Las líneas de cruceros, como por ejemplo Carnival Cruises, siguen siendo impactadas por el embate de la pandemia del coronavirus sobre la industria del turismo a nivel mundial. (ANDY NEWMAN)

A solo una semana de vencerse la “Orden de no Navegar” emitida por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), y que vencería el 24 de julio, la entidad anunció hoy que la extenderá nuevamente al menos hasta finales de septiembre.

Esta orden aplica para todos los barcos de más de 250 pasajeros en aguas de Estados Unidos, pero los CDC han reiterado que se debe evitar viajar en cruceros a nivel mundial, incluyendo los barcos de río.

“Esto porque el riesgo de COVID-19 en los cruceros es alta”, dice el website de los CDC. Son enfáticos en destacar que especialmente cualquier persona con riesgo alto de problemas de salud, debe posponer estos viajes y que al regresar todo viajero de crucero debe mantenerse en su casa por 14 días, monitoreando su salud y la aparición de cualquier síntoma relacionado con el coronavirus.

Ya todas las líneas miembros de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) habían anunciado que no navegarían hasta el 15 de septiembre y algunas hasta el 30 de ese mes. Pero todos esperaban la decisión de los CDC, que es quien ha sentado pautas y ha elevado el nivel de alerta a los viajes de cruceros.

Esta decisión no solo impacta a los viajeros de cruceros sino también a los miles de empleados de barcos que están en aguas norteamericanas o cerca, y que todavía no han podido desembarcar para llegar a sus países.

Hasta ahora muchas líneas de barco han tenido que usar los mismos cruceros para repatriar a sus tripulantes, pero los datos más recientes reflejan que todavía hay más de 20,000 tripulantes a bordo. Muchos de los barcos están en las Bahamas y otras áreas cercanas, esperando poder llegar a la Florida, para que de ahí sus empleados puedan viajar en avión a su lugar de residencia. Por el momento no está tampoco permitido que cualquier persona que desembarque pueda usar un vuelo comercial desde Estados Unidos, lo que obligó a que muchas compañías de crucero usaran vuelos charters, pero otras están en compás de espera.

La pandemia ha traído un verdadero tsunami a la industria de cruceros, que no ha podido navegar desde marzo. Las consecuencias van desde despidos y renuncias de presidentes hasta nombramientos de otros nuevos, como Gus Antorcha, quien fue CEO de SeaWorld por solo 10 meses y ahora es el presidente de Holland America. Pero además ha habido despidos de miles de empleados, e incluso ventas de barcos entre ellos de Carnival Cruise Corporation. Esa empresa, dueña de Carnival Cruise Line, Holland America y Princess Cruises, entre otras, anunció la venta de nueve embarcaciones, incluyendo el Amsterdam, Maasdam, Rotterdam y Veendam, de Holland America.

El coronavirus, que ha detenido los planes de construcción de algunos barcos y ha afectado los proyectos de expansión en varios puertos, ha obligado también a trabajar en nuevos protocolos de salud y seguridad.

Las líneas de crucero han contratado expertos en salud pública mundialmente reconocidos para crear nuevas estrategias tanto para los pasajeros, como para los tripulantes. Estas van dirigidas a evitar que personas contagiadas con el virus puedan viajar, a mantener el distanciamiento social a bordo y a tener un plan de tratamiento agresivo en caso de surgir casos durante el viaje.

La más reciente de ellas es el Panel de Salud en que trabajan en conjunto Royal Caribbean International y Norwegian Cruise Holdings y se espera que sus recomendaciones puedan incluso utilizarse en otras industrias de turismo a nivel mundial.