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La joven puertorriqueña es reconocida como la primera cuatrista gradudada de Berklee College of Music en Boston. (Suministrada / Ally Schmalling)
La joven puertorriqueña es reconocida como la primera cuatrista gradudada de Berklee College of Music en Boston. (Suministrada / Ally Schmalling)

No hay duda del poder que tiene la música, y para muestra, basta estas pasadas semanas en las que diversos músicos alrededor del mundo han compartido virtualmente su talento llevando un poco de sosiego y calma a los pueblos ante la pandemia del COVID-19.

La cuatrista puertorriqueña Fabiola Méndez, quien está radicada en Boston, compartió el martes su propia versión del tema “Canción”, mejor conocida como “De qué callada manera”, popularizada por el cantautor cubano Pablo Milanés, quien, a su vez, musicalizó dicho poema de Nicolás Guillén.

Como una manera de combatir la cuarentena en la que se encuentra en dicha ciudad, la joven compartió en la red social Facebook un vídeo en el que aparece interpretando el tema acompañada de su inseparable cuatro y su voz. A solo minutos de publicarlo, el visual ya había sido visto por miles de personas alrededor del mundo, incluyendo diversos músicos, quienes de forma espontánea comenzaron a agregarle otra instrumentación al tema, haciéndolo crecer, y demostrando el poder unificador de la música.

Para conocer un poco más sobre cómo surgió todo, nos comunicamos con Fabiola Méndez vía Facebook, quien inmediatamente nos contó un poco sobre este vídeo y lo que ha sucedido posterior a su publicación. Méndez es reconocida por ser la primera puertorriqueña en llevar y estudiar nuestro instrumento nacional, el cuatro, a la reconocida Berklee College of Music, de donde se graduó en el 2018. Actualmente trabaja como artista independiente, colaborando con varios proyectos musicales, toda vez que imparte clases de música en el sistema público de Boston.

¿Cómo te encuentras, Fabiola?

Gracias a Dios me encuentro muy bien.

¿Cuándo y por qué decidiste grabar este tema?

Grabé el tema originalmente el martes, que fue mi primer día de cuarentena. Había estado trabajando en este arreglo musical con mi trío acá en Boston, y sentí que parte de mi responsabilidad social como artista en estos tiempos es poder llevar alegría a través de la música. Aunque estemos alejados físicamente, que podamos sentirnoscerca a través del arte.

La versión que hiciste ha ido creciendo con la integración de otros músicos. ¿Esto se ha dado de forma espontánea?

La integración de otros músicos fue totalmente espontánea. Publiqué el primer vídeo el martes y ya esa misma noche me escribió Eduardo Heredia, bajista de Panamá. Me habló de su interés en agregarle el bajo y yo rápidamente se lo envié. Publiqué el vídeo con el bajista el miércoles y ahí me escribieron mis amigos Miguel Martínez y Eric Germán, comentándome que querían agregarle percusión. Miguel grabó las congas y el güiro, y Eric grabó el bongó. De ahí salió esta belleza colectiva.

¿Conoces a los músicos? ¿De qué países son?

Conozco a Miguel y a Eric porque ambos son boricuas que residen acá en Boston. Hemos colaborado en muchísimas ocasiones, tocando música jíbara, jazz latino, y salsa acá en Boston. Al bajista Eduardo Heredia, que vive en Panamá, no lo conozco personalmente pero ya hace un tiempo nos seguíamos en las redes sociales.

¿Cómo la música nos puede unir en este momento tan difícil que nos encontramos?

Creo que la música siempre ha sido un medio terapéutico y de unión tanto para los ejecutantes como para los que la escuchan y la disfrutan. En estos momentos es cuando más los seres humanos necesitamos conectarnos con las artes, que siempre sirven para expresar lo que solo con palabras no podemos. En estos días he visto cómo la música en particular ha servido como medio de desahogo, de risa y de unión. Muchos músicos se han unido a la iniciativa de hacer conciertos a través de Facebook Live, otros graban vídeos de canciones e incluyen el hashtag #quédateencasa, y otros, como mis compañeros y yo, buscamos hacer música juntos, pero desde la distancia, demostrando que no hay barreras que impidan que fluya el arte.