El cantautor español Joan Manuel Serrat se presenta en concierto en el CBA de Santurce. (semisquare-x3)
El cantautor español Joan Manuel Serrat se presenta en concierto en el CBA de Santurce. (Dennis M. Rivera Pichardo)

En momentos donde los gobiernos parecen regresar a las peores prácticas del pasado, con muros, fronteras, prejuicios y odio, el cantautor catalán Joan Manuel Serrat ha optado por volver al principio para recordarnos el mar, la poesía, la libertad.

El Nano no ha querido esperar a que se cumpla medio siglo de una de sus grandes obras musicales, “Mediterráneo”, para revisitarla. Con la sabiduría que da la experiencia, ha preferido que sea ahora, a los casi 48 años del estreno de esta producción discográfica.

Y qué mejor que en compañía de sus tripulantes más queridos, esos que le han acompañado desde el inicio de su carrera, pero también con aquellos más jóvenes que comienzan a descubrir su poesía con la que sigue abriendo camino. 

En compañía de esos navegantes, Serrat presentó este sábado en el Centro de Bellas Artes de Santurce su concierto “Mediterráneo da capo” (que en italiano significa volver al principio). Bastó que saliera al escenario a las 8:40 p.m. para que el público, que abarrotó la Sala de Festivales, lo recibiera con un sonoro aplauso que terminó en ovación.

Desde el inicio de la velada hasta que finalizó a las 10:40 p.m., el cantautor conmovió a una audiencia sedienta de esas canciones que sigue interpretando con la misma pasión y convicción.

Serrat, de 75 años, no tendrá la misma voz de 1971 -cuando estrenó su disco- pero continúa con ese contar tan propio con el que logra llegar al corazón. El concierto inició con el éxito “Mediterráneo”, canción que da título a este álbum que ha querido celebrar porque, como dijo, para qué esperar.

Quiero que sepan lo contento que estoy de estar en Puerto Rico y lo feliz de estar una vez más en esta que ha sido durante tantos años y espero siga siendo por muchos años, mi casa”, saludó para luego hablar sobre esta gira. 

Quizás piense alguno de ustedes por qué no he esperado un poquito más para los 50, pero la fragilidad a la vida me hace pecar de prudente y por eso me invita a celebrar los 47 años (del disco). No es que me encuentre mal, estoy estupendamente, pero se lo recomiendo a ustedes, si tienen algo que celebrar no espere, celébrelo”, continuó, para repasar las diez canciones de “Mediterráneo”.

“Que va a ser de ti”, “Vagabundear”, “Barquito de papel”, “Pueblo blanco”, “Tío Alberto”, “La mujer que yo quiero”, “Lucía”, “Vencidos”, “Aquellas pequeñas cosas” y nuevamente “Mediterráneo”, cerraron la primera parte del concierto. 

El público pensó por un momento que hasta ahí llegaba la velada y surgieron pedidos desde la audiencia, pero Serrat aclaró que la travesía no acababa, aunque “todavía no iniciamos la sección de discos solicitados”. Ante estos isleños puertorriqueños, el cantor defendió su mar mediterráneo con datos e historias por aquello de “darle una pincelada cultural” al concierto ya que no todo puede ser “tetas y culos en el escenario”, lo que provocó aplausos del público. 

Así siguió navegando por “el mar o la mar”, no importa, cantando temas como “La mer” y “La luna” hasta llegar a “Cantares”, de Antonio Machado, que el público celebró con un emotivo aplauso. 

La travesía continuó con “Plany al mar”, donde el cantor habló de las tristezas y dolores de su mar: La contaminación y la migración. Esa que ha dejado una estela de muertes entre las olas sin importar a esa Europa que sigue tapándose la vista y las narices para que “no le explote el pecado en la cara”. 

Antes de cantar “Menos tu vientre”, Serrat también aprovechó para denunciar la violencia machista que sigue acabando con la vida de las mujeres ante el silencio cómplice de muchos.

Las mujeres no mueren de mal de amores, mueren de amores malos. Delante de los ojos de una sociedad que lo mira como si no fuera por ello, como si fueran causas naturales, como si no fuera un escándalo, un pecado, un crimen”, pronunció.

“Para la libertad”, de Miguel Hernández; “De vez en cuanto la vida” y “Hoy puede ser un gran día”, que fue la falsa despedida, le continuaron al concierto para el que Serrat no olvidó algunas de las favoritas de la audiencia “Penélope”, “Fiesta” y “Tu nombre me sabe a yerba”. 

Como todo buen viaje, este barco también tenía que zarpar a otro puerto. Pero antes de irse, Serrat agradeció una vez más al público por su fidelidad y cariño, e hizo un pedido: “La próxima vez que regrese, que no falte nadie”. Luego de una veintena de canciones acompañado de un sexteto, que incluyó al fiel pianista Ricard Miralles, el Nano cerró su concierto con “No hago otra cosa que pensar en ti” y “Tu nombre me sabe a yerba”. 

Serrat ha dicho en el pasado que sus canciones no son para “aleccionar a la gente, sino para estar con la gente”. Y eso es lo que sigue haciendo con su voz y su guitarra, acompañar a la gente que hoy, quizás más que nunca, necesitan la poesía de este cantor para entender que en este mar cabemos todos.


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