Fray Eddie Caro y el fenecido sacerdote Ángel Darío Carrero iniciaron el Proyecto Niños de Nueva Esperanza, en la comunidad de Sabana Seca en Toa Baja. (GFR Media)

Por los pasados 21 años, el Proyecto Niños de Nueva Esperanza, Inc. se ha dedicado a ofrecerles nuevas alternativas a los menores de Toa Baja, superando dificultades económicas y teniendo como muestra de su éxito la transformación de muchos de sus integrantes, quienes han vuelto para compartir lo aprendido con los más pequeños.

Un hecho esperanzador y que, a la vez, muestra el éxito de esta iniciativa es que muchos jóvenes que recibieron apoyo en Nueva Esperanza se encuentran cursando estudios universitarios o ya los culminaron y han regresado para transmitir sus conocimientos a una nueva generación que llega hasta el proyecto buscando dirección y enfoque.

“Un grupo de los jóvenes que en unos inicios eran los niños que se acercaban al proyecto, están trabajando como tutores. El mismo proyecto que les dio un espacio para soñar con lo imposible, les permite llevar un mensaje de esperanza a sus vecinos. Ellos han asumido un camino de responsabilidad porque confiaron en ellos. Creo que ese es un signo de madurez del proyecto”, destaca Fray Eddie Caro.

El proyecto ofrece servicios dirigidos al desarrollo integral de niños, niñas, jóvenes y sus familias en la comunidad de Sabana Seca en Toa Baja y zonas aledañas.

Esta iniciativa de desarrollo comunitario -que fue establecida por los frailes franciscanos del Caribe, especialmente por Fray Eddie Caro y el fenecido sacerdote Angel Darío Carrero- ha logrado superar fuertes pruebas, sobre todo aquellas impuestas por la difícil situación económica que vive la isla desde hace más de una década.

Sin embargo, Fray Caro destaca que la ayuda de la ciudadanía y de personas comprometidas con el proyecto, el efecto transformador en cientos de jóvenes ha sido mucho más poderoso.

“El proyecto tiene 21 años, está en su mayoría de edad. En él hay una ética de trabajo comunitario bien establecida. De igual forma ya ha madurado una espiritualidad franciscana en el lugar, sobre todo porque es un proyecto de los frailes y un trabajo para estar entre los menores de la tierra”, expresa el sacerdote.

El religioso destaca que, aunque “todavía queda camino por recorrer”, estos años de experiencia en la comunidad toabajeña le han demostrado que es posible transformar la vida de sus niños, algo que sigue sirviendo de inspiración para no dejarse vencer por la adversidad.

“Los frailes continuamos este proyecto porque es nuestro. Siempre lo hemos catalogado como el brazo social de la fe, de una fe que promovemos en la comunidad”, asegura.

Una cena con fin benéfico

Para lograr que el proyecto continúe operando exitosamente un grupo de colaboradores se ha unido para celebrar la decimosexta Cena Amigos de la Esperanza. Esta tiene como fin recaudar fondos para fortalecer los programas educativos de esta entidad que por más de dos décadas ha ofrecido oportunidades a niños.

Recientemente, Carmen Rita Vélez Borrás, presidenta del comité organizador, recordó los inicios de esta cena.

“Gracias a la solidaridad de amigos desde esa primera cena, los sueños de los niños del proyecto se convirtieron en realidad a través de los programas, y los colaboradores sintieron de primera mano el regocijo que llega cuando se apuesta a la esperanza que no defrauda. Este es uno de los motivos que hacen que este evento sea importante, no solo en la recaudación de los fondos tan necesarios que allega a los limitados recursos del proyecto, sino, además, en que es el vehículo para renovar y aumentar el necesario grupo de amigos que ayuden a sostener los programas y servicios que ofrecemos”, recordó

El evento se llevará a cabo el miércoles 13 de noviembre, en el restaurante L’Olivo, en la avenida Roosevelt.

La actividad comenzará con un cóctel con diversos bocaditos como croquetas de pescado con alioli y continuará con una cena de tres cursos y postre diseñada por los chefs de L’Olivo Víctor Mojica y John Ayala. Cada platillo estará acompañado de una o dos etiquetas de excelentes vinos escogidos por Guillermo Ramis de Ambrosía.

El donativo para asistir a la cena es de $225 por persona. Los interesados deben llamar al 787-261-4543.


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