Instrumentos de percusión confeccionados por artesanos del pueblo de Canóvanas.
Foto por/ Stephanie Rojas especial GFR Media
Instrumentos de percusión confeccionados por artesanos del pueblo de Canóvanas. Foto por/ Stephanie Rojas especial GFR Media (Stephanie Rojas)

Con una sonrisa inconfundible y rodeado de piezas de madera, perlas de colores, cueros y barriles, el artesano Eliseo Molina del Valle pasa sus días fabricando lo que por años ha sido su gran pasión, instrumentos de percusión.

Molina del Valle incursionó desde muy joven en la reparación de instrumentos de música y fue desarrollando su habilidad para crearlos.

“La curiosidad me llevó a trabajar el sistema de afinación, el cuero que lleva el tambor. Mi familia tenía una mueblería y dentro había un departamento de música; cuando yo iba a reemplazar el cuero de la conga ya eso venía moldeado, y yo compraba la plancha y, aunque pasaba un trabajo brutal, siempre busqué la manera de mejorarlo”, dijo el artesano al explicar ese encuentro inicial con lo que se convirtió en su sustento de vida.

Eliseo "Elo" Molina del Valle es un maestro de la confección de panderos y de "shekeres".
Foto por/ Stephanie Rojas especial GFR Media
Eliseo "Elo" Molina del Valle es un maestro de la confección de panderos y de "shekeres". Foto por/ Stephanie Rojas especial GFR Media (Stephanie Rojas)

Por más de 28 años, Elo, como le conocen en el mundo artístico y artesanal, se ha dedicado a confeccionar panderos, “shekeres”, güiros, barriles y cualquier otro instrumento alusivo a la bomba y plena puertorriqueña con el distintivo que solo sus manos pueden lograr.

“Yo pongo la mano en cada cosa que hago, en cada pieza. La calidad de lo que yo hago es lo que me recomienda. Preparar el sistema de afinación se hace a mano. Hay una pieza, que es el tornillo que se afina y ese lleva como 100 marronazos. Todo lo hago a mano”, dijo el hombre que se define como un artesano autodidacta.

Certificado como artesano en el 1996, este reconocido arquitecto de la madera producto de la caoba, el laurel, el roble y el almendro, entre otros, ha participado en diversas ferias artesanales y expuesto piezas en Japón, España y Argentina.

“He hecho miles y miles de piezas. He tenido gente de afuera que me encargan sets de panderos cuyo costo ronda entre $600 y $700; pero cuando me llaman es que ya estoy recomendado”, destacó el artista de 63 años.

Entre los instrumentos de percusión más solicitados por los seguidores de Elo figuran los panderos en madera, que le toma un día diseñarlos y darles el toque personal, que es el detalle en la afinación.

Los “shekeres” también son muy solicitados. Cada pieza le puede tomar cerca de seis a siete horas. “Eso hay que abrirlo, lijarlo por dentro, y entonces después se prepara, se pinta, se prepara la maya de hilo, pa’ entonces hacer el tejido. Me piden muchos con la bandera de Puerto Rico”, manifestó el experimentado artesano que siempre mantiene inventario en su taller, ubicado en la calle Muñoz Rivera, en Canóvanas, y cuya información se consigue a través de la red social Facebook donde aparece como Elo Molina.

Efraín Carrasquillo Pastrana es un barbero de profesión y músico, quien también se ha dedicado a confeccionar "shekeres".  
Foto por/ Stephanie Rojas especial GFR Media
Efraín Carrasquillo Pastrana es un barbero de profesión y músico, quien también se ha dedicado a confeccionar "shekeres". Foto por/ Stephanie Rojas especial GFR Media (Stephanie Rojas)

Empezó como un pasatiempo

Otro creador de “shekeres” es Efraín Carrasquillo Pastrana, un barbero de profesión que encontró en esta artesanía algo más que un pasatiempo. “Soy músico y compraba el instrumento por lo versátil que es y un día me dio con romper el instrumento. Empecé a practicar (cómo hacerlo) hasta que logré perfeccionarlo y viendo You Tube seguí adiestrándome. El primero me quedó horrible, no quedó bien porque solo tenía una idea, pero seguí rompiendo y haciendo hasta que llegué a lo que quería”, dijo el artista sobre el instrumento originario de la tribu yoruba de Nigeria y que se compone de un calabazo al que se integran una mallas con cuentas, que es lo que produce el sonido.

Este maestro del “shekere” aseguró que ha perdido la cuenta de la cantidad de piezas que ha realizado. Sin embargo, destacó que este instrumento ha resultado muy atractivo en su tamaño pequeño o mediano, cuyo costo varía entre los $25 hasta los $130.

“Yo aquí mismo los preparo. En el tiempo libre que tengo me entretengo haciéndolos aquí (en el taller ubicado en su barbería, Paitos Barber). Si tengo un pedido, los trabajo más en casa”, dijo el artesano que también incursiona en la confección de güiros y las llamadas sillas sin tornillo de madera tratada. Puede seguir al artista a través de Facebook: Efraín Carrasquillo.

💬Ver comentarios