Los amantes del mar y la navegación ya pueden visitar las Islas Vírgenes Británicas.
Los amantes del mar y la navegación ya pueden visitar las Islas Vírgenes Británicas. (Suministrada)

Paso a paso, el turismo en las islas del Caribe está abriendo sus puertas.

Al igual que el resto de los países del mundo, las islas de las Antillas Menores sufrieron de primera mano los estragos económicos causados por la presencia del COVID-19 en el mundo. Esto provocó que las islas cerraran sus fronteras, paralizando de momento sus dos motores económicos, el turismo y el servicio, pero proyectándose a que el impacto a largo plazao no les afectara grandemente; y todo parece indicar que lo lograron.

Gracias a unas medidas de control sumamente estrictas, estas pequeñas islas lograron controlar la propagación del virus y han implantado unos protocolos de seguridad que permiten monitorear y controlar la entrada de los visitantes a sus costas. Cada país tiene protocolos y reglamentos diferentes, por lo que es importante verificar cuáles son antes de embarcarse a comprar pasajes de avión y reservar hoteles.

Estrictas medidas de seguridad

Luego de estar cerrada completamente a los extranjeros durante todo el 2020, desde mediados de diciembre del año pasado las Islas Vírgenes Británicas (IVB o BVI en inglés) abrió sus puertas. Este territorio, conformada por 60 islas y cayos entre las que sobresalen Tortola, Virgen Gorda, Anegada y Jost Van Dyke, es un paraíso para todos aquellos que disfruten del mar y de la tranquilidad.

Debido a su tamaño y los controles, las IVB se habían mantenido sin ningún caso positivo de coronavirus por muchos meses hasta que abrieron sus fronteras. Actualmente, en el último informe brindado por el Gobierno, se registraron solamente 8 casos activos, los cuales todos están acuartelados y aislados.

Una de las grandes ventajas que tienen las Islas Vírgenes Británicas en estos momentos es que actualmente no hay una gran proliferación de turistas y extranjeros hospedándose allí.

Según el protocolo de las IVB, toda persona que viaje hasta allí, tiene que hacerse una prueba PCR con al menos tres días de antelación y enviar los resultados negativos a través de una página web (https://www.bvitourism.com/reopening). De la misma forma, cada persona tiene que pagar una tarifa de $175, que le va a incluir todas las trasportaciones entre el aeropuerto y el hotel o el puerto, así como las dos pruebas PCR que se hacen al llegar y al cuarto día de la estadía. El gobierno se encarga de coordinar toda la transportación. Además de eso, incluye un brazalete que sirve como dispositivo rastreador, que se le pone en la muñeca a cada persona y que permite saber en dónde se encuentra en cada momento. Este se devuelve una vez terminen los cuatro días de cuarentena y sean dados de alta.

Recientemente, Luis Duprey, capitán de barcos, estuvo de visita en las IVB para capitanear un chárter cuyos pasajeros eran varios puertorriqueños. “Fuimos de los primeros chárters en navegar por las aguas luego del inicio de la Fase 3 y la experiencia fue excelente. Todos los pasajeros, incluyéndome a mí, volamos hasta el aeropuerto de Tortola, que es el único que está abierto para pasajeros ahora mismo”, comentó el marino puertorriqueño. “Allí nos hicieron las pruebas y nos llevaron directamente hasta donde estaba la embarcación. Allí mismo nos enviaron los suministros de comidas y bebidas y comenzamos nuestra cuarentena en alta mar en varios puntos de anclaje determinados por el Gobierno. No hay mejor forma de pasar una cuarenta que estar flotando en el mar y moviéndote de isla a isla”. Entre las áreas en las que anclaron estuvo Great Harbor, en Peter Island, y Soldier Bay, en Norman Island, lugares donde por lo regular no hay tantas personas.

El capitán Luis Duprey, a la izquierda, estuvo hace unas semanas en las Islas Vírgenes Británicas, junto a un grupo de puertorriqueños.
El capitán Luis Duprey, a la izquierda, junto a Natalia Rovira, estuvo hace unas semanas en las Islas Vírgenes Británicas, junto a un grupo de puertorriqueños.

Una vez el grupo de personas que estaba navegando con Duprey fueron dados de alta, se bajaron en Virgen Gorda, alquilaron un auto y lograron visitar varios de los parajes más hermosos que ofrece esta pequeña isla. Además de eso, lograron disfrutar de los restaurantes más emblemáticos de la zona, como lo fue CocoMaya y The Restaurant at Leverick Bay. “En todo momento todo estuvo súper bien. La comida es excelente. Tuvimos las mascarillas en todo momento y nos la quitábamos cuando íbamos a comer, pero en realidad, la sensación en todo momento es de tranquilidad y seguridad”, comentó el capitán de profesión.

Una de las grandes ventajas que tienen las IVB en estos momentos es que actualmente no hay una gran proliferación de turistas y extranjeros hospedándose allí. “En esta época, tenemos que buscar lugares que nos ofrezcan cierta seguridad. Hay lugares que simplemente no vamos a poder ir, porque están cerrados para ciudadanos americanos y hay otros lugares donde uno puede ir, pero tienes que decidir verdaderamente si puedes viajar y si vas a estar seguro, por la presencia del COVID-19”, indicó Tomás Dardet, portavoz de Oficina de Turismo de las IVB en Puerto Rico. “En las IVB tienen todo súper controlado y entiendo que es el lugar idóneo para visitar, desconectarte del día a día y estar en un ambiente seguro”.

Atardecer en las Islas Vírgenes Británicas.
Atardecer en las Islas Vírgenes Británicas.

Tan cercano como el 15 de abril, el gobierno de las IVB abrirá sus puertos para la llegada de embarcaciones privadas, cuyos pasajeros tendrán que pasar por el mismo estricto protocolo de seguridad. “Esperamos con ansias el 15 de abril. Va a ser un momento muy emocionante y todos en la isla tenemos los dedos cruzados para que todo salga bien y no tengamos que echar para atrás todo lo que hemos avanzado”, comentó Rhodni Skelton, subdirector de la Oficina de Turismo de las IVB. “Durante todos estos meses hemos sentido el impacto de no tener la visita de los puertorriqueños y los extrañamos grandemente”.

Hasta el momento, no se ha tomado una decisión definitiva en cuanto a la celebración del evento masivo “Xmas in July”, el cual se canceló en el 2020, y que tiene gran popularidad entre los navegantes boricuas. Muy pronto se llevará a cabo una regata, que servirá como barómetro para tomar decisiones más adelante relacionadas a eventos con mayor público.

“Gracias a que cerramos nuestras fronteras debido a la pandemia, la naturaleza ha logrado reverdecer y los mares se han limpiado de una manera tan espectacular que, al estar en el mar, se pueden ver nadando en nuestras aguas cristalinas delfines, mantarrayas y tortugas”, mencionó Skelton. “Además de eso, al ser la ‘Capital de la navegación en vela del mundo’ este es el lugar perfecto para practicar de este deporte. A eso hay que añadirle que también es el lugar ideal para aquellos que aman pescar, sobre todo en esta época en la que nos encontramos”.

Un fin de semana en San Martín

Otra de las islas de las Antillas Menores que ya recibe turista es San Martín (Saint Maarten, en territorio holandés). Esta isla está dividida en dos, siendo la zona norte territorio de Francia, y la zona sur territorio de los Países Bajos.

Actualmente, los viajeros pueden entrar a la isla a través del Aeropuerto Princess Juliana, en el lado holandés. Estos iniciaron un protocolo en el cual aquellas personas que viajen desde Estados Unidos o Canadá, deben presentar un resultado negativo de las pruebas PCR del COVID-19 con menos de 120 horas de realizado. El viajero debe entrar al sitio web provisto por el gobierno de la isla (https://stmaartenehas.com/application-form/), llenar una forma y enviar la prueba negativa para pedir aprobación para entrar a la isla y comprar un seguro. La aprobación llega dentro de 12 horas y uno debe imprimirla junto con el resultado de la prueba negativa y enseñarla en el aeropuerto. En este mismo sitio web, cada turista tiene que pagar por un seguro médico a un costo de $30, que cubrirá todo lo relacionado al COVID-19, incluyendo noches en hotel, en caso de tener que entrar en cuarentena.

La isla de San Martín cuenta con hermosas playas y espectaculares hoteles.
La isla de San Martín cuenta con hermosas playas y espectaculares hoteles.

Hace dos semanas, un grupo de turistas puertorriqueños se hospedaron en el hotel Coral Beach Club (www.coralbeach-club.com) en la zona holandesa de la isla, logrando tener una extraordinaria experiencia. En este hotel se hospedaron en una suite que tenía una enorme terraza y una espectacular piscina privada. Además de eso, el hotel cuenta con el restaurante de alta cocina Big Fish, donde los platos de mariscos y pescados son la especialidad.

Justo al lado de este hotel se encuentra otra propiedad de los mismos dueños, llamada Oyster Bay Beach Resort (https://www.oysterbaybeachresort.com), el cual se distingue por tener una hermosa piscina tipo infinity que ha ganado múltiples precios, incluyendo el de las “5 mejores piscinas del Caribe” de Travel & Leisure. Los huéspedes también pueden comer en el Infinity Restaurant, el cual es al aire libre y tiene una vista a la piscina y al mar. Este hotel también está pegado a la playa Dawn, de arena blanca y agua cristalina.

Piscina infinity en el hotel Oyster Bay Beach Resort en San Martín.
Piscina infinity en el hotel Oyster Bay Beach Resort en San Martín.

“La ventaja de San Martín, es que prácticamente todas las actividades son al aire libre y no hay que estar en lugares cerrados. Por ejemplo, los restaurantes de ambos hoteles en donde nos hospedamos cocinan deliciosos y ambos tenían tremendas terrazas con mesas”, comentó la comunicadora Catherine Morales, una de las personas que viajaron desde Puerto Rico. “Otra de las ventanas que tiene es que, uno puede alquilar un auto por un módico precio y moverte por la isla, incluyendo al lado francés para visitar otros restaurantes, alguna de sus espectaculares playas o ir de compra”.

Sint Marteen se destaca por sus hermosas playas, siendo las más famosas en el área holandesa Great Bay, Little Bay, Maho y Mullet Bay, así como las que están en el área francesa como Orient, Grand Case, Friars Bay y Baie Rouge, entre muchas otras.

Exquisito plato de camarones del Restaurante Big Fish en Coral Beach Club.
Exquisito plato de camarones del Restaurante Big Fish en Coral Beach Club.

Según la experimentada viajera, es importante que las personas compren sus pasajes directamente con las líneas aéreas o a través de un agente de viaje en Puerto Rico, ya que ambos podrán resolver cualquier tipo de eventualidad que tengan en el camino. Morales indicó que debido a que la cantidad de pasajeros que están viajando en estos momentos es baja, algunas líneas aéreas que viajan hasta la pequeña isla, podrían hacer cambios o cancelaciones de último minuto.

De izquierda a derecha: Catherine Morales, Franki Torres y Ubi Catasús.
De izquierda a derecha: Catherine Morales, Frank Torres y Ubi Catasús.

“Mi recomendación es que visiten San Martín. Allí lo tienen todo súper bien montado. Las personas deben reservar en un hotel que cuente con todos los protocolos, y estando allí deben tomar las medidas de precaución normales, como si estuviera en su casa, manteniendo las mascarillas puestas en todo momento, seguir con el distanciamiento social, lavarse las manos continuamente y no meterse las manos en la boca o los ojos”, indicó Morales, quien siempre viaja con el mismo grupo de amistades. “La clave de ahora en adelante, es que tenemos que aprender a viajar y a cargar con aquellos accesorios y productos que nos van a proteger. Aquí podemos incluir gel desinfectante de manos, toallistas húmedas desinfectantes y los ‘face shields’. Yo viajo hasta con un kit protector que incluye un cubiertas para el asiento del avión, para la mesita del avión y hasta unas medias de papel para los zapatos”.

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