Decenas de personas aguardan desde ayer, viernes, a las afueras del CBA

La esperanza nunca se pierde. Esa es la consigna de un grupo de decenas de personas que permanecen en fila desde ayer por casi 30 horas y pernoctaron en una silla de playa en las afueras del Centro de Bellas Artes (CBA), Luis A. Ferré en Santurce para intentar adquirir un boleto al costo que sea para la producción “Hamilton”.

Contrario a los estudiantes universitarios que también durmieron la semana pasada en el exterior del CBA, -para ser uno de los 1,000 afortunados en asistir a una función-, este grupo de personas no tiene la certeza de adquirir boletos para las últimas funciones del laureado musical que culmina mañana en la isla. 

La fila de esta mañana llegaba a la parada de la guagua, ubicada frente a la plaza Juan Morel Campos. Alrededor de 100 personas, en su mayoría adultos, esperaban por la apertura de la boletería para tratar de comprar algún boleto. 

La primera en llegar a la fila fue la residente de Río Piedras, Nelly Vidal. Llegó ayer, viernes a las 5:00 a.m. en su intento por adquirir dos boletos para su hermano y jefe. 

Los boletos no son para mí. Son para mi jefe el doctor Meléndez . Él no pudo comprar boletos cuando comenzó la venta y estoy aquí para conseguirlos", contó Vidal, quien llegó con una cartera llena de suministros de comida para pasar la larga espera. 

¿Pero, va a pagar lo que sea por esos boletos?, preguntó El Nuevo Día

“Bueno tengo la tarjeta de crédito, así que la voy a pasar”, aseguró entre risas la residente de Río Piedras que mencionó que aunque trató de buscar un relevo para la noche no consiguió a nadie. 

“Aquí la gente no quiere trabajar. Traté de que alguien me relevara en la noche y nadie quiere. Incluso era pagando”, dijo entre risas Vidal.

A su lado en fila, se encontraba Aimée Feliciano y Xiomara Murphy de Guaynabo. Feliciano al igual que Vidal llegó al CBA en busca de boletos para otra familiar. 

Según contó, su suegra le regaló boletos para una de las funciones, pero no pudo conseguir para ella, ya que había un límite de boletos por persona. Así que se dio a la tarea de llegar ayer a las 9:00 a.m. para permanecer en fila y tratar de comprar un boleto para su suegra como parte de su regalo para celebrar sus 75 años. 

Feliciano y Murphy optaron por hacer turnos en la fila, por lo que solo una durmió en el exterior de la plaza del CBA. 

 Una de las últimas de la cola fue Clorinda Duarte, residente de Carolina. 

Duarte decidió no trasnocharse y madrugó para hacer la fila. Al igual que otros puertorriqueños jugó la lotería y no contó con la suerte de ganarse boletos. 

Lo increíble es que le dije a mis amigos cómo entrar a la lotería y ellos se ganaron boletos y yo no. De hecho, una amiga mía se ganó boletos en la lotería y me invitó ese día y no pude ir porque estaba enferma. Me debí tomar algo y venir”, lamentó Duarte que sentenció que

Lin-Manuel Miranda es un orgullo para todos los puertorriqueños”. 

Con la misma esperanza que el resto de los seguidores de Miranda, se encontraba la maestra de Manatí, Melissa Rivera y su hija Ciara Camacho. Ambas llegaron a las 3:15 a.m., luego de que el miércoles pasado intentaron comprar boletos, pero no tuvieron suerte. 

La joven de 12 años dedicó invertir su tiempo en la fila para crear un retrato a lápiz de Miranda. Madre e hija lograron el miércoles obtener los autógrafos de varios actores de la producción que salieron a saludar al público finalizada la función.


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