 en un estandarte que reafirmó que las mujeres podrían alcanzar el rango más alto dentro de los cruceros, algo hasta ese entonces destinado a hombres. Después de ella, ya son varias las mujeres al timón.

Crucero Sovereign of the Seas, de Royal Caribbean, primer barco de la empresa con el nombre terminando en "of the Seas".
Crucero Sovereign of the Seas, de Royal Caribbean, primer barco de la empresa con el nombre terminando en "of the Seas".

Este, que era el segundo de los barcos de la clase Sovereign, y el más grande del mundo cuando estrenó (con 73,937 toneladas gruesas), fue construido en el 1991 y duró con Royal Caribbean hasta el 2013, cuando pasó a manos de Pullmantur, una empresa española en la que Royal Caribbean también tenía acciones y que ahora está en proceso de reorganización debido también al coronavirus.

Curiosamente, antes de su estreno, en el 1990, un incendio en el astillero francés Chantiers de l’Atlantique, donde fue construido, destruyó gran parte del trabajo realizado y su estreno se retrasó. Pero logró debutar con éxito aquí, hasta el 2001 cuando fue reposicionado.

Por el tiempo que estuvo acá, fue más conocido en Puerto Rico que su hermano, el Sovereign of the Seas, construido en el 1988, el primero de esa clase y el primero en tener el nombre “of the Seas”, que también fue desguasado. Sin embargo el Sovereign marcó un hito importante en la historia moderna de los cruceros, por todas las amenidades, tamaño y cambio en diseño que trajo. Sin duda, seguirán siendo parte de esa historia.