Si desea una experiencia real, llena de adrenalina, visita el International Speedway de Daytona

Esta vez, los más de 100,000 asientos de colores estaban vacíos, y los pilotos de autos de carreras solo tenían dos o tres animadores que les tomaban fotos y videos cuando pasaban como bólidos frente a sus ojos. Pero es que aunque la adrenalina estaba en “high”, no era una carrera automovilística lo que veíamos, sino a visitantes del International Speedway de Daytona, quienes habían comprado un boleto para la NASCAR Racing Experience.

Para un fan del automovilismo, la experiencia, en esta ciudad de Florida, será inolvidable. A la cita hay que llegar temprano, para recibir una orientación inicial y cuando se pasa a la pista, la misma en la que se celebra la mundialmente famosa carrera de Daytona 500, es el momento culminante.

Eso es solo el comienzo, porque tras recibir unas breves instrucciones adicionales, antes de subirse al auto, y el equipo de seguridad que incluye el casco, la emoción va “in crescendo”.

Al auto, real, de carrera, se entra por la ventanilla para ocupar el asiento del piloto o del copiloto. Esas son las dos experiencias que los visitantes pueden escoger, o conduce solo el auto o el mismo es conducido por el piloto y el visitante va como copiloto disfrutando de la experiencia. La duración e intensidad varían, desde cinco minutos, dependiendo del paquete comprado, hasta incluir el circuito principal con forma de óvalo triple de 2.5 millas y con el impresionante peralte de Daytona, (con 31 grados de inclinación en las curvas), que provoca que muchos pilotos tengan que hacer un entrenamiento especial para su cuello, por la fuerza G que provoca. Funciona todo el año, pero debe verificarse disponibilidad. Los precios más económicos promedian los $ 500.

La entrada para accesar el International Speedway de Daytona y vivir  una experiencia única llena de emoción y acción.
La entrada para accesar el International Speedway de Daytona y vivir una experiencia única llena de emoción y acción. (Especial / Gregorio Mayi)

A una hora de Orlando

Si va, es buena idea hacer el “Speedway Tour” ($25 para adultos y $20 para niños), que le da un buen vistazo a la pista, lo lleva hasta el área de sentarse (gigantesco, con 17 elevadores y 40 escaleras) y termina en el “Walk of Fame”, un museo con autos y otros transportes como aviones y buena información. Al frente está One Daytona, un centro comercial con tiendas, restaurantes y entretenimiento y el The Daytona, un hotel de Marriott Autograph Collection, con temática también de automovilismo.

En esta “cuna de NASCAR”, ubicada en la Costa Atlántica de Florida, en el condado de Volusia, puede visitar la “playa más famosa del mundo”, a cuatro millas de allí, o el cercano Faro de Ponce Inlet, el más alto de la Florida. Se encuentra a una hora de Orlando.

Las carreras oficiales

Visitar la Pista Internacional de Daytona, estrenada en 1959, es estar en el mismo medio de la acción donde se celebran la famosa Daytona 500, “La gran carrera americana”. La misma se realiza en febrero, pero otros eventos importantes, como el Rolex 24 At Daytona y la Coke Zero Sugar 400, atraen miles de fanáticos también. Puedes comprar boletos para varios días (precios varían), con actividades especiales incluidas. Hay asientos regulares, suites o lugares de acampar, para vehículos “RV” y casetas de campaña, dentro del mismo autódromo. Para las carreras importantes, los boletos y hoteles se agotan con anticipación.

NASCAR no es solo Daytona

Aunque este autódromo y las carreras que allí se celebran son las más importantes y reconocidas mundialmente, no solo en Daytona puede ver carreras de NASCAR.

La empresa familiar, cuyo nombre oficial es la National Association for Stock Car Auto Racing, (NASCAR), fue fundada por William France, en 1948, y ha pasado de generación en generación. Cuenta con 16 instalaciones alrededor del país y es además dueña del centro comercial One Daytona.

“¡De Canovanillas...boricua!” Así se presenta Edwin Gotay, un boricua que pese a haberse mudado cuando solo tenía cinco años, y haber crecido desde ese entonces en Florida, se le humedecen los ojos cuando habla de su isla.

“Me emociono cuando me preguntan qué extraño… son tantas cosas. Desde mi familia que todavía queda allá, como mi padre, hasta mi cultura y la comida. Un mofongo con carne frita no tiene comparación y es mi favorito”, dijo Gotay, casado con la puertorriqueña Ivelisse Gotay con quien tiene dos hijas, Julianna y Jubilee.

Gotay, el único puertorriqueño que tiene una posición ejecutiva en las oficinas de NASCAR, ya tiene ocho años en la empresa, precedidos por la misma cantidad de años en Coca-Cola.

Ahora se desempeña como Managing Director for Partnership Marketing y en una posición anterior se enfocó en atraer más latinos al deporte del automovilismo. Aunque con su ascenso, ahora maneja relaciones con los grandes patrocinadores, algo más global, sigue buscando que los latinos se vean más en ese deporte, destacando las figuras latinas, entre ellos, pilotos cubanos y mexicanos. “A los latinos les encanta saber que hay gente que habla su idioma, y cuando vienen a vernos, ya quedan cautivados con el deporte y la experiencia. Se vuelven fans”, concluyó Gotay.

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