La poeta uruguaya Ida Vitale gana el Premio Cervantes (semisquare-x3)
Ida Vitale recibirá el galardón el próximo mes de abril. (AP)

La uruguaya Ida Vitale, referente para poetas de todas las generaciones, ganó el Premio Cervantes 2018, un galardón que ha saltado costumbres al reconocer a una mujer escritora, la quinta en más de 40 años, y al no respetar la "ley no escrita" de alternancia de premiados entre España y Latinoamérica.

El ministro de Cultura y Deporte de España, José Guirao, anunció el fallo del jurado del Premio Cervantes, el máximo galardón de las letras en castellano y dotado con $141,200, que reconoce la trayectoria poética e intelectual de "primer orden" de Ida Vitale, nacida en  Montevideo en 1923.

Su lenguaje es “uno de los más destacados y reconocidos de la poesía presente en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y honda. Convertida desde hace un tiempo en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español”, señaló el fallo del jurado, presidido por la escritora Carme Riera, integrante de la Real Academia Española. 

Se trata de la quinta mujer que ha ganado el Premio Cervantes, tras las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y la mexicana Elena Poniatowska (2013), un bajo porcentaje de escritoras que fue recordado hoy durante las deliberaciones del jurado.

Los premiados en las dos últimas ediciones, el nicaragüense Sergio Ramírez (2017) y el barcelonés Eduardo Mendoza (2016), también fueron miembros del jurado que, con la elección de una autora uruguaya, interrumpió la tradición no escrita de alternar cada año a premiados españoles y latinoamericanos. 

Y una de las pocas ocasiones de los últimos 20 años en las que no se ha cumplido esa regla "no escrita" de alternar ambas orillas del Atlántico a la hora de conceder el premio, ya que el nicaragüense Sergio Ramírez fue el ganador del pasado año y, según ese orden, le habría correspondido a un escritor español en 2018.

Ramírez, que formó parte del jurado, destacó la escritura de Ida Vitale y cómo representa a Uruguay, una "verdadera potencia" en poesía de mujeres.

Crítica, ensayista y traductora, la recién galardonada pertenece a la generación dorada de la gran literatura uruguaya de los años 40, posee el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2015) y hace apenas dos meses fue reconocida con el Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de Literatura en Lenguas Romances 2018 por haber "enriquecido la lengua española".

"!Qué locura!", dijo Vitale cuando el ministro la llamó por teléfono para comunicarle el fallo del jurado y, tras hablar de los galardones que ha recibido en los últimos tiempos en España, insistió: "Los españoles siguen igual de locos que en la época de la conquista".

Tras anunciarse este año de que sería homenajeada en Guadalajara  Vidale echó mano del humor y dijo a The Associated Press que el aluvión de honores, más que alegría, le provocaba “sospechas”. 

Guirao, la describe como una mujer vital, que hace honor a su nombre, de tal forma que se ha mostrado convencido de que no tendrá dificultades para recoger el premio en la ceremonia que se celebra en abril en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid.

Elegante, lúcida y culta, Vitale, que sigue escribiendo a sus 95 años, ha tenido siempre como referente y padre poético a Juan Ramón Jiménez. Su poesía la inició en 1949 con "La luz de esta memoria", al que siguió "Palabra dada" (1953), "Cada uno su noche" (1960) o "Paso a paso" (1963). Después llegarían otros muchos otros títulos de poesía y ensayo y reconocimientos.

La autora vivió más de una década exiliada en México debido a la dictadura militar que llegó al poder en Uruguay en 1973, y se mudó más tarde a Estados Unidos, donde vivió hasta hace poco con su segundo esposo, el también poeta Enrique Fierro, fallecido en 2016. 

Vitale ha dicho que llegó a la literatura a través de la lectura y de forma casi natural, nunca con la intención de ser escritora. 

“Simplemente empecé a hacerlo”, dijo en su entrevista más reciente con AP, en la que afirmó que, a la hora de escribir, “lo realmente importante es saber lo que no se puede decir”. 

Tanto el ministro como el escritor nicaragüense subrayaron la proyección del galardón al acercar las obras de los premiados a un público más extenso.

Creado en 1975 por el Ministerio de Cultura español, este premio reconoce la trayectoria de un escritor que con el conjunto de su obra haya contribuido a enriquecer el legado literario hispano.

El Cervantes tiene además este año una especial relevancia para el mundo de las letras ya que no ha habido Premio Nobel de Literatura después de que la Academia sueca haya aplazado hasta 2019 su concesión.  

La entrega del Cervantes tiene lugar todos los años el 23 de abril, el día en el que se conmemora la muerte del autor de “Don Quijote”, en una ceremonia solemne que suelen presidir los reyes de España.


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