Las líneas de cruceros siguen enfrentando retos para reanudar sus operaciones en medio de la pandemia del COVID-19. (ELNUEVODIA.COM)

Cuando el pasado 30 de octubre los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) levantaron la “Orden de no navegar”, que habían impuesto desde marzo, debido a la pandemia del COVID-19, hubo júbilo de parte de muchos viajeros y en la industria turística. Por meses, los ejecutivos de las principales líneas de crucero y de la Asociación Internacional de Líneas de Crucero estuvieron tratando de convencer a las autoridades de las medidas que estaban tomando para volver a navegar de forma segura y del inmenso impacto económico de la paralización de los cruceros. Pero el anuncio de los CDC, aunque representó una luz de esperanza para la reanudación de las travesías, no tendrá un efecto inmediato en los viajes de crucero, lo que se confirmó ayer, lunes, cuando las principales líneas de crucero declararon que no navegarán al menos hasta el 31 de diciembre de este año.

Primero fueron, Norwegian Cruise Line, Oceania y Regent Seven Seas. Durante el día se siguieron sumando prácticamente todas, incluyendo Royal Caribbean, Celebrity Cruises, Carnival, Holland America y MSC Cruises.

Todas notificaron a sus viajeros y agentes de viaje que cancelaban al menos hasta el 31 de diciembre, señalando la salud y seguridad de pasajeros y sus tripulantes como prioridad. Holland America fue más explícita y destacó que está evaluando las directrices de los CDC, y su significativo número de requisitos, que aplican a todos los barcos que navegan por aguas estadounidenses con más de 250 pasajeros.

Evaluar y analizar es precisamente lo que tendrán que hacer todas las líneas de crucero, para adoptar las nuevas medidas que requerirán los CDC. Esas empresas han trabajado por meses, con expertos en salud y seguridad para tomar medidas que garanticen que la navegación será con “todas las de la ley”, en cuanto evitar la propagación del COVID-19, como es el caso de Norwegian Cruise Line y Royal Caribbean, que crearon un “Healthy Panel”, pero hay mucho más.

El extenso documento de 40 páginas, “Framework for Conditional Sailing Order” o Referencia para la Orden de Navegación Condicional, presentando por los CDC el 30 de octubre, todavía tiene muchos aspectos por aclarar. Entre los elementos más destacados, algunos de ellos controversiales, están:

Hacer pruebas durante el embarque… y también en el desembarque

Si bien las líneas de barco miembros de CLIA -prácticamente todas las principales- están de acuerdo en hacer las pruebas de COVID-19 antes de embarcar para pasajeros y tripulantes, el hacerlas el día del desembarque es un gran reto, y algo nuevo, que no se había contemplado. Además de costoso, en los barcos de un gran número de pasajeros, se retrasaría grandemente el proceso de desembarque. Además los CDC indican que los resultados de esa prueba, deberán estar disponibles antes de los pasajeros regresar a sus hogares.

Si se detectan casos positivos, hay que terminar el viaje

Esto es algo que ya se ha hecho en los cruceros que empezaron a navegar en Europa, y que toda la industria tiene claro que hay que hacer, especialmente para evitar la propagación de cualquier brote, como ocurrió al inicio de la pandemia. En ese caso, el viaje terminaría de inmediato y el barco sería llevado de vuelta al puerto donde empezó, pero lo nuevo, es que hay que notificar a todos los pasajeros, al reservar, de cualquier recomendación o “warning” de los CDC, en el material promocional, incluyendo en el website de la línea de cruceros. Además hay que decirles que su viaje de regreso a sus hogares podría ser retrasado. Las nuevas reglas de los CDC no explican qué cantidad de casos positivos debe haber para terminar el viaje, pero de suceder, la empresa de cruceros deberá cancelar viajes futuros hasta que sea autorizado nuevamente.

Si se confirman casos a bordo, el desembarque es el punto más controversial

Reina la confusión en este punto, contenido en la página 34 del reporte de los CDC, que requiere que en casos de alguien con COVID-19 a bordo, el desembarque y transporte de los pasajeros y personal sea con transportación no comercial. Si esto, como se piensa, implica vuelos charters, por ejemplo, sería una de las condiciones más complicadas y costosas de cumplir. También las autoridades del barco deberán coordinar y notificar a los operadores de ese transporte de que hay casos confirmados de COVID en su barco.

Las travesías deben ser máximo de siete días

Esto no debería representar problemas inicialmente, aunque sí implica todavía más cambios de itinerarios, pero las líneas de crucero han dicho que harán viajes cortos enfocándose en puertos que queden fáciles de acceder por carretera. Entre estos han destacado puertos de la Florida y Texas, entre los de inicio, para muchas de sus travesías.

En general el documento obliga a que los barcos demuestren las medidas de protección que han tomado para los tripulantes y pasajeros, incluyendo que tienen a bordo capacidad de laboratorio para las pruebas. Luego, tendrán viajes de prueba y podrán tener una certificación para volver a navegar por fases.

Todavía hay mucho camino que recorrer y muchas preguntas sin respuestas. ¿Cuándo volverán a navegar? Esa es la gran pregunta, porque también hay que evaluar las condiciones y evolución de la pandemia.

Estos nuevos requisitos de los CDC estarán vigentes hasta el 1 de noviembre de 2021, hasta que esa agencia emita modificaciones o que expire la declaración de emergencia por el COVID-19.