18 octubre 2022 Naranjito, PR.
Proyecto Somos.
Entrevista con Lilia M. Rivera Morales, educadora de 90 años de edad, quien todavía sigue activa en la enseñanza e hizo un libro para aprender a leer y escribir
Foto: Wanda Liz Vega
18 octubre 2022 Naranjito, PR. Proyecto Somos. Entrevista con Lilia M. Rivera Morales, educadora de 90 años de edad, quien todavía sigue activa en la enseñanza e hizo un libro para aprender a leer y escribir Foto: Wanda Liz Vega (Wanda Liz Vega Dávila)

Hace 66 años que Lilia María Rivera Morales pisó por primera vez un salón de clases en calidad de educadora y, desde entonces, ha dedicado su existencia a enseñar a leer y escribir a miles de niños.

Es la pasión que, a diario despierta a la nonagenaria naranjiteña quien -el pasado año- escribió el libro: “El método ecléctico Lily, metodología para padres y educadores de Puerto Rico”, con el propósito de capacitar a maestros, progenitores y abuelos en el arte de la lectoescritura.

Su meta es alcanzar al último ciudadano en su primera etapa de vida, tal como hizo en el Sistema de Educación Pública, a donde estuvo por varias décadas. Allí daba el primer grado, además de fungir como directora escolar, superintendente y maestra de escuela superior, entre otros roles que ejecutó.

“Esta vocación surgió desde que era una niña. Es una obra que me duele, porque mis papás se divorciaron; mami tenía cinco hijos. Se separaron y mi abuela me recogió en su casa. Mi tía era maestra y, todo lo que vi en ella, era escuela”, recordó Lilí, como cariñosamente se le conoce.

Al crecer, la enviaron a Estados Unidos “y, lo que hice fue trabajar y estudiar. Regresé (a Naranjito) casada. Ahí, dieron oportunidad a estudiantes que tenían preparación y, como yo había estudiado secretarial en la Universidad de Puerto Rico, fui y me cogieron de maestra en el 1956. Yo tenía 23 años”, contó Rivera Morales quien tuvo tres retoños.

Primero, enseñaba inglés de cuarto grado. Luego, “me mandaron a coger un examen, lo pasé y, entonces, me cambiaron de enseñar inglés, de cuarto a séptimo grado”.

“Enseñé a leer inglés primero, antes que español. Pero el inglés me preparó para hacer lo que estoy haciendo ahora: atender las necesidades básicas de los niños a tiempo. Eso no se está haciendo; preparar a los estudiantes para leer y luego escribir. En esa etapa estamos”, resaltó.

Sin embargo, tras un movimiento que la llevó a laborar en escuela superior por 20 años, Lilí regresó al nivel primario, al constatar que los alumnos no dominaban la lengua materna.

“Cuando terminé el año, mi grupo (de primer grado) salió arriba en las pruebas. Todavía me emociono porque, para mí, fue algo grande. Pero yo sabía lo que tenía, porque el programa de inglés es muy estructurado, enseñas y continúas, yo sabía lo que estaba haciendo, pero jamás imaginé que terminaríamos en el primer lugar de toda la isla”, dijo aún emocionada.

¿Cuál era su secreto?

“Les enseñaba a leer y a escribir en inglés, pero le daba dictado diario. Soy una enamorada del dictado porque es lo que te fija el aprendizaje”, acotó al resaltar que trabajó en San Juan, Caguas y Cayey.

Así las cosas, la educadora volvió a su pueblo natal, pero “me mandaron como superintendente de escuelas en Toa Alta. No me gustó ser superintendente, porque eso era bregar con la gente y lo mío son los muchachos. Me hacían falta los nenes. Entonces, decidí volver a la escuela”.

La enfermedad de su padre, hizo que Rivera Morales saliera del aula que tanto amaba. Hasta que él falleció.

“Solicité en el Colegio Belén y llegué a dirigirlo cinco años. Me encantó ese colegio, porque preparé un estudio de necesidades, reuní a los padres. Fue la cátedra más feliz de mi vida”, confesó.

Con el tiempo, señaló, salió completamente del Sistema Público y se fue a la República Dominicana a plantar su pasión por la enseñanza, a través de la implementación del método ecléctico “donde utilizo las cinco artes del lenguaje: observar, escuchar, hablar, leer y escribir”.

Así surgió la idea del libro.

“Ahora regresé y estoy en ese revolú del libro. Abrieron una escuela en Barranquitas, Mirando al futuro, le mostré técnicas sin conocerlos (a los maestros), para cómo enseñar a leer y a escribir español”, reveló.

La publicación ‘Metodología para padres y educadores de Puerto Rico’, ha llegado a Argentina, Venezuela y Estados Unidos, entre otros países. Además, “el libro está llegando a toda la isla”.

“Los puertorriqueños en Estados Unidos han comprado el libro y aunque no saben bien el español, lo usan para enseñarle a sus hijos. Una americana me llamó para que le enseñara a su hijo a leer inglés. Me dio una risa tremenda porque el español es silábico, pero el inglés no”, advirtió.

Finalmente, hizo una petición especial.

“Yo quiero llegar hasta el último niño en Puerto Rico y Santo Domingo. Por eso, quiero pedirles a Bad Bunny y a Daddy Yankee, que exhorten a los padres a adquirir este libro. Por favor, que me ayuden con los nenes de Puerto Rico a leer y a escribir. Bad Bunny puede ayudar a lograrlo. ¡Qué alegría le daría que su pueblo cambie!”, concluyó.

Para detalles: naranjitocba@gmail.com o llamar al 787-368-1989.

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