Repasamos la increíble carrera de esta directora y dramaturga.

La directora puertorriqueña Victoria Espinosa falleció hoy, sábado, a los 97 años de edad, en una institución hospitalaria en Bayamón.

La información fue confirmada a El Nuevo Día por el productor Florentino Rodríguez. 

Espinosa fue figura clave en el teatro moderno puertorriqueño.

Desde que en el año 2000 sufrió una caída y se sometió a un implante de cadera, la maestra bajó su ritmo de trabajo, pero eso no la detuvo y continuó laborando activamente hasta el 2011, cuando protagonizó la pieza “Nana”, dirigida por Julio Ramos. Esta fue una de sus últimas apariciones en los escenarios.

Nacida el 26 de marzo de 1922, en Santurce, la doctora Espinosa es considerada una de las figuras más importantes del quehacer cultural puertorriqueño del siglo 20. Graduada de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, se destacó como profesora universitaria, directora, gestora cultural, productora y maestra de maestras.

 Llevó a cabo su maestría en Estudios Hispánicos de la UPR, donde conoció y se casó con el artista plástico Luis Maisonet, con quien procreó a sus dos hijos, Luis y Sol. Durante ese tiempo, inicia uno de los grandes retos de su carrera cuando le entregan el Teatro Infantil Universitario, el cual convierte en el reconocido Comedieta Universitaria, donde dirige “Títeres de Cachiporra”, de Federico García Lorca, y “La caja de juguetes”, de Claude Debussy, entre otras. También estuvo a cargo del Teatro Universitario, del Teatro Rodante y fundó el desaparecido taller Teatro Theatrón de Puerto Rico. 

Cabe destacar que Espinosa llevó a cabo el estreno mundial de la obra “El público”, de Federico García Lorca, en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, que dirigió en 1978. Además, escribió el libro “Lorca en mí y yo en Lorca”, y fue reconocida en el 2000 con el premio Pozo de Plata, máximo galardón del Museo Casa Natal de Federico García Lorca, en Granada.

Espinosa realizó estudios doctorales en la Universidad Autónoma de México, donde escribió su disertación doctoral sobre el teatro del dramaturgo puertorriqueño René Marqués y llevó a cabo la presentación de la obra “Los soles truncos”. Esta pieza la dirigió por primera vez en 1958 durante el Primer Festival de Teatro Puertorriqueño, de la mano del propio Marqués.

En su trayectoria, la doctora dirigió una gran cantidad de obras memorables como “La zapatera prodigiosa”, de Federico García Lorca; “Equus”, de Peter Shaffer, y “Acreedores”, de August Strinberg, entre tantos otros títulos.

Pero el trabajo de “Vicky”, como le llamaban cariñosamente sus familiares y amigos, no solo fue como directora. Ella luchó incasablemente por mantener y promover el teatro puertorriqueño, desde diversas posiciones. En 1985 se convirtió en la directora de la División de Teatro del Instituto de Cultura Puertorriqueña, posición que ocupó hasta 1989, logrando grandes avances. Creó el Colegio de Actores, la Asociación de Productores de Teatro y adquirió los teatros Matienzo y Music Hall. Además, propulsó la creación del Fondo Especial para uso de la División de Teatro del ICP, con el propósito de fomentar el desarrollo de las artes teatrales en el país.

Por todo el trabajo realizado, Espinosa fue reconocida en múltiples ocasiones, tanto a nivel nacional como internacional. Muestra de ello fue cuando en el año 2000 nombraron el Teatro Music Hall, en Santurce, como la Sala Experimental Victoria Espinosa. Esta estudiosa, además, fue figura clave contra los prejuicios raciales.

Ya fuera desde la calle o desde las tablas, esta mujer vivió para el teatro, que consideraba un templo. Hoy sus familiares, amigos, colegas, discípulos y el pueblo puertorriqueño lloran su partida, pero agradecen el legado inmenso que deja al país que tanto amó y defendió.


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