Royal Caribbean recordó que la industria de cruceros en Estados Unidos "voluntariamente" extendió hasta el 15 de septiembre la pausa de sus operaciones debido a la pandemia. (Unsplash/Fernando Jorge)
Royal Caribbean recordó que la industria de cruceros en Estados Unidos "voluntariamente" extendió hasta el 15 de septiembre la pausa de sus operaciones debido a la pandemia. (Unsplash/Fernando Jorge)

La suspensión que han hecho las compañías de crucero que navegan en Estados Unidos, y que han anunciado individualmente debido al COVID-19, ahora serán al menos hasta noviembre, y aplica a todas ellas por igual, incluyendo las que viajas a Puerto Rico.

Así lo anunció la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), que hoy informó que todos sus miembros de la línea de barcos oceánicos suspenderán voluntariamente las operaciones en aguas de Estados Unidos hasta al menos el 31 de octubre de 2020.

Anteriormente los miembros de CLIA, que agrupa a todos los barcos de las corporaciones de Royal Caribbean, Norwegian, Carnival y otras empresas, habían acordado el cese hasta el 15 de septiembre. Posteriormente los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), emitieron la “Orden de No Navegar”, hasta el 30 de septiembre, así que técnicamente podrían empezar en octubre. No obstante, algunas líneas como Norwegian, Oceania y Regent, ya habían anunciado el cese hasta el 31 de octubre; Princess Cruises hasta el 15 de diciembre y Crystal Cruises durante todo el 2020.

Esta es una decisión difícil ya que reconocemos el impacto aplastante que esta pandemia ha tenido en nuestra comunidad y en todas las demás industrias. Sin embargo, es una acción proactiva que demuestra el compromiso de la industria de cruceros con la salud pública y la voluntad de suspender voluntariamente las operaciones en interés de la salud y la seguridad públicas, como ha ocurrido dos veces antes. Si las condiciones en Estados Unidos cambian y es posible considerar salidas cortas y modificadas, consideraríamos un reinicio anterior”, dijo CLIA en su anuncio.

Medidas como estas de CLIA, establecen fechas probables pero no certeras y las líneas de barcos siguen anunciando y flexibilizando sus políticas para brindar confianza y tranquilidad a los pasajeros que están reservando para fechas futuras.

Ahora el enfoque mayor de las principales líneas de crucero es la salud y seguridad de los pasajeros y tripulantes, por lo que todas están trabajando para establecer estrictas medidas extremas de higiene, detección y tratamiento rápido a bordo, en el caso de brote de coronavirus al regresar a navegar.

Para ello han contratado a reconocidos expertos en salud pública a nivel mundial. Royal Caribbean y Norwegian Cruises se unieron para crear un “Healthy Sail Panel”, con el que esperan sentar pautas que se puedan utilizar en otras ramas de la industria turística. :La empresa contrató al doctor Calvin Johnson, ex secretario de Salud de Pensilvania, para dirigir la operación del programa de salud global de la compañía.

Aunque empezaron ciertos barcos a navegar en Europa, algunos -como uno de SeaDream Yacht Club- han tenido casos positivos de coronavirus, y un barco de Hurtigruten, el ms Roald Amundsen, ya tiene más de 45 infectados, entre pasajeros y tripulantes que ya desembarcaron. Esto provocó una disculpa pública ante la industria y las autoridades de salud europeas, del CEO de Hurtigruten, Daniel Skjeldam, quien dijo asumiría la responsabilidad porque fallaron en los protocolos establecidos. En los barcos de río europeos que están navegando no se han informado casos positivos. Sin embargo en el Pacífico Sur, el Paul Gaugin, confirmó hace unos días un caso positivo entre los pasajeros mientras navegaba por Tahití, en la Polinesia Francesa.

La pandemia ha arrasado con la economía de la industria de cruceros y áreas relacionadas. Según el estudio de impacto económico más reciente de CLIA, la actividad de cruceros en los Estados Unidos respalda a casi medio millón (421,000) empleos estadounidenses y genera $ 53 mil millones anuales en actividad económica en todo el país.

Cada día de la suspensión de las operaciones de cruceros de Estados Unidos representa una pérdida de hasta $ 110 millones en actividad económica y 800 empleos estadounidenses directos e indirectos. CLIA indicó que el impacto de la suspensión es particularmente profundo en los estados que dependen en gran medida del turismo de cruceros, incluidos Florida, Texas, Alaska, Washington, Nueva York y California.