"Dumbo" estrena hoy en las salas de cine de Puerto Rico. (Disney via AP)

Dentro del panorama actual de la industria cinematográfica, no hay nada más representativo de un producto corporativo que un 'remake' de un filme animado que ha sido celebrado como un clásico por varias generaciones desde su estreno en 1941.

Sin embargo, una de las gratas sorpresas que llega con el estreno de la nueva versión de “Dumbo” es cómo el guionista Ehren Krueger y el director Tim Burton han evitado que esta versión no sea un ejercicio cinematográfico estéril. Los cineastas logran esto con una buena dosis de expresionismo postmoderno y subversivo que empuja la trama original en una nueva dirección.

Lo nuevo en esta versión de “Dumbo”, que comienza a exhibirse hoy en los cines de la isla, se manifiesta a mitad del guion con la llegada de Michael Keaton como V.A Vandevere, un hombre de negocios que quiere sacar al personaje titular del circo donde voló por primera vez y darle una plataforma nacional para su magia en Dreamland, el parque de diversiones del cual es dueño.

Durante esta sección del filme, las alusiones a Walt Disney y Disneyland son tan evidentes que resulta intrigante, y genuinamente emocionante, la posibilidad de que el estudio que lleva el nombre de su fundador haya aprobado un filme donde la avaricia corporativa es la cualidad más deplorable del villano de la historia.

Independientemente de las implicaciones de esto y de cómo Walt Disney Pictures lo haya manejado tras bastidores, Kruger y Burton usan esta parte de la narrativa como una metáfora para delinear los peligros que enfrenta un artista cuando trata de trabajar en sistema capitalista que no tiene ningún reparo en derramar sangre y destruir almas para poder vender su producto.

Los niveles de ironía se disparan aún más cuando Burton muestra más interés por la comunidad del circo que quiere ayudar a Dumbo a reunirse con su madre que con la parte de la historia que muestran la magia de un elefante que puede volar.

Para aquellos del público que quizás no conecten con la vibra subversiva del filme, el guion les provee un ancla emocional con la historia central de su personaje titular, que en esencia sigue siendo la misma del filme animado, y con los personajes de Milley (Nico Parker) y Joe (Finley Hobbins), dos niños que han estado viajando con el circo en la espera de que su padre (Colin Farrell) regrese de la Primera Guerra Mundial. Cuando esto sucede, a su progenitor le toca cuidar a los elefantes. Proteger a Dumbo y a su madre se convierte en el proyecto de vida que los vuelve a unir como familia.

La otra cualidad distintiva de esta película es cómo Burton y su equipo de producción se encargan de que la propuesta visual sea un festín para la pupila del espectador.

La cinematografía y eldiseño de producción es exquisito y se destacan aún más en los momentos que Burton busca aludir o rendirle homenajes al filme original. Aquellos que vayan con reservas de cómo los elementos más problemáticos de la primera versión se manifiestan en esta deben saber que aquí los animales no hablan ni cantan, el personaje titular no se emborracha accidentalmente y aun así Burton se las ingenia para incorporar los visuales psicodélicos de la secuencia de “Pink Elephants on Parade”. Más importante aún es saber que la melancolía que caracteriza lo que sucede entre Dumbo y su madre llega de una forma más templada.

Aunque queda claro que Tim Burton y Ehren Kruger estén convencidos que han creado un Caballo de Troya cinematográfico que celebra la libertad artística plena, su versión de Dumbo solo puede ser celebrada como entretenimiento efectivo que logra incluir toques de originalidad a la misma vez que trabaja con una fórmula corporativa cuya misión principal es lograr que el público salga del cine sonriendo y contagiados de la magia que vieron en la pantalla grande.


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