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El artista Radamés “Juni” Figueroa fue uno de los muchos puertorriqueños que celebraron aquel  glorioso 15 de agosto del 2004 el triunfo de la Selección de Puerto Rico, 92-73, sobre el poderoso equipo de ensueño de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos Atenas 2004. 

Ayer se conmemoraron diez años de esa victoria. 

Aquella imagen de Carlos Arroyo agitando su camisa con las letras de Puerto Rico en señal de orgullo quedó plasmada en la mente de Figueroa y en la de tantos puertorriqueños que atesoran ese momento  como una de las más  grandes hazañas deportivas del país. Figueroa quiso inmortalizar ese recuerdo en un arte callejero en la  calle Luna del Viejo San Juan. 

Esa  representación artística desde su primer día ha servido de mural turístico para miles de visitantes y locales que se han fotografiado frente a la obra.  Figueroa fue el creador del mural junto a los artistas Bik-Ismo y Sofía Maldonado.

A diez años de esta creación el artista revivió un poco el proceso creativo del mural que fue vandalizado en el 2012, pero que espera restaurarlo en los próximos meses. 

“En ese momento, entre 2001 y 2005, estaba bastante activo desarrollando conceptos para murales. Me interesaba plasmar algo en las calles que fuera irreverente hasta para el graffiti. No me interesaban las reglas del grafiti y eso me ayudó a esforzarme para proponer cosas nuevas. Escogimos la imagen de Carlos Arroyo porque fue un momento histórico y, lo más importante, fue que lo hicimos el mismo día en  que salió en todas las primeras planas de los periódicos locales.  Quisimos llevar la primera plana a la calle. Fue una manera de celebración y de informarle al mundo nuestro orgullo de ser puertorriqueños”,  recordó  con emoción el artista que se encontraba esta semana  de  viaje en Argentina. 

Aunque su pasión es el arte, en su juventud jugó baloncesto y representó a Puerto Rico en dos  ocasiones en el  exterior. Sin embargo, aclaró que no fue esa la motivación principal para pintar  el mural y, ahora, al ver cómo muchas personas se retratan frente a su obra, se siente “muy  satisfecho”  del trabajo que hizo con sus colegas.  

Aclaró que cuando lo vandalizaron se  sintió  incómodo, pero respetó el acto  porque es parte del arte callejero.  “Así es el mundo del arte callejero. Nada te pertenece, no hay reglas y creo que ese anarquismo es lo que hace el graffiti interesante. Molesta, pero es parte del juego. Mi plan es llegar a Puerto  Rico y contactar mis amigos para volver a restaurarlo. Ya pronto lo volverán a ver restaurado. 

Es emocionante que diez años después esté presente en las calles de Viejo San Juan. Es un mural histórico y detrás de esos diez años se esconden muchas experiencias de mi juventud y de andar por las calles buscando dónde pintar”, sentenció.