La película Frozen ha sido uno de los grandes aciertos de Disney. (Archivo)

A fines de noviembre del 2013 Disney estrenó una película sobre princesas, hermanas, renos y hombres de nieve bajo el título de “Frozen”.

Inmediatamente, la cinta se convirtió en un éxito mundial, tomando al mundo por tormenta (de nieve) con una taquilla de Estados Unidos $1.2 mil millones y creando cientos de millones de conversos que querían vestirse como las protagonistas y cantar las canciones insignes del filme. Incluso aquellos que no tenían preferencia por el filme pronto supieron todo sobre el mismo por pura osmosis. Por unos meses, la fiebre de “Frozen” dominó al mundo, e incluso años después la importancia de la película animada se sigue sintiendo hasta la fecha.

Es por eso que cuando Disney anunció que “Frozen” tendría una secuela cinematográfica en marzo del 2015, esto no fue una sorpresa para la prensa especializada, sino una inevitabilidad.

A una semana del estreno mundial de “Frozen 2” el próximo 22 de noviembre, es interesante revisar qué hizo de la original tal éxito.

Por décadas, Walt Disney Company fue acusado de fomentar estereotipos entre las niñas que actualmente son considerados dañinos para la sociedad: el amor a la primera vista, la búsqueda de un príncipe azul, el énfasis en el amor romántico.

Si bien en los últimos años han intentado crear películas diferentes, con protagonistas femeninas más proactivas (“Mulan”) e historias que exploran otros tipos de relaciones que las románticas (“Lilo & Stitch”, “Brother Bear” y “The Emperor’s New Groove”), “Frozen” fue la primera vez que la fórmula tradicional de Disney fue puesta de pies a cabeza. Es así que en esta película el encantador príncipe es el villano, la ‘bruja’ es una persona bondadosa, aunque incomprendida, y el acto de ‘verdadero amor’ es un ejercicio de puro amor filial entre hermanas.

La visión más madura de la cinta queda ejemplificada en el personaje de Anna (Kristen Bell), quien comienza la historia con una actitud bastante similar al de princesas de Disney pasadas, enamorándose inmediatamente del príncipe Hans (Santino Fontana) al conocerlo, a comprender las complejidades de las relaciones entre las personas y la que tiene con su hermana Elsa (Idina Menzel). Su posterior romance con Kristoff (Jonathan Groff), crece de una manera más natural a comparación.

Incluso Hans, el villano de la cinta, es dado una motivación compleja para sus actos de usurpar el trono de Arendelle y muestra ciertas actitudes positivas como buen manejo de los soldados y manteniendo el reino en funcionamiento durante la crisis.

En el libro “Las ciencias sociales del cine” del psicólogo James C. Kaufman, el autor indica, mediante un análisis de 220 películas para niños entre 1996 y 2009, que un guion con temas más complejos y mejor tratados eran más exitosos al convertirse en películas que aquellos que subestimaban a su audiencia, lección que ya nos había mostrado Pixar con el triunfo de cintas como “Toy Story”, “WALL-E” y “Up”.

Érase un Elsa

Es indudable que el corazón de “Frozen” radica en la relación de Anna y su hermana Elsa.

Curiosamente, la decisión de convertir a Anna y Elsa en familia no fue tomada hasta bien avanzada la producción de la película. Remontándonos en el tiempo, Disney quiso hacer una adaptación del cuento “La reina de las nieves” de Hans Christian Andersen desde 1937, año en que salió su primer largometraje “Blancanieves y los siete enanos”.

“La reina de las nieves” era parte de las creaciones escritor danés, autor también de “La sirenita”, “El soldadito de plomo” y “El patito feo”, cuentos de hadas que serían adaptados por Disney a lo largo de su historia. Sin embargo, el intento de sacar la película adelante no dio fruto hasta el éxito de “Tangled” (2010), a su vez una adaptación del cuento “Rapunzel”. Es así que en diciembre del 2011 Disney anunció por primera vez el título de su nueva película, “Frozen”, y dio como fecha de estreno el 27 de noviembre del 2013.

Inicialmente el personaje que se convertiría en Elsa era simplemente ‘la reina de las nieves’, la villana de la película en oposición a Anna, la protagonista. Luego de un proceso de revisión interno en Disney se terminó cambiando la relación de Anna y Elsa al de hermanas, aunque todavía antagonistas entre ellas.

El verdadero cambio vino cuando se presentó al equipo de producción la canción “Let It Go” por Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez, inicialmente una canción de villanos en la tradición de Disney, esta causó un replanteamiento de cómo los directores Jennifer Lee y Chris Buck veían a Elsa.

“(La canción) cambió a Elsa a alguien quien estaba siendo impulsada y dominada por el miedo”, dijo el director artístico de la película Michael Giaimo. “La canción cambió tanto que Jennifer Lee (inicialmente la guionista) tuvo que reescribir el primer acto, y eso cambió la película entera.

La nueva versión de Elsa, como una persona con buenas intenciones que causa daño por sus errores y quien se aísla del resto del mundo para evitar repetirlos. Este problema resonó fuertemente no solo con el público infantil, sino también con adolescentes y adultos, quienes simpatizaban con las dificultades del personaje, aumentando así la legión de seguidores de la cinta a otras edades.

“Let It go”

La canción “Let It Go” no solo fue importante por su repercusión en la historia, sino por sus capacidades para encantar tanto a grandes y chicos que le valieron un premio Oscar a Mejor composición. Creada por Anderson-López y López y traída a la vida por la voz de Idina Menzel, “Let it Go” es un himno a la liberación, en este caso de Elsa, de las altas expectativas sociales y un llamado a ser su versión más auténtica. Este tema se propagó rápidamente por el internet con covers, tributos y demás productos derivados.

Disney supo aprovechar este movimiento en el internet al no restringirlo con amenazas legales, permitiendo que la canción se expandiera a todos los rincones del globo. Ayudando a sus intentos fue el hecho de colgar la secuencia completa en YouTube, vídeo que hasta la fecha tiene más de 676 mil millones de vistas en dicha plataforma.

Otras canciones de la película como “For the First Time in Forever” por Kristen Bell y Idina Menzel, “Do You Want to Build a Snowman”, “In Summer”, y “Love Is an Open Door” mantienen el resto de la película entretenida y le dan un momento de protagonismo al resto de los personajes.

No hay lugar a duda de que cuando “Frozen 2” llegue a los cines este 22 de noviembres, será un éxito en las taquillas. El renombre de la película, así como el aparato publicitario de Disney, se encargará de que las salas se mantengan llenas. La incertidumbre radicará más en que si Disney podrá recrear el fenómeno viral que fue la primera película.

Y si bien esto es imposible saber hasta que la cinta se proyecte alrededor del mundo, la prensa especializada ya ha adelantado las críticas a la película, encontrándola derivativa de los temas de la primera y con un poco menos de magia que en 2013.


💬Ver 0 comentarios