A José Nogueras le arropa una ola de positivismo que, a la vez que mantiene su jovialidad, es imperativa al momento de transmitirle alegría a la gente, que asegura que se da de manera espontánea.
A José Nogueras le arropa una ola de positivismo que, a la vez que mantiene su jovialidad, es imperativa al momento de transmitirle alegría a la gente, que asegura que se da de manera espontánea. (Suministrada)

Cuando pegó su primera canción en la radio, el cantautor José Nogueras recibió un consejo del gran compositor puertorriqueño Catalino “Tite” Curet Alonso, que lo lleva latente y mantiene vigente, “lo importante con la fama es que no te la creas”. Ese consejo recibido, de quien llegó a considerarlo su amigo, tampoco le permite alejarse de las memorias de su niñez, en la que se crió vendiendo periódicos y brillando zapatos.

“Me crié en la calle. Mi casa no tenía balcón porque la gente caminaba en la acera y si se paraban a hablar con mami o conmigo, era como si estuvieran en casa. Siempre estuve en la calle”, recordó.

Por eso, cada expresión y gesto de cariño que recibe el mayagüezano de parte de algún seguidor de su música, tiene un valor incalculable. Con el gozo de lo bonito y de sentirse privilegiado, recibe con agradecimiento las oportunidades que la vida le ha presentado, manteniendo siempre los pies sobre tierra.

“Estas cosas que te suceden, que “Amada mía” es un himno en América Latina en la voz Cheo Feliciano, que la canción más emblemática de Ismael Miranda, una de ellas las escribí yo… Todo eso es bonito y es una realidad, pero todo eso es un privilegio que Dios me ha dado y eso no es que sí porque sí. Es un honor y yo vivo con eso como algo bien bonito que la vida me ha regalado”, manifestó el cantautor, quien además con sus composiciones ha tenido una amplia trayectoria en la salsa, en voces como Rubén Blades, Héctor Lavoe y Gilberto Santa Rosa, entre otros.

Cada año espera la Navidad con la misma ilusión. Su gusto y emoción por esta época también surgió de la infancia, según cuenta. Siendo niño se mudó a Santa Rita, en Río Piedras, y fue allí donde adquirió su primera guitarra a $20, que estaba colgada en la pared llena telas de araña en el lugar en donde lo llevaron a recortar, y tres semanas después, sin saber tocarla, regresó en busca de ella.

“Aprendí varias cositas con la guitarra y un amigo mío apareció con un tambor viejo. Teníamos de 10 a 11 años y nos montábamos en las guaguas de la AMA para cantar parrandas en la guagua adentro. Empezábamos en Río Piedras, nos bajábamos en el Auxilio Mutuo, cogíamos otra guagua, cantábamos y nos bajábamos en La Cueva del Chicken Inn. Otra guagua y nos bajábamos en Martín Peña y así llegábamos al Viejo San Juan. Después en Río Piedras, debajo de un poste nos dividíamos el dinero partes iguales”, relató mientras resalta que cuando veía las bombillas alucinaba al ver los colores, otra razón por la que le fascina demasiado la Navidad.

Siempre positivo

Al creador de “No quieren parar” le arropa una ola de positivismo que, a la vez que mantiene su jovialidad, es imperativa al momento de transmitirle alegría a la gente, que asegura que se da de manera espontánea.

“Todo eso es espontáneo y la espontaneidad viene de tú estar alegre con tu vida, de mirar el palito de guanábana en el patio, que agradeces que haya dado dos guanábanas nuevas, de ver a mi hijo sonreír por algo, de las cosas lindas, de cantar”, expresó el vocalista, que popularizó la frase “siempre positivo”, y que su música ha podido llegar a las diversas generaciones. “Es un honor, un privilegio y le doy gracias a Dios por esto”.

Por eso, cada vez que sube a una tarima asegura que los disfruta demasiado, y le causa una alegría muy grande tener un contacto directo con su público. “Hago que todo el mundo participe y establezco que eso no es un concierto, sino una reunión de familia, porque les digo que no somos extraños, solo somos panas que no nos hemos conocido”, indicó a la vez que resaltó que es la actitud con la que espera seguir “hasta que Dios diga”.

Nueva producción discográfica

Esta Navidad no será la excepción y la música navideña de Nogueras llegará, como de costumbre, a los hogares puertorriqueños. Se trata de su álbum navideño número 39, creado de manera consecutiva durante 37 Navidades, dos de ellas en la que sacó dos discos. “A Gozar La Fiesta”, lleva por título la producción musica, cuyo tema homónimo en promoción y que en total contiene nueve temas, siete de ellos inéditos.

“Quise traer dos canciones a la atención del público otra vez. Una es de mi tercer disco de Navidad, de los 39 que he hecho, que se llama “Amor a primera vista”, una canción romántica, pero jíbara, que me encanta. Como ahora tenemos tanta tecnología a nuestro alcance, la remastericé para los instrumentos tuvieran más presencia”, indicó el también músico, quien además incluyó el tema “Boricua donde quiera” de otro disco del 2004, la que le pareció que también merecía la pena remasterizarla.

“Entre todas las parrandas y las plenas, quise añadir una canción interesante de características puertorriqueñas, pero que no sea parranda. Me gusta la letra que tiene, es de reafirmación de lo que queremos como puertorriqueños. Yo estoy en una parte diciendo que cuando muera, yo quiero que me entierren en el pueblito donde nací. Es una letra bien bonita en la que describo la bandera y el orgullo de ser de aquí. Es jíbara pero también es salsa, tiene mucho swing para bailar, y decidí que sería interesante incluirla”, agregó.

Mientras tanto, se encuentra en ruta de hacer la producción número 40 con la que adelanta que tiene grandes planes, incluyendo colaboración internacional, pero por el momento prefiere no revelar detalles hasta que todo esté concretado. “Se trata de un momento histórico porque nadie ha hecho 39 discos de Navidad de forma consecutiva en el mundo y somos los primeros en hacerlo”, añadió.

Durante los últimos seis años, Nogueras asegura que se ha dedicado a hacer canciones que puedan llevar un mensaje sin dejar de ser “parrandosas”. Deja claro que lo primero que tiene que tener una canción de parranda es coros sencillos para que las personas los puedan cantar sin dificultad. Aun teniendo un vocabulario bien amplio, Nogueras opta por dejar muchas palabras guardadas para utilizar una jerga de pueblo.

“Llevamos un tiempo logrando hacer esos coros que la gente pueda sentir suyos y pueda acoplarse a la melodía de forma sencilla. He querido y he sentido que lo he podido lograr, que entremedio de la bulla y de la alegría de la canción de la parranda, pues poder llevar un mensaje profundo en una línea o en dos líneas, sin alterarle la festividad y el jolgorio de la parranda. Por ejemplo, de repente puedo hablar de los que se han ido, como parte esencial de los que estamos viviendo, ante las pérdidas de las personas que se nos van, y las podemos recordar en la parranda de forma ligera”, detalló.

Agradecido por su salud

Si hay algo por lo que también agradece este prolífero artista es por la salud que goza, que le ha permitido trabajar de manera consecutiva, incluso, aquel año 2005 en el que hubo que trasplantarle un hígado.

“Mi disco de Navidad salió porque cuando yo estaba en la Clínica Mayo en Estados Unidos. Los doctores me dijeron que me tenían que trasplantar bien rápido porque estaba grave. Yo les dije: ‘Mire, yo vivo de los discos que yo hago’. Me dijeron pues ‘te vamos a dejar que vayas a Puerto Rico a que hagas tu disco este año’, y me dieron 45 días. Yo vine y moví a todos los músicos y los dejé a cargo de un amigo mío productor para que le diera los toques finales a la carátula. Aunque no estuve presente físicamente, el disco estuvo presente. Ese año la creación del disco no se detuvo”, reveló.

De este hecho han pasado 17 años, un privilegio que le ha dado vida porque su cuerpo reaccionó de manera sorprendente. Incluso, recientemente quiso compartir con sus seguidores ese momento que le regaló otra oportunidad de vida.

“Hay gente que su cuerpo les rechaza el órgano donado. Muchos han muerto porque el cuerpo no resistió el órgano que le pusieron, los rechaza. Hay tratamientos y personas que responden y hay quienes no. He tenido la bendición de que mi hígado cayó de forma perfecta. Incluso, mi doctor quedó asombrado porque un día me llamó porque me quería enseñar algo. Sacó un MRI de mi hígado viejo, el original, y sacó el MRI del hígado nuevo. Los puso en la máquina que él tiene para verlos, y los comparó. Son del mismo tamaño. Esto quiere decir que el espacio torácico de donde me sacaron el mío, vino uno que era igual”, dijo.

Aunque su donante nació en Tampa y él en Mayagüez, de igual modo destacó que ambos comparten el mismo mes y año de nacimiento, lo que ve como una bendición y con agradecimiento menciona que “no estaría aquí vivo sin él”.

Para lograr un estado de salud óptimo, son miles de pasos los que da a diario, incluyendo los días que se encuentra cansado a consecuencia de la cantidad de trabajo de tarima en tarima por la época festiva. Cuando siente el cansancio, él mismo se da el empujón y antes de darse un baño y acostarse, se lanza a caminar 4 millas diarias en un periodo aproximado de 50 minutos. Además, indica que para mantenerse en forma hace calistenia, ejercicios de respiración y otros para el cuello, brazo y las rodillas.

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