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El campocorto de los Indios de Cleveland visitó el plantel elemental Villa Marina, en Gurabo, donde tuvo un emocionante encuentro con quien fueran sus maestros

Gurabo - La del lunes fue una mañana especial para los estudiantes de la escuela elemental Villa Marina de Gurabo. ¿La razón? La visita de un exalumno muy especial: Francisco Lindor.

El campocorto de los Indios de Cleveland y de la selección de Puerto Rico se dio cita esta mañana a la escuela en la que cursó su escuela elemental antes de mudarse al estadio de Florida con su familia. Lindor está en la isla para participar este martes y miércoles de la serie de dos partidos entre los Indios y los Mellizos de Minnesota.

La iniciativa de llevar a Lindor a Gurabo, denominada Players Going Home, es un esfuerzo de Major League Baseball (MLB) para darle la oportunidad a los peloteros de las Mayores de volver a sus raíces y agradecer de algún modo a aquellos que los ayudaron en su desarrollo hasta llegar a cumplir el sueño de llegar a Grandes Ligas.

Allí en Villa Marina, Lindor compartió con los chiquillos, a quienes les impartió lecciones de béisbol. También compartió con la facultad, incluidas varias maestras que enseñaron a principios de la década pasada.

“Estos chicos se han dado a la tarea junto a sus maestros de saber quién es Francisco Lindor y de conocer un poquito más sobre el béisbol y, sobre todo, nos quisimos ir un poquito más allá y conectar el béisbol y el deporte con las demás materias y trabajar con lo que es educativo. Paquito, un placer y un honor que estés de vuelta a tu casa. Villa Marina es tu hogar”, expresó el director de la escuela, Inti Santiago, quien le obsequió al cagüeño una foto de cuando cursó estudios en la escuela.

Por su parte, Lindor, de 24 años, contó que tiene muy frescas las experiencias que vivió en este plantel donde estudió unos dos a tres años, según contaron sus maestros. Una valiosa foto de la clase 2004-2005 queda como muestra fehaciente en la Escuela Villa Marina, de que en efecto el chico pasó por aquí. En la misma, con unos 11 años, aproximadamente, exhibía el look del afro con que se dio a conocer desde que debutó en las Mayores en la temporada de 2015 con los Indios de Cleveland, con quienes tendrá la oportunidad de jugar en la isla mañana y el miércoles. Será, además, su primera oportunidad de jugar como profesional en su país, en el que nació y dio sus primeros pasos como peloteros hasta que su familia partió a Estados Unidos cuando estaba próximo a entrar a la escuela intermedia.

Es algo sumamente algo especial. No soñé con que yo fuese el ídolo de ellos, soñaba con estar aquí con los nenes y decirles que sí es posible. Siguen siendo niños… con tantas cosas que han sucedido, ya Puerto Rico está mucho mejor, pero verlos con la sonrisa y que desean estar en diferentes sitios, no solo pasar por la vida, y hacer cosas grandes, es algo bonito”, dijo Lindor a la prensa que lo recibió también, refiriéndose a la impresión que tuvo al ver y conversar con los chicos.

“Esta es una isla pequeña, pero hay mucha gente con sueños grandes, mucha gente que quiere lograr cosas grandes en la vida. Nadie aquí quiere que le regalen nada. Queremos el respeto y salir a ganarnos las cosas. Eso es lo que está haciendo la gente, es lo que hice yo y es lo que hemos hecho los que estamos en Grandes Ligas”, añadió.

Lindor estuvo acompañado por su mamá, María, y entre otras cosas habló de lo importante que era para él que en Estados Unidos vieran dónde comenzó todo para él, incluido el parque donde jugó de niño.

Como parte de su visita, posó para fotos con personal de la escuela y algunos niños. Se confundió en abrazos con algunas de sus maestras, como Nilsa Vázquez, de la clase de matemáticas, material que el pelotero recordó como su favorita.

“(Recuerdo) todos los momentos que yo corría por el parque, por la escuelita; le daba a la bolita y corría. Todas las veces que entré a los salones sudado… ver a los maestros que me dieron clases a mí, es algo hermoso”, agregó.

De un chiquito que se despidió de sus compañeros y maestros siendo un preadolescente en 2005, hoy llegó un joven hombre que a sus escasos 24 años ha cosechado fama desde que debutó como pelotero profesional, y en específico desde que se estrenó en las Grandes Ligas.

Desde ese instante, la prensa norteamericana que cubre a diario los juegos y que lo vio brillar en el más alto escenario, el de la Serie Mundial de 2016 ante los Cachorros de Chicago, siempre ha destacado la sonrisa y humildad del boricua.

Esa misma sonrisa fue la que hizo su entrada por los portones de la Escuela Villa Marina y permaneció allí por más de dos horas. No fue una simple visita. Lindor se tomó el tiempo de saludar no solo a sus exmaestros y compartir con el director Inti Santiago, sino que tuvo unas palabras para los niños, quienes estaban organizados por pequeños grupos en el terreno del parque de pelota del plantel.

“¿Cuál es la clase favorita de ustedes?”, preguntó a algunos. “Ninguna”, contestó jocosamente un niño, a lo que Lindor respondió, “cómo va a ser, te tiene que gustar por lo menos alguna”.

“Yo aprendí a escribir cursivo”, le comentó con inocencia otra pequeña, lo que Lindor le celebró y añadió, “ustedes están adelantados”.

“Yo no era el mejor estudiante, pero tampoco era un estudiante malo”, dijo luego un breve aparte con la prensa de Estados Unidos y Puerto Rico que cubrió el evento, preámbulo a los dos partidos en el Hiram Bithorn ante los Mellizos. 

“Me gustaba estudiar. A veces atendía (a las clases), a veces no”, agregó riendo.


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