Con la salida del baloncestista LeBron James de Cleveland, el puertorriqueño queda como una de las principales figuras de esta ciudad.

Washington - Con la salida del jugador estrella de la NBA, LeBron James, de la ciudad de Cleveland, el pelotero puertorriqueño Francisco Lindor, pintoresco campocorto de los Indios, queda como una de las principales figuras deportivas de una de las grandes ciudades del estado de Ohio.

Poco después de anunciarse el nuevo contrato de James con los Lakers de Los Ángeles, la gigantesca pancarta que la empresa Nike había colocado en la ciudad, con la imagen del jugador, fue bajada.

¿Será Lindor, sin duda, el alma del equipo de béisbol de los Indios de Cleveland, la próxima cara de la ciudad? “Tenemos un buen equipo y oportunidad de ganar si hacemos el trabajo correcto”, respondió inicialmente Lindor, quien anoche participó en su tercer Juego de Estrellas, cuando El Nuevo Día le preguntó si ahora los fanáticos de Cleveland le mirarán como el sucesor de James.

Al insistírsele en una respuesta, Lindor subrayó que “no juego para eso”.

Si la fanaticada quiere decir que soy la cara de Cleveland, pues perfecto. No tengo problemas con eso. Seguiré siendo Francisco “Paquito” Lindor donde quiera que vaya”, dijo el Lindor, quien acumula 25 cuadrangulares con 85 carreras anotadas y 62 remolcadas. También tiene promedio de .291 en 94 partidos.

“Oye, Cleveland, escuchamos que puedes necesitar una nueva pancarta”, tuiteó uno de los usuarios que tiene el béisbol de las Grandes Ligas, con una foto de Lindor.

Al ritmo que va este año, Lindor superaría su marca de 33 cuadrangulares de 2017, año en que comenzó a dar destellos —después de ser considerado un bateador de promedio y un excelente jugador defensivo— de toletero.

A su vez, el boricua ha acentuado, en cada momento, lo feliz que está de haberse reunido con otros miembros del equipo de Puerto Rico en el partido de ayer: Yadier Molina, Javier Báez, José Berríos, Edwin Díaz y Joe Jiménez.

Indicó que la emoción del Juego de Estrellas no disminuye cuando se participa por tercera ocasión, pero dijo que en términos de la logística “estoy menos perdido”.

En la conversación con periodistas el lunes, Lindor fue preguntado de qué hablan con el oponente cuando llegan a primera base. “Hablamos de cualquier cosa. Del turno que acabamos de tener, del pitcheo, de cuan mal lucí con el swing, hasta el perfume que usa, si está oloroso”, dijo, con su amplia sonrisa. Cuando le preguntaron quién es el más divertido, no titubeó: “Miguel Cabrera, es realmente gracioso”.


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