El tenor César Hernández. (GFR Media)

Un ser humano cálido, cariñoso y solidario poseedor de una voz inigualable, tan potente como dulce, capaz de tocar el alma. Así, en resumen, recuerdan amigos y colegas al afamado tenor puertorriqueño César Hernández, quien falleció este lunes a los 48 años de edad, dejando en quienes lo conocieron, lo vieron y  escucharon, una sensación de vacío inexplicable.

Hernández falleció en Orlando, Florida, de una afección de salud repentina. Le acompañaban sus hijas y sus suegros, según confirmaron a El Nuevo Día el productor musical Carlos Carbonell, fundador de Ópera de Puerto Rico, la soprano Magda Nieves y el tenor Rafael Dávila, quienes lograron comunicarse con la familia del artista.

Nieves conversó con la viuda del tenor, quien al momento del deceso se encontraba en la ciudad de Nueva York.

“Llamé a su casa y a su teléfono porque alguien me llamó para decirme que le había pasado algo. Cuando pude hablar con su esposa, Ana Laura, me confirmó su deceso. César se encontraba de vacaciones en Orlando con su familia, pasaron juntos el Día de los Padres, pero Ana Laura tuvo que regresar a Nueva York por motivos de trabajo. Me dijo que él colapsó en el hotel donde se estaba hospedando, que trataron de reanimarlo, pero no fue posible. Ella iba a volar de regreso a Orlando”, contó entre sollozos la soprano, quien describió al tenor como “un buen amigo y colega que siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás y que solo le deseaba lo mejor a todo el mundo. Era muy católico. La última vez que cantamos juntos fue en Navidad, en una iglesia de Trujillo Alto. Cantamos a dúo el Villancico Yaucano”.

Hernández, natural de San Juan, realizó su preparación académica en el Conservatorio de Puerto Rico y prosiguió estudios en la prestigiosa Juilliard School de Nueva York. En 1989 comenzó su carrera profesional en la Ópera de Nueva Jersey  interpretando el Rodolfo de “La Bohème”, de Puccini.

Su talento lo llevó a presentarse en los escenarios internacionales más prestigiosos del mundo de la ópera, interpretando roles estelares. Desde la Ópera Nacional de París a la Zarzuela de Madrid a la Ópera de Mónaco y la Ópera de Berlín.

Fue invitado por el legendario Luciano Pavarotti para formar parte de su gira mundial de conciertos “Pavarotti and Friends”. En 1992 ofreció un recital privado al Príncipe Carlos de Inglaterra. Al año siguiente cantó en Mónaco para el Príncipe Rainiero.

Fue aclamado por su interpretación en los roles estelares de óperas como “La Traviata”, “Tosca”, “Carmen”, “Don Carlo”, “Rigoleto”, “Lucia de Lammermoor”, “MacBeth”, así como  el Réquiem de Verdi.

El tenor Rafael Dávila se pronunció incrédulo ante el deceso de su colega.

“Se me hace difícil creerlo porque precisamente el domingo César me envió un mensaje de felicitación por el Día de los Padres. Lo último que hicimos  juntos con Antonio Barasorda fue el concierto de ‘Los  tres amigos’. Ahora me toca a mí seguir compartiendo con los nuevos talentos ese legado de estos maestros que nos han dejado”, expresó Dávila.

“Siempre me llamaba a felicitarme, a desearme exitoso. Fue un gran colega, un gran tenor que admiré muchísimo. Lamento su partida tan pronta. Quedan sus hijas tan jóvenes.  Me comuniqué  con su suegra y me contó lo sucedido y me puse a su disposición. Este viernes cantaré junto a Ana María Martínez y le dedicaré una de las canciones”.

Precisamente la afamada soprano boricua Ana María Martínez se unió a sus colegas en palabras de elogio hacia Hernández.

“No tengo palabras. Lo recuerdo con esa voz hermosa, ese encanto de persona, ese cariño, ese calor humano; tan bello colega, divino. No lo puedo creer y me uno al dolor de su familia. Juntos hicimos  ‘La Bohème’ y muchos conciertos. Mi más sentido pésame a toda su familia”.

La soprano Hilda Ramos explicó que “hay colegas que se convierten en amigos y esos amigos se convierten en familia de uno. Él estaba pendiente de cómo iban las  carreras de sus amigos. Se interesaba por uno. Me daba consejos, pero a la vez me pedía opinión como maestra de canto. Siempre estaba presente aún cuando no vivía en la isla. Cantamos juntos muchísimas veces. De los momentos más importantes que compartimos fue el primer ‘Pagliacci’ en Ópera al Fresco. Él fue mi Canio. Antes de eso lo habíamos hecho en Bellas Artes. Además de Toño Barasorda que fue mi otro Cannio, y los dos se me fueron...  También  hicimos ‘Los cuentos de Hoffman’ en una producción histórica pues se presentó  con un el elenco completamente puertorriqueño. Fue una de las más grandes voces de Puerto Rico, y  tenía el don de cantar música popular de forma tan natural con su voz de tenor”.

Para Guillermo L. Martínez, presidente de CulturArte, César fue “un gran puertorriqueño. Era tan buen cantante como tan buena persona. Siempre elegante, con clase. Estaba disponible para los eventos benéficos y brindaba de su tiempo. Cantó en muchos lugares fuera de Puerto Rico, en importantes plazas. Recuerdo que una de sus primeras presentaciones fue aquí, en la década de los 90 con la ópera Otello de Verdi protagonizada por Plácido Domingo. César tuvo que hacer el papel de “Cassio” y estuvo muy a la altura de las circunstancias junto a Plácido. Luego lo recomendé para un proyecto junto a Lucianno Pavarotti y también realizó un gran trabajo”.

Eduardo Arosemena, presidente de la junta de directores del Instituto de Cultura Puertorriqueña manifestó por su parte: “A nombre de la Junta de Directores del Instituto de Cultura Puertorriqueña y del Centro de Bellas Artes de Santurce, extendemos el más sentido pésame a los familiares y amigos de César Hernández. Un gran exponente de nuestra cultura. Paz en su tumba y muchas gracias por tanto, Maestro”.

En sus propias palabras

En una entrevista concedida a El Nuevo Día en 2017, César Hernández manifestó la importancia de realizar grabaciones discográficas. Entonces promocionaba una realizada junto a José Negroni, aunque anteriormente había grabado las óperas “Goya” y “Amaya” así como el Réquiem de Verdi.

“Cantando uno coge experiencia, gana dinero, pero lo que se queda cuando uno se va son las grabaciones, los vídeos. La gente, por ejemplo, me escuchó en una ópera hace 10 años pero no es una cosa fresca. Las grabaciones siempre van a estar frescas. Entonces, quiero que otro tenor de aquí a 100 años escuche algo mío y aprenda algo, porque he aprendido mucho de todos estos cantantes”.

Al cierre de esta edición se desconocían los detalles de las exequias de este formidable artista puertorriqueño.


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